
Las piscinas en altura, un adicional buscado en los nuevos edificios
Para los constructores, un natatorio representa un valor agregado, aunque no siempre son utilizados
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Están arriba, casi tocando el cielo. Y también abajo, besando la tierra. Las hay de todas formas y tamaños; pueden ser cubiertas, al aire libre y hasta una mezcla de ambas. Algunas regalan postales soñadas de la ciudad; otras ofrecen algo de verde en plena selva de cemento, y hay unas cuantas que apenas cumplen la función para la que han sido creadas: refrescar los cuerpos agobiados de tanto calor.
Las piletas han ganado protagonismo en los últimos años, tanto que ya no son un amenity diferenciador, como lo eran en los años 90, cuando empezaron a hacerse populares en los edificios de la ciudad de Buenos Aires. Hoy, todo emprendimiento inmobiliario de cierto nivel las incluye entre los servicios básicos, tan necesarios como un ascensor o una cochera.
La cuestión, entonces, no pasa ahora por tener o no pileta, sino por dónde ponerla. ¿En el jardín, a ras del suelo? ¿En la terraza, cerca del cielo? ¿Elevada unos pisos? La respuesta, claro, dependerá de lo que ofrezca el terreno.
Miguel Ludmer, titular de Interwin Marketing Inmobiliario, explicó que las piletas se ponen donde hay espacio y sol, y consideró que hoy son las instalaciones más valoradas después de la seguridad. "Ahora, incluir una piscina en el edificio es casi una obligación. Si hay lugar para construir una, hay que ponerla. Y si el terreno es muy pequeño, aunque sea hay que ofrecer un jacuzzi o un espejo de agua", comentó.
Lo cierto es que de los últimos emprendimientos comercializados por Interwin todos tienen pileta. El más nuevo, próximo a construirse en el barrio de Villa Urquiza, en Ceretti al 2200, incluye dos: una en el jardín para uso familiar y recreativo, y otra en el piso 19, destinada al público adulto y con una característica especial: se trata de una "piscina in/out", es decir que es tanto externa como interna.
"La piletas en planta baja tienen la ventaja de ser más seguras y prácticas, y son aptas tanto para chicos como para gente que tiene pánico a las alturas. La desventaja es que muchas veces no tenés tanto sol si el terreno no es grande. Por otro lado, la pileta en altura regala una vista panorámica muy buena y asegura más luz, pero pueden ser ventosas", comparó Ludmer.
Costos vs. prestigio
Los costos también son un factor para tener en cuenta a la hora de decidir dónde ubicar una piscina. "Es más económica construirla en la planta baja que en la terraza porque allí arriba se requiere una instalación sanitaria más compleja y refuerzos estructurales adicionales. La ventaja de tener una pileta en altura es que, en general, tienen mejores visuales", explicó a LA NACION el arquitecto Roberto Baylac, del estudio B&W Group.
Sin embargo, más allá de los costos, el gerente comercial de la desarrolladora Argencons, Ignacio Camps, hacedora de la prestigiosa marca Quartier, prefiere ubicar las piscinas arriba, aun cuando haya que sacrificar esos valiosos metros: "Las piletas en la terraza dan más prestigio y calidad al edificio".
Siguiendo esta tendencia, las torres Le Parc Figueroa Alcorta tienen los servicios en altura, compuestos por gimnasio, vestuarios, piscina climatizada in/out con nado contracorriente, bar, spa y solarium con hidromasajes exteriores. Pero en la planta baja, entre ambas torres, hay otra pileta climatizada, rodeada de jardines.
Según Néstor Tena, gerente de ventas de Ocampo Propiedades, inmobiliaria que comercializa varios emprendimientos con pileta, entre ellos el de Virrey del Pino 1551, que posee una en el décimo piso, desde donde se ven el campo municipal de golf y el río, la pileta no sólo es importante para el que vive en el edificio, sino también para el que decide invertir.
"Si el edificio tiene piscina, permite sacar mayor valor de alquiler y es más segura la renta. A la hora de invertir, la gente se fija en la zona, la calidad y detalles de terminación del edificio, y en el valor agregado que tiene la construcción, como la piscina o el gimnasio", explicó Tena.
Pero estén arriba o abajo, sean grandes o pequeñas, a las piletas citadinas las persigue una maldición: apenas son usadas. "Aunque las piscinas se transformaron en algo que debe estar en los edificios destinados al público ABC1, casi no se usan", disparó Baylac.
Una realidad fácilmente constatable los días de semana, aunque menos cierta los días de descanso. Por eso, algunos, en lugar de servicios, ya las incluyen como parte de la decoración o la ornamentación que acompaña a toda torre de categoría. Y no son pocos los que aseguran que su función es más decorativa que recreativa.
Inversión y servicio
- Imagen. Las piletas en altura demandan más inversión y sacrifican metros de construcción, sin embargo los edificios con una piscina en pisos superiores ganan en prestigio, según explican los constructores.
- Confort. En los edificios destinados al público ABC1 las piletas son tomadas como un servicio básico, como un ascensor o una cochera.



