Los trekking más riesgosos de Ushuaia y qué tener en cuenta antes de salir a la montaña
Con paisajes únicos y condiciones cambiantes, los senderos de la ciudad más austral combinan tramos técnicos, clima adverso y una creciente demanda de rescates en la montaña
15 minutos de lectura'


USHUAIA.- La ciudad más austral del país es uno de los destinos preferidos para realizar deportes vinculados a la montaña y el trekking. La contracara es el aumento de los rescates en los últimos años. Senderos icónicos como el glaciar Vinciguerra, el Ojo del Albino o el Martial combinan una belleza única con zonas de alto riesgo, tal como lo evidenció el reciente accidente en el que murieron un guía local de 33 años y una turista uruguaya de 25.
Ushuaia se consolidó en los últimos años como uno de los destinos más buscados del país para el turismo de aventura. Los paisajes fueguinos, con montañas, lagunas y glaciares, ofrecen escenarios únicos, pero también presentan condiciones técnicas complejas que, en algunos casos, se combinan con la inexperiencia o la falta de equipamiento adecuado y derivan cada vez con mayor frecuencia en operativos de rescate.
El informe de la temporada 2025-2026 de la Comisión de Auxilio Ushuaia confirma una tendencia sostenida en alza en la cantidad de rescates, con una fuerte presencia de personas extraviadas y lesionadas. Los datos permiten identificar cuáles son los escenarios más peligrosos y cómo se configuran los principales factores de riesgo.
Entre los trekking más exigentes de la zona se destacan el glaciar Vinciguerra, el Ojo del Albino, el cerro Bonete y sectores del glaciar Martial. Se trata de recorridos que, si bien son accesibles para excursionistas, incluyen tramos técnicos, pendientes pronunciadas, terreno inestable y cambios climáticos bruscos.

Consultado por LA NACION, el director de Defensa Civil de Ushuaia, Cristian Álvarez, asegura que para realizar una actividad “sí o sí necesitás tener equipo de montaña o alquilarlo. Hemos tenido que rescatar gente en la senda del Martial porque quería llegar a la nieve en zapatillas de lona”.
Luego agregó: “Hay circuitos que son complejos en términos técnicos, como el monte Olivia o el trekking a la Laguna Cinco Hermanos, que es una ruta desafiante y de alta exigencia física”.

“Pero, en gran parte de los casos no es tanto la peligrosidad o la dificultad técnica, sino la falta de preparación”, detalló.
El caso más reciente que expuso los riesgos de algunos senderos ocurrió a comienzos de junio de 2026 en el glaciar Vinciguerra, donde murieron un guía de montaña y una turista uruguaya tras caer en una zona de alta complejidad. Ambos fueron encontrados sin vida luego de un intenso operativo de la Comisión de Auxilio en condiciones meteorológicas adversas.
El Vinciguerra es considerado uno de los circuitos más desafiantes por sus pendientes y sectores técnicos, especialmente en condiciones de hielo o nieve. A esto se suma la dificultad de acceso, que complica cualquier intervención de rescate.
La muerte de las dos personas no se trata de un hecho aislado. En mayo, la Comisión de Auxilio debió intervenir en dos rescates casi simultáneos, uno de ellos por un turista que cayó en una grieta y sufrió un traumatismo de cráneo.
Además, distintos operativos recientes incluyeron evacuaciones en el cerro Bonete y en zonas de difícil acceso, lo que vuelve a poner en evidencia la creciente demanda sobre los equipos de emergencia.
Según los datos de intervenciones, los rescates abarcan desde lesiones leves, como esguinces, hasta accidentes graves por caídas en terrenos técnicos. En muchos casos, incluso con excursionistas experimentados, los factores naturales juegan un rol determinante.

Extraviados: el principal motivo de rescate
Según la información oficial de la Comisión de Auxilio, la mayoría de las intervenciones está vinculada a personas extraviadas. “En muchos casos, los operativos se resolvieron con asistencia telefónica, aunque otros requirieron despliegue en el terreno”, detalla el informe.
Esto muestra que el problema no es exclusivamente técnico ni se limita a accidentes graves, sino que también está asociado a la desorientación en senderos, muchas veces vinculada a la falta de experiencia o planificación.

