
Los dos Icaño: pueblos con el mismo nombre, situados en distintas provincias, generan insólitas confusiones
Uno en Catamarca, y el otro en Santiago del Estero, su condición de homónimos ha provocado errores en los envíos de cartas, documentación, electrodomésticos y hasta medicamentos
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SANTIAGO DEL ESTERO.– "Hoy me río, pero en su momento casi me separo –cuenta Gaspar–. "Usted debe entender que este es un pueblo chico y nos conocemos todos."
En Icaño, Catamarca, la esposa de Gaspar había recibido una caja. Y en el correo, le dijeron que era para su marido. "Yo no estaba, y cuando llega llega a casa la abre –dice Gaspar–. Era uno de esos cosos que se compran en un ‘sec shop’ (sic), esos de goma color verde." Ahora se ríe, pero recuerda bien cómo lo recibió su mujer ese día cuando él llegó a su casa: "Sin decirme hola me reventó a gomazos con ese coso".
Gaspar, que ruega que su apellido no sea publicado "por las cargadas de los changos", cuenta que fue en el correo donde les aclararon que era un error más entre otros tantos: envíos de cartas, sobres, papeles de jubilaciones, tarjetas de crédito, medicamentos, electrodomésticos y todo aquellos que pueda enviarse por correo. ¿La explicación? Simple: existen dos Icaño. Uno en Catamarca y el otro en Santiago del Estero. Y según Gaspar, ese producto era para el Icaño santiagueño, alguien de por ahí con su mismo apellido.
El Icaño de Catamarca fue fundado el 4 de noviembre de 1771, y al censo de 2010 contaba con 2104 habitantes. Está a 112 kilómetros de la capital provincial, en el Departamento La Paz, su código postal es 5265 y su prefijo es 03832.
El Icaño santiagueño está a poco más de 200 kilómetros de la capital santiagueña, y fue fundado el 15 de julio de 1891. Al último censo registraba 1975 habitantes, forma parte del Departamento Avellaneda, su código postal es 4334 y su prefijo es 03844.
Uno y otro están separados 240 kilómetros (medidos en línea recta).
Más envíos cruzados
Ramón Antonio Cabral vive en el Icaño de Catamarca, ama la pesca y cada tanto viene a Santiago a probar suerte en sus dos generosos ríos, El Dulce y El Salado, por lo que conoce dónde queda y cómo llegar al Icaño santiagueño. "Yo viajo seguido y a no menos de 10 amigos les hice mapas y croquis de cómo llegar al Icaño de Santiago porque envíos que eran para ellos llegaban allá", relata a LA NACION. Y recalca: "Hasta en moto han ido a buscar papeles de todo tipo que mandaban equivocados".
Pero Ramón también sufrió el error: "Mi esposa hace unos años compró una de esas compus con mesa y todo que daba el Banco Nación, y llego allá, la mandaron a Santiago. Después de muchos reclamos nos enviaron la computadora a casa".
Icaño, palabra quichua, cuenta con dos hipótesis lingüísticas: "Ichucañai", que significa "pasto quemado", e "Ikaña", que quiere decir "tuna roja".
Emilio Roger Wagner y su hermano Duncan Ladislao nacieron en Escocia y Francia respectivamente. Conocidos como "Emilio y Duncan Wagner", fueron antropólogos que investigaron en la década de 1930 y afirmaron la existencia de la "Civilización Chaco-Santiagueña", basada en descubrimientos arqueológicos efectuados a principios del siglo pasado en el Icaño santiagueño.
Este pueblo cuenta con las "trincheras", bailes de carnaval donde el barro y el agua son motivos de risas y comentarios en toda la semana, en tanto que el Icaño catamarqueño cuenta con una hermosa vista al cerro Ancasti, y quienes tengan que ir a San Fernando del Valle de Catamarca deberán pasar por la maravillosa Cuesta del Portezuelo.
Sus habitantes también sufrieron "la confusión" y el envío erróneo de correspondencia. A veces con historias graciosas y en otros casos con trámites que se demoraban o medicamentos que no llegaban a la farmacia siendo de uso inmediato como la insulina.

"Nos ha pasado de tener que ir a Icaño de Catamarca para no esperar el reenvío de papeles de jubilación y que la gente esté meses sin cobrar por un papel que faltaba", cuenta Rodolfo Abdala, de padres sirios libaneses que se afincaron en este pueblo a la vera de la RN 34.
Uno de sus sobrinos, Gonzalo, cuenta a LA NACION que el envío de los resúmenes de las tarjetas o planes de pago de autos "son un problema". Y con un dejo de resignación, afirma: "Lo que para ustedes es una noticia o una historia para nosotros ya es común".
"No sé si se habrá dado, pero de tanto ir al Icaño de Catamarca, como de allá para aquí, algún día se va a formar una pareja, si es que eso ya no pasó", dice Gonzalo.
¿Supo finalmente Gaspar de quién era "esa cosa de goma verde"? Responde bajito y mirando a los costados, como si fuera un espía: "Hice llamados, mi esposa otros, hasta que dimos con la persona y negó que sea él. Pero después me llamó y me reconoció que era de él, que antes me lo había negado por vergüenza. Me dijo que lo tire o lo tenga, que él ya no lo quería".




