Los nacimientos y la cantidad de hijos por mujer siguen bajando en la Argentina y ya se asemejan a los valores europeos
En la última década tuvo lugar la caída de nacimientos más abrupta y mantenida de la historia reciente argentina; pese a ser un fenómeno global, la versión local presenta varias particularidades
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Lejos de estabilizarse, como ya ha sucedido en varios países europeos, en la Argentina la natalidad sigue cayendo año a año. También continúa a la baja el promedio de hijos por mujer y la edad promedio a la que ellas son madres. Así lo demuestra el último informe de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación, publicado a finales de enero, cuyos datos corresponden a 2024. Ese año, los nacidos vivos en territorio argentino fueron 413.135, número que representa una baja del 47% respecto de 2014, cuando habían nacido 777.000.
Fue en esta última década que tuvo lugar la caída de nacimientos más abrupta y sostenida de la historia reciente de nuestro país. Se trata de un fenómeno que, pese a ser global y a afectar a gran parte del mundo, muestra en su versión argentina varias particularidades.
“Acá, los nacimientos caen en escalones, con momentos de estancamiento y bajones bruscos, como el de la última década, que fue muy fuerte”, sintetiza el demógrafo Rafael Rofman, investigador provincial del Cippec, quien destaca que actualmente la Argentina presenta estadísticas similares a las de Chile, Uruguay y varios países del centro europeo en materia de nacimientos.
El investigador subraya, a su vez, que lo esperable es que, al igual que ya sucedió en los países nórdicos, también en la Argentina y en el resto de la región, la tendencia a la baja de los nacimientos llegue a un tope y los números comiencen a estabilizarse. Pero ese punto todavía no ha llegado y no es posible saber cuándo y de qué manera va a suceder.
La caída de los nacimientos tiene correlación con la baja en la tasa de fecundidad, indicador que marca el promedio de hijos que tiene cada mujer en edad fértil en la Argentina, que también se encuentra en su baja histórica. Mientras que para comienzos de 2000 se calculaba que las argentinas tenían un promedio de 2,5 hijos, este número se redujo a 2,3 para 2014.
Desde entonces la caída fue tan estrepitosa que en solo 10 años, para 2024, pasó a ser casi la mitad: 1,23. Este número se encuentra por debajo de la tasa de reemplazo (2,1), es decir, la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada –sin contar la migración– se mantenga.
La tasa de fecundidad argentina es similar a la de Italia (1,21) y Polonia (1,2), y es de las más bajas de la región, junto con la de Chile (1,03) y la de Uruguay (1,25). Refleja una tendencia global que llega a todo el mundo en menor o mayor medida, salvo algunos países de África. En los países nórdicos, el número ya estabilizado ronda cerca de los 1,7 hijos por mujer, destaca Rofman.
“Es muy difícil saber en qué número nos vamos a estabilizar nosotros porque el gran problema con estos temas es que depende de una acumulación de millones de decisiones individuales que se toman por razones personales. Pero, si uno mira lo que ya sucedió en países más desarrollados, todo indica que tendríamos que estabilizarnos en torno a una tasa de fecundidad del 1,5 o 1,7. Habrá que esperar unas décadas más para saber. Después puede llegar a haber algún repunte”, anticipa este demógrafo.
Particularmente en la Argentina, la baja en la natalidad ya ha impactado en las políticas públicas. Un ejemplo es la reciente decisión del gobierno porteño de aprobar una reglamentación para el cierre de colegios privados. La medida responde a los numerosos cierres intempestivos de instituciones educativas, especialmente escuelas primarias y jardines de infantes, ocurridos en los últimos años. Detrás de estos cierres hay una frase que se repite una y otra vez en boca de los directivos y los docentes: “No hay chicos”. La crisis de la matriculación en escuelas es hoy la cara más visible del impacto del fenómeno de baja de nacimientos en el sistema educativo.
De Misiones a Ciudad de Buenos Aires: un escenario dispar
El escenario de baja de natalidad tiene variaciones de acuerdo a la región y la localidad que se estudie. La tasa de natalidad de algunas provincias llega incluso a duplicar la de otras. Entre las que mayor cantidad de nacidos vivos por cada 1000 habitantes tienen se encuentran Misiones (12,3), Chaco (11,9), Santiago del Estero (10,8) y Formosa (10,7). En el otro extremo se ubican la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego, ambas con 6,9, Jujuy, con 8 y La Pampa y Río Negro, ambas con 8,1 y la provincia de Buenos Aires, con 8,4.
En líneas generales, la caída de la natalidad suele ser atribuida sobre todo a cambios sociales, económicos y culturales, que incluyen una mayor autonomía de las mujeres y cambios en las expectativas reproductivas, así como también a una disminución de la maternidad adolescente y un aumento en la maternidad tardía.
“Hay muchas mujeres que bajan su fecundidad total, pero también hay muchas que postergan la maternidad. En las estadísticas argentinas ya se puede ver que la fecundidad de las mujeres más grandes no decrece. Incluso está aumentando la edad promedio de las madres”, dice Rofman.
El grupo etario que más hijos tuvo durante 2024 de acuerdo a las estadísticas vitales del Ministerio de Salud fue el que abarca a las mujeres de entre 25 y 29 años (25%), seguido por el de entre 30 y 34 años (23%), y por el de entre 20 y 24 años (22%). Como contrapartida, la tasa de fecundidad adolescente bajó más de un 65% en la última década.
Pese a que en general los países con mayor desarrollo económico tienen tasas de natalidad más bajas, esto no implica que pueda encontrarse una relación directa entre la abrupta baja de los nacimientos que se dio en la Argentina en los últimos 10 años y la situación económica nacional.
“Con el factor económico, la tendencia siempre es un poco más difusa. Por lo general, los países, al igual que las familias, a medida que se hacen un poco más ricos, tienen menos hijos. Y lo que vemos en la Argentina desde 2014 no es justamente una población que se está enriqueciendo, sino lo contrario. Entonces ahí la tendencia es más difusa, porque es cierto que la cuestión económica puede tener un peso a la hora de decidir cuándo ser madre o padre, o cuántos hijos tener. Pero en general la tendencia a nivel mundial suele ser al revés”, explicaron a LA NACION desde el Programa de Protección Social de Cippec.
El fenómeno de baja de natalidad argentino presenta algunas particularidades respecto a la tendencia regional y mundial. La principal es la manera en la que se producen las bajas de natalidad y de fecundidad.
“Mientras que en otros países, como Brasil y Colombia, donde la natalidad viene bajando de a poco, casi en línea recta, desde mediados del siglo pasado, en Argentina, por alguna razón que es más difícil de explicar, baja por la escalera. Entre el 2004 y el 2014, la natalidad no solo no había bajado, sino que había subido un poco. Y después bajó de manera muy fuerte”, explica Rofman, quien cree que puntualmente el declive de los últimos 10 años estuvo relacionado con una mayor efectividad de los anticonceptivos femeninos.
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