Álvarez advirtió además que los operativos suelen desarrollarse en condiciones extremadamente complejas. “Era un lugar de difícil acceso, con desprendimientos de piedras, mucha agua y clima adverso. En días de mucha lluvia hay mucho desprendimiento”, explicó tras un rescate en el glaciar Martial en el que una persona resultó herida.
El funcionario remarcó que la combinación de clima y terreno no solo pone en riesgo a los excursionistas, sino también a los rescatistas, al describir operativos que pueden extenderse durante horas y requieren equipos técnicos especializados.
En ese sentido, detalló que incluso en rescates de complejidad media pueden intervenir más de una decena de personas. “En un caso ocurrido en la zona de Laguna Esmeralda participaron alrededor de 18 rescatistas para evacuar a una turista lesionada”, indicó.
Las principales causas de los rescates, según coinciden autoridades y rescatistas, son las caídas en terreno resbaladizo o técnico, lesiones durante el descenso, cambios bruscos del clima y, en muchos casos, la falta de planificación o de equipamiento adecuado.
Álvarez también fue crítico con ciertas conductas de los excursionistas: “Hay gente que es negligente y eso termina generando situaciones que podrían evitarse”, afirmó, y planteó la necesidad de avanzar en sistemas de prevención, incluso con posibles restricciones de acceso según las condiciones climáticas.
“El problema muchas veces lo tenemos porque la gente sale sin equipo y sin medidas de seguridad. Es fundamental dar aviso, nunca salir solo, tener en cuenta las horas de luz, que en esta época se reducen mucho: a las 16.30 o 17 ya es prácticamente de noche. Salir a la montaña tiene un riesgo implícito: es poco probable que ocurra algo grave, pero la posibilidad está”.

Quiénes intervienen en los rescates
En todos los casos de llamados por personas extraviadas, lesiones o pedidos de rescate en Ushuaia y sus alrededores interviene la Comisión de Auxilio local, integrada por organismos públicos y voluntarios.
La comisión trabaja de manera coordinada desde 2008 y enfrenta una demanda creciente. “Cada operativo implica logística, tiempo y recursos que, en la mayoría de los casos, son sostenidos por el Estado y el trabajo voluntario”, señalaron desde la organización.

En los últimos meses, la Comisión de Auxilio intervino en múltiples rescates, mientras Defensa Civil advierte sobre negligencias, clima extremo y falta de preparación como factores determinantes, más allá del riesgo propio de estas actividades.
Más allá de los extravíos y rescates, en los últimos años Ushuaia registró una serie de accidentes fatales vinculados al trekking y a las actividades de montaña.
En enero de 2018, el turista británico David Addam Minn, de 24 años, fue encontrado muerto en una zona montañosa a unos 20 kilómetros de la ciudad. Había salido solo desde su hospedaje y nunca regresó. Su cuerpo apareció en el camino hacia el glaciar Ojo del Albino, en cercanías de la Laguna Esmeralda. Las pericias apuntaron a una posible caída, lesión o descompensación durante la caminata.
Tres años después, en abril de 2021, una turista argentina de 28 años murió tras sufrir una descompensación durante una excursión en el mismo circuito. Según se informó, presentó un cuadro compatible con hipotermia mientras regresaba, lo que abrió interrogantes sobre las condiciones de la salida.

En octubre de 2022, un turista israelí sufrió una grave caída y quedó atrapado en una grieta, con múltiples fracturas y sin posibilidad de pedir ayuda. Desde allí grabó mensajes de despedida, convencido de que no sobreviviría. El caso expuso el nivel de riesgo del terreno, especialmente fuera de senderos señalizados.
Un mes después, en noviembre de ese año, un turista brasileño murió en la cueva de Jimbo, cuyo acceso estaba prohibido, cuando un bloque de hielo se desprendió y lo golpeó en la cabeza. El hecho evidenció los peligros de las formaciones inestables y la importancia de respetar las restricciones.
La secuencia continuó en octubre de 2024 con la muerte de Juan Ignacio Macías, de 48 años, rescatista de la Comisión de Auxilio y trabajador de Defensa Civil, quien cayó por un precipicio durante una actividad personal en el glaciar D’Agostini, en la zona del monte Olivia.
Este año, en marzo de 2026, el turista estadounidense Sean Christopher Bartel, de 37 años, fue hallado muerto tras permanecer desaparecido durante tres días. Había salido a recorrer el sendero hacia la Laguna Esmeralda sin el equipamiento adecuado. Su cuerpo fue encontrado tras caer unos 90 metros en una zona de alta dificultad.

