
Los judíos que emigran a Israel
Llegaron al país desde el siglo XIX en busca de progreso; ahora, algunos se van
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RANANA, Israel.- Jorge Leibovich perdió su puesto de contador hace un año cuando su país, la Argentina, se hundía en la crisis económica. La semana última, pocos días después de que estallaron las refriegas allí, llegó a Israel con su familia como inmigrante. Dejó atrás la conmoción en Buenos Aires. Leibovich, de 44 años, dijo que no lo amilanaba el conflicto mortal con los palestinos que se desató hace más de un año en Israel. "En la Argentina hay terrorismo económico, no se puede vivir", dijo en una entrevista en un centro de otorgamiento de viviendas a inmigrantes en esta ciudad, al norte de Tel Aviv. "¿Cuál es la diferencia de morir a causa de la situación económica o de las bombas?"
El caos económico y político en la Argentina lleva a un mayor número de sus 200.000 judíos a tomar la misma decisión que Leibovich, según la Agencia Judía, un ente cuasi gubernamental que ayuda a los inmigrantes a Israel y a las comunidades judías en el extranjero. Funcionarios del ente dijeron que a raíz de la conmoción en la Argentina la cantidad de consultas a sus oficinas se duplicó, alcanzando las 500 la última semana.
La Argentina tiene desde hace mucho una de las mayores poblaciones judías de América latina, influjo que comenzó a fines del siglo XIX. Buscando escapar a los pogrom en Europa oriental y Rusia, muchos judíos se vieron tentados de ir allí por la Asociación de Colonización Judía, un grupo filantrópico que compró grandes extensiones de tierra para establecer gente en el lugar.
La población judía de la Argentina, la mayor parte de la cual es de clase media, se vio gravemente afectada por la crisis económica. Según cifras del ente, la comunidad judía del país está proveyendo comida, ropa, asilo o asistencia laboral a unos 20.000 judíos. Alrededor de 1700 familias judías tuvieron que vender sus casas. Algunas viven en cuartos de hotel baratos o incluso en la calle, según el ente. Unos 4500 estudiantes abandonaron las escuelas judías porque sus padres no podían pagar las cuotas y varios colegios cerraron, dejando sin trabajo a decenas de docentes.
Todo esto incrementó la emigración de la Argentina a Israel, aunque no se trata de una oleada. Alrededor de 1500 judíos emigraron a Israel desde la Argentina en 2001, comparado con 1200 el año anterior, y funcionarios del ente dicen que su objetivo este año es lograr que emigren 3000.
Los ataques terroristas y los crecientes problemas económicos en Israel en los últimos 15 meses de violencia siguen disuadiendo a muchos, aunque obviamente no a quienes dieron el salto.
Leibovich, igual que otros inmigrantes entrevistados aquí, sostuvieron que había problemas de seguridad en la Argentina, donde se extendieron los crímenes junto con las dificultades económicas.
"Estaba muy preocupado"
"En la Argentina estaba muy preocupado cuando mis hijos estaban en la calle, porque si uno no tiene cinco dólares en el bolsillo un ladrón puede matarlo", dijo. "¿Cuál es la diferencia si no se puede caminar libremente por la calle?" El caos económico y político agravó la inseguridad, agregó. "Escogimos Israel porque aquí podemos imaginar un futuro para nuestros chicos", señaló Leibovich. "En nuestro país eso no existe. En la Argentina siempre vivimos al día, pero no se puede vivir así. Hay otras cosas en la vida."
Israel ofrece a los inmigrantes ayuda financiera, alojamiento temporario, cursos de idioma gratuitos y ayuda para encontrar trabajo y hogar permanentes. El gobierno está evaluando la posibilidad de dar más ayuda a los recién venidos de la Argentina, incluyendo ayuda financiera más generosa, préstamos hipotecarios y programas de recapacitación profesional. Junto con los incentivos materiales, la inmigración de los judíos argentinos tiene un fuerte componente ideológico. Algunos de los recién llegados dijeron que habían sido miembros de movimientos sionistas juveniles y habían estudiado en escuelas hebreas.
Sara Mehaudy, que era directora de una escuela primaria judía en la ciudad de Santa Fe, dijo que junto con su esposo pensaban desde hace mucho en llevar su familia a Israel, más allá de la situación económica de la Argentina. "Desde niños nos educaron en el sionismo y creemos que éste es nuestro lugar", afirmó en perfecto hebreo.
Los Mehaudy llegaron a Israel hace poco más de una semana. Cristina Esperanza, una profesora de música que llegó con su marido, Raúl, y sus hijos desde la ciudad de Paraná, dijo que ambos eran conscientes de los problemas que hay en Israel, pero que igual decidieron "tirarse a la pileta". "Es una oportunidad y es un paquete que hay que aceptar con todos sus problemas", señaló Esperanza. "Lo aceptamos con gusto. Somos judíos y aquí debemos estar. Es así de simple."




