
Lo que nos espera: cómo será el mundo en 2100
Cualquiera sabe que imaginar el infinito entramado de causas y efectos que se entretejen para moldear la realidad del mañana es un desafío titánico.
Pero en su último libro –La Física del futuro (Debate, 2011)– Michio Kaku, que todos los días se dedica nada menos que a desentrañar modelos del universo en once dimensiones, agujeros negros y universos múltiples (además de presentar programas de radio y documentales de TV en cadenas globales), acomete la tarea de "vislumbrar" cómo será el mundo dentro de un siglo.
Y lo hace confiado en que ofrece una visión mucho más auténtica que otras, porque parte de la premisa de que las semillas de las tecnologías que le darán forma a la vida diaria en 2100 y que "determinarán el destino de la humanidad" ya se están cultivando en laboratorios y centros de investigación de todo el planeta.
Basado en entrevistas a más de 300 científicos que trabajan en la vanguardia del conocimiento, además de en su propio dominio de las leyes de la física, Kaku (graduado en Harvard y doctorado en el Laboratorio Lawrence Livermore, de la Universidad de California en Berkeley) anticipa que dentro de sólo cien años seremos como "dioses mitológicos", capaces de manipular objetos con la mente, crear cuerpos perfectos, alargar nuestra existencia, desarrollar nuevas formas de vida nunca vistas en la superficie del planeta, viajar en vehículos no contaminantes que flotarán sin esfuerzo –y casi sin combustible– en el aire y enviar naves interestelares para explorar estrellas cercanas, entre muchos otros prodigios hoy impensables. "Es la ciencia moderna, no las salmodias, ni encantamientos, lo que nos dará este poder", advierte Kaku a los incrédulos.
Confieso que imaginar semejante poder en manos de estos animales imperfectos que somos los Homo sapiens me inspira cierto pavor. Porque como el propio Kaku reconoce, nuestros cerebros son hoy en un sentido ¡iguales a los de nuestros parientes de la época de las cavernas! "Cuando se produce un conflicto entre la tecnología moderna y los deseos de nuestros primitivos antepasados, los deseos primitivos siempre ganan", escribe. Y más adelante agrega: "Hoy hay dos tendencias que compiten [...]: una es la que intenta crear una civilización planetaria que sea tolerante, científica y próspera, pero la otra glorifica la anarquía y la ignorancia". ¿Cuál ganará? Ya lo dijo otro físico, el danés Niels Bohr: "Es muy difícil hacer predicciones... sobre todo cuando se trata del futuro".
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