
Los regalos para la boda real viajan a Holanda desde nuestro país
Las casas de regalos elegidas fueron la orfebrería Pallarols y la tradicional tienda L´Interdit
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Cuando Máxima Zorreguieta estuvo en el país, a principios de noviembre último, visitó varias casas de regalos para elegir los presentes para su boda, que se realizará el próximo 2 de febrero en Holanda. Casi todos los invitados, previsores, ya eligieron los obsequios.
Una de las casas que visitó Máxima junto a su prometido, el príncipe Guillermo Alejandro, fue la prestigiosa orfebrería manejada por Juan Carlos Pallarols, en el barrio de San Telmo. Esta familia de origen catalán trabaja en el negocio de la platería desde 1750. Primero se instalaron en Barcelona y en 1804 se mudaron a la Argentina.
Según Adrián Pallarols, hijo de Juan Carlos, Máxima y el príncipe visitaron el local varias veces. Según él, "siempre fueron sumamente discretos: se comportaron igual que cualquier pareja común y corriente". Lo más llamativo fue, según Adrián, ver cuán enamorados están: "El la mimaba todo el tiempo: viéndolos, uno se da cuenta de por qué luchó tanto por que aceptaran su amor".
Fueron unas diez personas las que eligieron esta casa para agasajar a los novios: tanto amigos y familiares de Máxima como miembros de la realeza holandesa. Adrián contó a LA NACION que todos los regalos partieron ayer para Holanda.
Entre los clientes locales, miembros de las familias Rocca, Soldati y Pulenta visitaron el tradicional negocio porteño y compraron, entre otras cosas, portarretratos y objetos de decoración.
"Algunos de los portarretratos los hicimos a medida: ellos nos dieron fotos y nosotros nos adaptamos a la forma y el tamaño", comentaron los responsables de la casa.
Miembros de la realeza holandesa, sabiendo que los novios tenían interés por recibir objetos de plata de Pallarols, encargaron desde Europa sus presentes. Según Adrián, "todos tienen un perfil bajo: algunos hicieron sus pedidos a través de secretarias y no llegamos ni a conocer sus nombres". Un noble compró un juego de seis copas labradas en plata. Otros compraron objetos de platería criolla. Adrián no quiso revelar qué regalos fueron los elegidos. "Todos pidieron reserva por tratarse de una sorpresa", fue la lógica respuesta.
Como muestra de respeto y aprecio, Juan Carlos Pallarols regaló a Máxima una flor blanca de plata, a la que bautizó "Rosa Máxima" en su honor.
La Casa Pallarols, por su parte, regaló al Reino de Holanda una bandeja de plata sobre la que se depositarán las alianzas de la pareja real durante la ceremonia de bendición.
La bandeja tiene un sentido muy especial, ya que posee simbolismos que representan la identidad de la Argentina y de Holanda y la unión entre ambos países por el enlace de Máxima y Guillermo.
Allí, por ejemplo, aparecen las iniciales de los novios, el Escudo Nacional Argentino, el escudo de la familia real de los Países Bajos, tulipanes y flores de cardo.
No se informó cuál es el valor comercial de la preciosa pieza.
Más regalos
La casa de regalos L´Interdit, ubicada en Arenales al 1400, fue otra de las elegidas por Máxima para hacer su lista de regalos.
Ese fue el lugar que eligió la mayoría de los invitados para comprar su presente.
Desde que la lista fue confeccionada hasta ahora, casi todos los invitados y participados ya eligieron y compraron sus presentes para la pareja.
Según se supo extraoficialmente, todos los presentes partirán hoy hacia la casa de la madre de Máxima, ubicada en la calle Uriburu.
Entre lo que recibirá la futura princesa hay muebles y objetos de todo tipo para equipar su casa. Máxima recibirá, entre otras cosas, juegos de mesa de 67 piezas de la prestigiosa casa alemana Villeroy & Boch, cuyo precio no baja de los 4000 dólares.
Casi todo lo que Máxima eligió en su última visita ya le fue obsequiado por sus seres queridos en el país, y pronto lo recibirá en su nuevo hogar.
Una historia
- Los Pallarols fueron una de las muchas familias españolas que escaparon de la pobreza y la fiebre amarilla a principios del siglo XIX. Adrián Pallarols pertenece a la séptima generación de orfebres. Durante cinco generaciones, hasta 1936, los Pallarols volvieron a Barcelona a tener sus hijos. Carlos, abuelo de Adrián, fue el último en nacer en el Viejo Continente. Cuando estalló la Guerra Civil española, nació la primera generación de Pallarols en la Argentina. Hoy, ellos se sienten "absolutamente argentinos y con un gran amor por este país".




