
Los padres del Colegio Ecos revivieron su propia tragedia
Sus hijos murieron en una situación similar y dicen que no hubo avances
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El dolor volvió como una sombra. Y la indignación y la rabia y la impotencia y la frustración, también.
Los padres de las víctimas de la tragedia del Colegio Ecos, en la que murieron nueve chicos y una maestra sobre la ruta 11, a apenas 200 kilómetros del lugar del accidente de ayer, revivieron sus peores pesadillas.
"Se siente indignación e impotencia porque esto demuestra una vez más la ceguera de la Justicia y de los gobernantes... Ocurrió lo mismo que con nosotros hace cuatro años; lo mismo", dijo conmovido Sergio Kohen, padre de Nicolás, fallecido aquel nefasto 8 de octubre de 2006. "Un pueblo que no sabe discernir sobre las cuestiones que hacen a la vida y a la muerte es muy ignorante; ese camión apareció ahí y mató a todas esas personas, pero seamos honestos: ¿hace cuánto que estaba circulando sin que nadie lo controlara?", dijo.
La nueva tragedia es aún más dolorosa para este grupo de padres, dado que la semana pasada viajaron a Santa Fe para interiorizarse sobre el avance de la causa judicial en torno de aquel día fatal. "La Justicia no funciona. ¿Cómo puede ser que la causa desde hace un año esté en la Cámara y que, cuando les preguntamos a los camaristas por los avances, nos respondan que todavía no la habían leído? ¡Te da ganas de...! Ya se murió mi hijo y van a seguir muriéndose personas, porque a nadie le importa", expresó Kohen.
Por la fuerza, este grupo de padres formado a partir de la tragedia conoce en detalle lo que ocurre en la ruta 11. Una de las críticas que expresaron ayer es que la provincia de Santa Fe no adhirió a la ley nacional de seguridad vial que promueve controles de Gendarmería y de la Agencia Nacional sobre las rutas del país. "Gendarmería tiene un puesto de control a 70 kilómetros de donde ocurrió este accidente, pero no puede intervenir. Si hay una medida que puede cambiar las cosas por los menos en un uno por ciento, hay que acompañarla", agregó.
Sergio Levin, padre de Lucas, otro de los chicos fallecidos hace casi cuatro años, también mostró toda su indignación. "La ruta 11 sigue de la misma manera. Y lo peor de todo es que no hay ningún control en ninguna parte por decisión de las autoridades de Santa Fe", comentó.
En la ruta 11 se cobra peaje en cuatro cabinas, aunque las mejoras lógicas de la concesión, según Levin, son inexistentes. La calzada es de 7,5 metros -dos camiones se cruzan a 60 centímetros entre uno y otro- y no hay banquinas.
"La realidad es que es una ruta de mierda, donde se cobra peaje y no se hace nada", concluyó Kohen.





