
Levantarán dos edificios donde funcionó Mau Mau
Construirán un complejo; la boite fue cerrada en 1994
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De Mau Mau ya no quedará nada, ni siquiera esa suerte de monumento al recuerdo de las noches brillantes en que se convirtió su fachada, durante los últimos cuatro años.
Es que desde que la "boite" fue cerrada en 1994, casi nadie que pasó por el "codo de Arroyo" pudo evitar mirar el rústico frente blanco, las viejas seis letras, la puerta tapiada e imaginar su oscuro y desecho interior para llenarse de melancolía por los tiempos que fueron y ya no son.
Lo que quedó de Mau Mau será demolido y dos edificios de once pisos sepultarán físicamente el inmueble, pero jamás podrán enterrar el recuerdo de 34 años fantásticos que marcaron a varias generaciones y que por mucho tiempo más seguirán venciendo al olvido.
Parte de Mau Mau en casa
La familia Bencich se desprendió finalmente de lo que fue el "templo de la calle de Arroyo" al venderlo a un grupo de inversores que construirán dos casas de departamentos, una de éstas con entrada por la calle Suipacha.
En un mes, la inmobiliaria Bullrich hará el lanzamiento de lo que será el exclusivo complejo y tiempo después, implacables, aparecerán las topadoras.
Así habrán desaparecido más de tres décadas de una historia escrita con anécdotas y singulares personajes de la noche porteña, desde que Alberto y José Lata Liste se instalaron en este rincón del Barrio Norte (de lo que se informa por separado).
Será el momento en que más de un nostálgico levantará como a la pasada un cascote, al que convertirá en monolito en la mesa del living: "¡Tengo un pedazo de Mau Mau en casa!".
Los edificios serán de gran lujo, con pileta, gimnasio y todos los agregados de las construcciones modernas.
Pero quienes allí vivan podrán saber que el esplendor de Buenos Aires anduvo por ahí vestido de traje azul y polleras de seda. De vez en cuando, de "blue jeans" y minifaldas. ¡Qué nostalgia!
Lo que se convertirá en el "palier" de entrada tenía una gruesa puerta de madera custodiada por Fraga, más tarde por Andrés, los porteros que daban paso a aquella imponente escalera que llevaba al primer piso.
Y allí, el viejo Mau Mau de madera que en 1964 inauguraron los Lata Liste y otros socios. El que tuvo que reconstruir Juanjo Saavedra después del incendio.
El que el mismo volvió a redecorar de bordó y negro, para que finalmente, en 1977, el arquitecto Mario Connio los tranformara en un living de bronce y carey.
Por la barra anduvieron largamente el duende del querido gordo Federico Manuel Peralta Ramos, las noches extensas de Federico Guevara Lynch, el buen vivir de Tito Quevedo.
Por las mesas, el admirado Charlie Menditeguy; por todos lados, Rolo Alzaga, el gordo Sauce o Juan Adolfo Miguens, y... tantos otros.
"Disc jockeys" y barmen
Exequiel Lanús fue el primero en poner discos. Hugo di Domenico, sólo comparable con el Negro Cortés o Manolete, servía tragos.
El Tano Fabrizzi era un maitre inigualable y Salvador correspondía a su nombre brindando elixires hepáticos a los que no llegaban muy bien al baño.
"Una parte de la noche se fue con Mau Mau", tituló La Nación cuando la "boite" cerró hace cuatro años. Y así fue.
En unos meses desaparecerá de la ciudad su última referencia, pero nadie podrá callar esas voces que aún recuerdan el brillo, la gracia, la elegancia y el buen gusto de tres décadas inolvidables.
Personajes y anécdotas en Barrio Norte
Hace casi cuatro años, cuando Mau Mau cerró sus puertas, La Nación hizo un extenso recorrido por sus anécdotas, nombres, cambios y personajes.
En esa época, su dueño, José Lata Liste, sintetizó toda una era: "Mau Mau fue un momento de felicidad que duró treinta años", describió y luego agregó que había llegado un momento de cambios.
"Mau Mau -ejemplificaba- era el mundo de lo privado" y lo comparó con las películas de Cary Grant y de Clark Gable.
"Pero -dijo- el cine cambió y ahora existe (Steven) Spielberg, como el informal jean reemplazó al elegante traje".
Tiempo después, cuando un día Lata Liste aclaraba que Mau Mau había sido un living para 300 personas y no un galpón para 4000 como las discotecas, reflexionó: "Fuimos una moda, una marca. Un estilo que alguna vez tendrá que volver. No voy a ser yo quien me encargue, pero, como pasa en Europa, las boites regresarán".
Una apuesta arriesgada
Alberto y José Lata Liste, junto con otros socios, dejaron en la década de los años sesenta una "boite" de Olivos, que se llamaba Costa Norte, para apostar en el capitalino Barrio Norte.
Sin duda, aquellos dos hermanos gemelos fueron los auténticos reyes de la noche y se animaron a abrir "el gran templo" en una zona que se había poblado de boliches como eran Whisky a Go Go, Viva María, Bossa Nova y Africa.
También estaban Snob y, abriéndose paso, Marrakesh, Totem y Le Privé. Después vendrían Privilege, Regine´s y Le Club.
Experiment, en la galería Vía 9 (Carlos Pellegrini y Santa Fe), fue el primero en introducir efectos electrónicos y gradas en vez de asientos, con lo que comenzó la etapa de las discotecas.
Durante treinta años, Mau Mau los sobrevivió a todos con el mejor de los estilos, con la música de Fred Bongusto, las actuaciones en vivo de Roberto Carlos, Wilson Simonal y Ornella Vanoni. Los Lata Liste hasta se dieron el gusto de hacer cantar a Ringo Bonavena el Pío Pío.
El ocaso de un mito
La muerte de Alberto, muchos años antes; el cansancio de José, algún tiempo después, y la bomba en la embajada de Israel a media cuadra de la "boite", por último, fueron los pasos finales para que Mau Mau quedara finalmente emplazada en el universo mítico.
La Nación escribió por ese entonces: "Cerró Mau Mau, cuesta decirlo. El templo de la calle Arroyo no volverá abrir sus puertas y el peso de la melancolía invadirá las mentes de todos lo que tuvieron la fortuna de pisarlo".
Dentro de poco, cuando la inmobiliaria Bullrich comience las obras para construir allí dos torres de categoría, ni siquiera estará su mítica fachada. Será, de una vez y para siempre, el fin de una época.





