
Los enfermos de cáncer apuestan juntos a la vida
Se reúnen entre ellos para derrotar el mal y logran asombrosos resultados
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"¡Sí que se puede!" repiten al finalizar cada uno de sus encuentros y al escuchar sus historias personales, la frase se hace inexplicablemente cierta: ellos demuestran que se puede.
"Apostar a la vida" es un grupo de autoayuda para los pacientes con cáncer que decidieron vivir su enfermedad compartiéndola con otros que atraviesan su misma situación.
La idea surgió hace cuatro años, cuando la doctora Silvia Garsd y su paciente Hugo Basilico fundaron "Apostar a la vida" en el Hospital Ramos Mejía. Desde entonces, más de 1500 enfermos descubrieron que el cáncer ya no era sinónimo de muerte.
"A partir de la necesidad del paciente oncológico de expresarse y el estímulo que representa ver a alguien curado, nació Apostar a la vida", explicó la doctora.
Garsd definió a Apostar a la vida como "un espacio para reflexionar y para aprender a autorrespetarse" y a sus integrantes como "personas que aman profundamente la vida".
Poco a poco, la fundación creció. Más enfermos que buscaban una mano amiga se unieron al grupo, en octubre publicaron una revista y hoy ya tienen una sede propia para funcionar mejor: un departamento que compraron con la ayuda del ministerio de Acción Social.
Vencer a la soledad
"Yo he aprendido mucho en este grupo", confesó Licia Césari, de 81 años, quien descubrió hace un año su vocación de escritora. "Esta fundación nos ayuda a compartir las alegrías y las penas con aquellos que viven nuestra misma situación".
"Solamente al escucharlos, a mí me hacen mucho bien", les dijo María a sus compañeros. "Acá me enseñaron a decir la palabra cáncer. Yo no aceptaba mi enfermedad y acá tomé conciencia de lo que me pasaba".
"No sé si lo hubiese logrado sola. No sé si hubiera superado mi cáncer sin la ayuda de todos ustedes", reconoció María Rosa. "Si hubiera venido antes a "Apostar a la vida` no hubiera tenido tanto miedo", agregó Gladis, una ingeniera que se recuperó de dos tumores en el pulmón. "Se vive mejor si alguien te acompaña".
"Aquí encontré mi lugar y ahora descubro que el éxito de mi autotransplante de médula es mitad mío y mitad de ustedes", expresó Graciela.
Marta Gimeno es médica investigadora del Conicet, tiene un cáncer de médula ósea y habló de la importancia del poder de la mente:"Nosotros aceptamos la existencia de las enfermedades psicosomáticas, o sea que la psiquis nos enferma el cuerpo, ¿por qué no le damos el mismo valor al proceso inverso, es decir, que la psiquis cure ese cuerpo? Siendo doctora es lógico que crea más en el tratamiento médico, sin embargo acá he comprobado el poder de la mente sobre nuestra enfermedad".
Un modelo para vivir mejor
"El cáncer no es un castigo por algo malo que se cometió. Es simplemente una enfermedad", dijo la doctora Garsd, vicepresidente de la fundación y especializada en pacientes de cáncer hace 25 años.
"Han venido de Suecia y de Estados Unidos a tomar el modelo de trabajo de Apostar a la vida. Los médicos y los oncólogos están asombrados por los resultados que aquí obtenemos", reconoció.
La psicóloga destacó que "el factor emocional libera hormonas que nutren el sistema de defensa del organismo y conjuntamente con las medicinas, acorralan el tumor.
"Cuando le dicen "cáncer`, la gente lo asocia con " me voy a morir` y se autopronostican la muerte. Así se forma una metástasis en el pensamiento, pero en Apostar a la vida se ve otra cosa. No sólo nos importa cuánto vivís sino cómo vivís".
"La gente del grupo es un ejemplo para toda la Argentina de que todo el enfermo de cáncer tiene eso: una enfermedad, no un castigo. Y que puede vivir y luchar", subrayó la especialista.
Un encuentro especial
En abril de 1996 se realizó el "Primer Encuentro del Paciente Oncológico y sus profesionales" y la experiencia dio frutos tan positivos que el sábado 26 de este mes se llevará a cabo el segundo.
La jornada plantea un nuevo modelo en la relación entre el médico y el paciente. "Apostar a la vida lleva la propuesta de que sea el paciente, quien desde una actitud objetiva y crítica, pueda decirle al médico cuáles son sus inquietudes", explicó Silvia Garsd.
"Además, sesenta personas expresan sus testimonios, desde la vida y no desde la muerte, que el cáncer es curable", enfatizó la doctora. "El congreso es la oportunidad que tenemos, no solamente de difundir y promover la vida, sino de que mucha gente de todo el país pueda escuchar que hay un espacio donde se piensa en la vida y no se sufre en el autocompadecimiento, esperando la muerte".
Al primero concurrieron casi 2000 personas. "Es la primera vez que los pacientes pueden hacerles preguntas a los médicos", reconoció orgulloso Hugo Basilico. "Nosotros tenemos el derecho a saber contra qué luchamos", acotó Justa.
Los panelistas del encuentro, que se realizará en la sala Leopoldo Marechal del Centro Cultural San Martín, entre las 9.30 y las 20, serán los doctores Benjamín Koziner, María del Carmen Ardaiz, Mario Bruno, Daniel Gandía, entre otros. "También están comprometidos Fernando De la Rúa, el secretario de Salud de la comuna, Héctor Lombardo y el ministro de Acción Social, Eduardo Amadeo", puntualizó Garsd.
Desde adentro, hacia afuera
Los integrantes de Apostar a la vida no sólo se reunen para sentirse mejor sino que benefician a otros con su acción positiva.
El grupo apadrinó a una escuela rural del Chaco, a la que concurren chicos tobas.
También están organizando un curso de Auxiliares en Psico-oncología, a través de un convenio con la Dirección General de la Mujer. "Esto tan bueno que surgió en el grupo y que nos ayuda a curarnos, tiene que crecer", dijo Marta, médica del Conicet.
"Además proyectamos hacer teatro leído en nuestra nueva sede y tener allí un banco de drogas", agregó la vicepresidenta.
Con la seguridad de que cuando se lucha con esperanza y amor se consigue lo que se desea, quienes forman parte de Apostar a la vida tienen una convicción: sí que se puede.


