Los saltos del Moconá, cada vez más cerca de los turistas
El camino unirá varias localidades actualmente aisladas
1 minuto de lectura'
POSADAS.- Transitar por la ruta provincial Nº 2, que el gobierno quiere pavimentar en todo su recorrido, desde su nacimiento en el límite con Corrientes hasta los saltos del Moconá -una espléndida caída de aguas de 3000 metros de extensión, en la frontera con Brasil- es un verdadero desafío para aquellos que gustan del turismo de aventuras, en un contexto de salvaje belleza que todavía no está afectada por la mano del hombre.
En rigor, se trata de una avenida costanera de 250 kilómetros de longitud que corre en forma paralela al alto Uruguay. A menudo el viajero se encuentra con balcones sobre el río de los Caracoles, rodeado del monte misionero, frondoso y enmarañado, y de plantaciones de soja, maíz y trigo tropical del Brasil.
Allí ya no hay árboles: fueron reemplazados por cultivos agrícolas, lo que provocó un sostenido y peligroso avance de la erosión.
El gobernador, Ramón Puerta, se propuso pavimentar toda la ruta, conocida como "costera", que vincula a poblaciones locales con brasileñas. Otro gobernador, el radical Ricardo Barrios Arrechea, había asfaltado la 201, que une Apóstoles con Concepción de la Sierra, también en la zona sur de Misiones.
Puerta impulsa, además, la construcción de sendos puentes sobre el Uruguay, para conectar a San Javier con Porto Xavier (Río Grande do Sul) y a Alba Posse con Porto Mauá, otra localidad brasileña de frontera.
Por medio de Vialidad Provincial, se obtuvo un préstamo que permitió encarar la pavimentación de la ruta 2, y exigió aportes de la provincia.
Comenzó con la pavimentación del tramo Concepción-San Javier, de 32 kilómetros, que también corre muy cerca del río. La obra requirió emplazar un puente sobre el arroyo Itacaruaré de 105 metros de largo y mucho movimiento de suelo, a cargo de la empresa Necon. La provincia tuvo que aportar 14 millones de dólares y el resto provino de otros fondos.
La vida cambió
Pero el objetivo fundamental del proyecto costero es acceder por asfalto a los saltos del Moconá, situados poco antes de la desembocadura del arroyo Pepirí Guazú, en el sinuoso río Uruguay, que nace en el oriente del territorio brasileño.
Lugar agreste, atractivo, donde la margen argentina conserva una vegetación nativa y al que hasta hace poco sólo se podía llegar por agua.
En abril último, el presidente Carlos Menem inauguró otro tramo de 28 kilómetros, entre Santa Rita y Colonia Aurora, construido por la empresa Epelco-Iecsa (Macri).
Los terraplenes insumieron 300.000 metros cúbicos de suelo y roca, y el camino cuenta con barandas de defensa, alambrados, señalización horizontal y vertical.
Restan aún 120 kilómetros para alcanzar el Moconá (cuya traducción del guaraní sería "lo que todo lo traga"), una sucesión de cascadas de tres kilómetros, paralela a la costa.
La vida cambió para la gente de al menos seis localidades que permanecían aisladas del resto del país, mientras los vecinos brasileños progresaban, con el respaldo del Estado, que construye caminos, tiende líneas eléctricas y promociona labores agropecuarias con créditos blandos.
Pero a partir de la pavimentación de la ruta provincial, el tránsito por aquella zona aumentó significativamente, en su mayoría camiones de gran porte que eligen esta vía para traer productos del Brasil o llevarlos allá, con destino a puertos de la Argentina o de Chile, sobre el Pacífico.
Hay, además, mucho turismo extranjero que viene a conocer los saltos del Moconá.
En la localidad misionera de El Soberbio, la última poblada antes de llegar a los saltos, se inauguró una moderna hostería y hay servicios de excursión por tierra y por lanchas, a cargo de guías, que pueden ser contratados en Posadas.



