
¿Los cambios de Meta beneficiarán la salud mental de los usuarios jóvenes?
Psicólogos y especialistas consultados afirmaron que los cambios fueron una victoria simbólica, pero advirtieron que su eficacia podría ser limitada
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NUEVA YORK.― Psicólogos y defensores de los derechos de la infancia recibieron con satisfacción la noticia del histórico acuerdo alcanzado el miércoles entre Meta y 29 estados de Estados Unidos que alegaban que el gigante de las redes sociales había perjudicado a los usuarios jóvenes con sus plataformas adictivas. Sin embargo, muchos expresaron escepticismo respecto a que los cambios previstos por la empresa tengan un efecto significativo en la salud mental de los adolescentes.
Para los usuarios menores de 18 años, Meta anunció que introducirá un límite de tiempo diario predeterminado de dos horas, restricciones de uso durante la noche y el horario escolar, y la prohibición de filtros de cirugía estética y maquillaje extremo, entre otros cambios.
“Existe el deseo de decir con este tipo de veredicto y este tipo de cambios: ‘Esto va a resolver el problema, esto va a proteger la salud mental de los adolescentes’”, señaló Jacqueline Nesi, profesora asociada de psiquiatría y comportamiento humano en la Universidad de Brown.
Pero las investigaciones sugieren que la relación entre el uso de las redes sociales y la salud mental es mucho más compleja, afirmó la doctora Nesi. La tecnología puede secuestrar el tiempo y la atención de los jóvenes, a veces a costa de actividades beneficiosas como el ejercicio, el sueño o las interacciones en persona, y algunos estudios han relacionado el uso intensivo de las redes sociales con la ansiedad. No obstante, la idea de que las redes sociales son el motor principal o fundamental de los problemas de salud mental en niños y adolescentes “simplemente no está respaldada por la investigación”, dijo la especialista.
Los expertos consultados coincidieron en que el acuerdo y los cambios anunciados por Meta fueron una victoria simbólica importante. Sonia Livingstone, profesora de psicología social en la London School of Economics, afirmó que las medidas enviarían “un mensaje poderoso” de que plataformas como Instagram son riesgosas y deben usarse con cuidado.
Candice Odgers, profesora de psicología e informática en la Universidad de California, Irvine, sostuvo que el acuerdo obligará a Meta a diseñar sus plataformas de redes sociales de una manera que las haga más seguras, algo que psicólogos como ella han reclamado durante mucho tiempo.
Pero a menos que toda la industria se sume, los jóvenes simplemente pueden migrar a otras plataformas, advirtió la doctora Odgers. (El miércoles, Meta instó a TikTok y YouTube a implementar medidas similares, diciendo que quería proteger a los adolescentes pero añadiendo que “no podemos hacerlo solos”). E incluso así, la ciencia sigue sin resolver si existe algún vínculo causal entre la participación en redes sociales y la salud mental de los adolescentes, añadió.
Varias revisiones a gran escala han mostrado asociaciones débiles en la población adolescente entre el uso de las redes sociales y la salud mental, dijo la doctora Odgers. Estas han sido tanto positivas como negativas. Por ejemplo, señaló, los feeds algorítmicos pueden dañar a alguien que tiene un trastorno alimentario, pero las redes sociales pueden ser un recurso valioso para las personas que buscan cierto tipo de información o que están en crisis.
Factor sueño
Algunos investigadores señalaron el sueño como un factor potencialmente importante. “Sabemos que para muchos adolescentes, la forma en que usan la tecnología en general, la forma en que usan las redes sociales, está interfiriendo con su sueño”, señaló la doctora Nesi. Un sueño deficiente a lo largo del tiempo puede provocar o exacerbar la ansiedad y la depresión y puede afectar la salud física.
A los adolescentes ahora se les restringirá el uso de Facebook e Instagram entre la medianoche y las 6 de la mañana, pero “es una incógnita si estas protecciones realmente conducirán a más horas de sueño para los adolescentes”, dijo la doctora Nesi. (Instagram ya tenía una opción para que los usuarios seleccionaran el “modo sueño” y desactivaran las notificaciones nocturnas).

Además, seis horas de sueño por noche no son suficientes, dijo Catherine Steiner-Adair, psicóloga clínica y autora de “The Big Disconnect: Protecting Childhood and Family Relationships in the Digital Age”. Ella considera que el acuerdo para que Instagram y Facebook silencien las notificaciones durante el horario escolar tampoco es suficiente, porque los jóvenes necesitan un respiro de las notificaciones después del horario escolar para poder hacer la tarea o concentrarse en otras actividades.
Cambios relevantes
Sophia Choukas-Bradley, profesora asociada de psicología en la Universidad de Pittsburgh, dijo que creía que las funciones de Facebook e Instagram que se cambiarán son “algunas de las que han sido más perjudiciales para la salud de los adolescentes”.
Por ejemplo, dijo, el desplazamiento infinito y la reproducción automática de videos mantienen a los adolescentes atrapados. “Estas son características de diseño que aprovechan y apuntan directamente a los deseos de los adolescentes de seguir experimentando placer”, dijo.
“Puede resultar muy difícil dejar de revisar y dejar de desplazarse cuando puede haber una recompensa a la vuelta de la esquina”, dijo. Los adolescentes ahora podrán desactivar la reproducción automática y recibirán avisos después de 15 minutos de tiempo continuo frente a la pantalla “para fomentar un uso intencional”, dijo Meta en su comunicado detallando los cambios.
La doctora Choukas-Bradley dijo que creía que desactivar ciertos filtros cosméticos tendría un efecto positivo. Dijo que las aplicaciones que alientan a las adolescentes a alterar sus rostros y cuerpos les ayudan a crear un nuevo ideal con el que se comparan constantemente, y eso puede conducir a la insatisfacción corporal, un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión.
S. Bryn Austin, profesora e investigadora de la Escuela de Salud Pública de Harvard y experta en trastornos alimentarios, dijo que, si bien el acuerdo daría a los padres que utilizan las funciones de supervisión parental de Meta la capacidad de seleccionar un feed que no esté impulsado por algoritmos como predeterminado para sus hijos, eso pondría la carga sobre los padres, creando potencialmente conflictos en el hogar mientras se deja que los niños cuyos padres están menos involucrados o son menos expertos en tecnología “sigan siendo blanco de los algoritmos”.
Jennifer Riggle, de 41 años, psicóloga escolar en La Crosse, Wisconsin y una de las fundadoras de una organización sin fines de lucro de aprendizaje colaborativo llamada Liftoffs Learning, dijo que se sintió perturbada hace algunos años cuando notó cómo los niños que esperaban a que comenzara la práctica de fútbol no hablaban entre sí ni siquiera estaban parados soñando despiertos: estaban en sus teléfonos.
La señora Riggle, madre de tres niñas de 6 a 11 años, dijo que su objetivo no es criar a sus hijas para que eviten la tecnología, sino enseñarles a usarla sabiamente. Si bien los límites de tiempo son útiles —son una “medida contundente”, dijo—, agregó: “Dos horas dedicadas a hablar por FaceTime con tu abuela o hacer una película con un amigo son extremadamente diferentes de dos horas de desplazamiento pasivo”.
Su hija de 6 años ya aprendió a apagar Netflix justo cuando termina un episodio. “Quiero que ella diga: ‘Netflix quiere que empiece otro programa, y voy a decir: No’”, dijo la señora Riggle.
Por Nina Agrawal y Roni Caryn Rabin
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