Llega el primer argentino expulsado de España
Francisco Castorina no podrá volver a la Unión Europea por siete años, pues excedió por seis días el plazo de visa turista
1 minuto de lectura'
MADRID (De nuestra corresponsal) .- Puede que hoy sea el primer día de una historia cuyo final muchos creyeron imposible: un ciudadano argentino regresa a nuestro país con la prohibición de retornar a España, y a casi toda Europa, tras haber sido expulsado por no tener sus documentos en regla.
Se trata del primer argentino que pasa por esa situación desde que, hace más de un año, España puso en vigor una nueva ley para regular la estada de extranjeros. La norma prevé la expulsión sumaria de quienes, como en este caso, ingresen como turistas y superen los 90 días que tal condición los autoriza a permanecer.
Francisco Castorina, un estudiante universitario de 20 años, detenido por la policía catalana el 15 de febrero último tras una marcha antiglobalización y sobreseído por la justicia española respecto de su participación en eventuales disturbios, abordará hoy por propia voluntad -pero no por propio deseo- el avión que lo llevará a Buenos Aires con el boleto que él mismo pagó.
Parte como "expulsado" y con el castigo consecuente: no podrá regresar a España -ni a la mayoría de los países europeos- por un plazo de siete años. Ni por turismo, ni por becas, ni por estudios. Al menos, hasta que las autoridades locales revean la sanción que le impusieron por haber superado en seis días su permiso de estada. Si es que alguna vez la revisan.
Así lo explicó a LA NACION la abogada española Monserrat Salvador, que asesora al joven. "Si bien Francisco se va por medios propios, técnicamente es un expulsado, hasta tanto no logremos que el gobierno español revea lo que hizo con él", dijo.
Según explicó, la partida de Castorina fue toda una epopeya. Las autoridades retuvieron hasta último momento el pasaporte del joven, sin el cual no podía viajar. Y, al mismo tiempo, el 15 del actual lo intimaron para que, en no más de 10 días, abandonara España bajo riesgo de ser repatriado a la Argentina por la fuerza. Sólo sobre la hora el joven pudo reencontrarse con sus documentos.
Lo ocurrido es un claro mensaje del gobierno español para quienes permanecen de modo irregular en el país, situación que viven miles de argentinos que, por la crisis, emigraron desesperadamente y no encuentran ahora cómo insertarse en la sociedad y obtener trabajo para mantenerse.
Lo que nadie esperaba
La expulsión de Castorina -en rigor, la de cualquier argentino- era hasta hace poco considerada "imposible" para la diplomacia argentina, que entendía que la "deuda solidaria de España y los fuertes lazos bilaterales" impedirían algo así. La realidad parece haber desmentido duramente su análisis.
De poco sirvieron los esfuerzos de residentes argentinos en España que pidieron en favor del joven. O la carta firmada por intelectuales y figuras públicas de ambos países. O, incluso, el interés que hasta último momento mostró el ombudsman argentino, Eduardo Mondino, por su situación.
Lo más lejos que llegó Mondino en ese terreno fue el compromiso de su par español -el socialista Enrique Mugica- de ofrecer ayuda a "cualquier otro argentino que pase por la misma situación", según dijo el funcionario a LA NACION. "No pudimos obtener más porque aquí el caso ya estaba decidido", se lamentó.
A Castorina -que vive en Buenos Aires, estudia historia en la Universidad y no quiere ni pensar en lo que le está ocurriendo- se le abrió un expediente judicial por su presunta participación en una demostración antiglobalización en la que hubo miles de personas.
Pero aunque fue sobreseído, el gobierno le dictó la expulsión al comprobar que su entrada en Madrid databa de 96 días antes de su detención, seis más que los permitidos. Fue trasladado a un centro de detención donde estuvo internado más de tres semanas, con visitas restringidas.






