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La costumbre de poner nombres a las casas ya de por sí llama la atención. ¿Quién alguna vez no se detuvo en las calles cercanas a la playa a observar los carteles en los jardines que exhiben los propietarios?
Nombres propios, de flores y relativos al mar son los más habituales. Pero son varios los que apelan a ideas o frases ingeniosas. LA NACION eligió algunos de los carteles más originales en recorridas por viviendas de Punta del Este, Pinamar y Cariló.


