Las ventas de Semana Santa no conforman a los comerciantes
Hay gran variedad de ofertas, pero los compradores se muestran medidos
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A pesar de los bolsillos flacos, nadie quiere quedarse sin darse un gusto en Semana Santa. Los huevos de chocolate, las roscas y el bacalao son parte de una tradición arraigada en nuestro país.
Comprar un huevo de tamaño mediano, de aproximadamente 150 gramos, cuesta entre tres y cuatro pesos. La costumbre de regalarlos en Semana Santa comenzó en Europa occidental a principios del siglo XIX. Cien años después, su elaboración se transformó en una gran industria en todo el mundo.
La demanda en panaderías y confiterías todavía no fue tan buena como en otros años. "Mantuvimos los precios, pero vino menos gente que años anteriores que gastó poco. Muchos compraron huevos más chicos, para cumplir", comentó Mirta Jardón, una de las dueñas de la confitería Norte, ubicada en Vicente López y Montevideo.
En la sucursal de Bonafide de Scalabrini Ortiz y Cerviño la gente también se llevaba conejos de chocolate o huevos de chocolate blanco. La estrella era un enorme huevo de un kilo y medio. ¿Su valor? 57 pesos.
Las grandes cadenas de supermercados apostaron fuerte a las ventas por Semana Santa. Disco ofrece en todas sus sucursales de la Capital Federal y alrededores una amplia gama de ofertas con huevos de todos los tamaños y marcas: Shot, Milka, Georgalos, entre otros. Uno chico cuesta menos de 1 peso, y uno mediano se consigue por 3,50 pesos.
La sucursal de Carrefour en el shopping Paseo Alcorta dedicó una góndola exclusivamente para chocolates. Al igual que en Disco, presenta una gran variedad de marcas. Hay huevos de chocolate blanco, Galak y Milkybar, y una rareza: huevos de 160 gramos hechos de oblea bañada en chocolate, marca Arcor, cuyo precio es de 4,69 pesos.
En el stand de Havanna, ubicado en el tercer nivel de este centro comercial, se puede comprar un huevo chico, de 40 gramos, por 2 pesos. También hay uno gigantesco, de dos kilos y medio, que cuesta 78 pesos. Sólo para fanáticos del chocolate.
Los panaderos tampoco estaban conformes con las ventas de la tradicional rosca, que este año cuesta entre 4 y 5 pesos. En Recoleta, la confitería Norte elabora roscas de medio kilo, con pastelera o de almendras, que cuestan 4 pesos. La Porteña, en Arenales y Billinghurst, ofrecía roscas por 4,50 y 5,50 pesos.
En la mayoría de las panaderías también se puede conseguir empanadas de bacalao, berberechos, caballa y otros sabores típicos de Semana Santa. "Hicimos menos cantidad, porque se está vendiendo menos", admitió José Longarela, dueño de la confitería Santa Paula, ubicada en Scalabrini Ortiz 3154.
En pescaderías
Ostramar, que tiene sucursales en avenida Santa Fe y Julián Alvarez, en el barrio de Palermo, y en Vicente López, presenta varias ofertas para Semana Santa. Las 12 empanadas de vigilia, que son de atún, mejillones, mariscos, bacalao noruego y salmón rosado, cuestan 9 pesos.
El kilo de langostinos frescos cuesta 9 pesos, y los dos kilos, 15. El kilo de filet de merluza fresca, sin espinas, cuesta 5,90 pesos.
El kilogramo de bacalao noruego, que el año pasado costaba 19 pesos, este año vale 32. Carlos Caputo, dueño del local y en el negocio desde hace 30 años, dijo a LA NACION que "la devaluación provocó aumentos drásticos en los pescados importados".
Caputo informó que la Semana Santa es la época del año en la que se registran más ventas: "Se triplica la facturación", aclaró. Sin embargo, en general ha bajado considerablemente la venta de pescado fresco. "Estos días significan un real alivio para el negocio", expresó.
La pescadería San Antonio tiene dos sucursales en Barrio Norte: en Rodríguez Peña 1534 y en Talcahuano 1048. Marcelo Polio, encargado del local de la calle Rodríguez Peña, expresó también que "por estos días las ventas suben a más del doble". El kilo de filet de merluza cuesta 7 pesos, el de pejerrey 18 pesos y el de atún, 12 pesos.
La sucursal de Villa Urquiza de la pescadería Esturión, en Colodrero 2347, ofrece algunos precios promocionales para la Semana Santa. La porción de paella vale 3,50 pesos, el kilogramo de sardina portuguesa, 4,90. Según Rubén Alonso, encargado del local, "las ventas en esta época siempre se cuadriplican, pero este año los clientes han tenido un comportamiento más cauto". Además, explicó, por la suba en los precio de los pescados, los márgenes de ganancia para las pescaderías son inferiores.