La ciudad más austral del país es uno de los destinos preferidos a la hora de hacer deportes vinculados a la montaña y el trekking. La contracara es el aumento de la cantidad de rescates de los últimos años. Senderos icónicos como el glaciar Vinciguerra, Ojo del Albino o el Martial combinan belleza única y zonas de alto riesgo, tal como lo mostró el lamentable accidente de hace unos días en el que murieron un guía local de 33 años y una turista uruguaya de 25 años.
Ushuaia se consolidó en los últimos años como uno de los destinos más buscados del país para el turismo de aventura. Los paisajes fueguinos con sus montañas, lagunas y glaciares ofrecen escenarios únicos, pero también presentan condiciones técnicas complejas -que en algunos casos se suman a inexperiencia o falta de los elementos adecuados- que derivan cada vez con mayor frecuencia en operativos de rescate.
El informe de la temporada 2025-2026 de la Comisión de Auxilio Ushuaia confirma una tendencia sostenida en alza en la cantidad de rescates, con fuerte presencia de personas extraviadas y lesionadas. Los datos reflejan cuáles son los escenarios más peligrosos y cómo se configuran los principales factores de riesgo.
Según los datos oficiales más reciente de la Comisión de Auxilio Ushuaia, la evolución del total de intervenciones muestra una tendencia general en aumento en los últimos años. Se pasó de 51 operativos en la temporada 2020/2021 a un pico de 93 en 2023/2024.
Si bien en las temporadas siguientes hay una disminución —75 en 2024/2025 y 78 en 2025/2026—, los valores se mantienen por encima de los registros iniciales, lo que confirma un incremento sostenido de la demanda de rescates.

Los recorridos más peligrosos
Entre los trekking más exigentes de la zona se destacan el glaciar Vinciguerra, el Ojo del Albino, el cerro Bonete y sectores del glaciar Martial. Se trata de recorridos que, si bien son accesibles para excursionistas, incluyen tramos técnicos, pendientes pronunciadas, terreno inestable y cambios climáticos bruscos.
Consultado por LA NACION, el director de Defensa Civil de Ushuaia Cristian Álvarez asegura que para hacer una actividad “si o si necesitás tener equipo de montaña o alquilarlo. Hemos tenido que rescatar gente en la senda del Martial porque querían llegar a la nieve en zapatillas de lona”.
Después “hay circuitos que son complejos en términos técnicos, como el Monte Olivia o el trekking a la Laguna Cinco Hermanos, que es una ruta desafiante de alta exigencia física”.
“Pero”, dice el especialista en rescates, “en gran parte de los casos de rescates diría que no es tanto la peligrosidad o dificultad técnica sino la falta de preparación”.

Tragedia en el Vinciguerra
El caso más reciente que expuso los riesgos de algunos senderos ocurrió a comienzos de junio de 2026 en el glaciar Vinciguerra, donde murieron un guía de montaña y una turista uruguaya tras caer en una zona de alta complejidad. Ambos fueron encontrados sin vida luego de un intenso operativo de la Comisión de Auxilio en condiciones meteorológicas adversas.
El Vinciguerra es considerado uno de los circuitos más desafiantes por sus pendientes y sectores técnicos, especialmente en condiciones de hielo o nieve. A esto se suma la dificultad de acceso, que complica cualquier intervención de rescate.
Pero no se trata de un hecho aislado. En mayo de este año, la Comisión de Auxilio debió intervenir en dos rescates casi simultáneos, uno de ellos por un turista que cayó en una grieta y resultó con traumatismo de cráneo.
Además distintos operativos recientes incluyeron evacuaciones en el cerro Bonete y en zonas de difícil acceso, lo que vuelve a poner en evidencia la creciente demanda sobre los equipos de emergencia.
Según los datos de intervenciones los rescates abarcan desde lesiones leves —como esguinces— hasta accidentes graves por caídas en terrenos técnicos. En muchos casos, incluso con excursionistas experimentados, los factores naturales juegan un rol determinante.

Extraviados: el principal motivo de rescate
Según la información oficial de la Comisión de Auxilio, la mayoría de las intervenciones están vinculadas a personas extraviadas. “En muchos casos, los operativos se resolvieron con asistencia telefónica, aunque otros requirieron despliegue en el terreno”, detalla la información.
Esto muestra que “el problema no es exclusivamente técnico o de accidentes graves, sino también de desorientación en senderos, muchas veces vinculada a falta de experiencia o planificación”.
Álvarez advierte que a veces los operativos se desarrollan en condiciones extremadamente complejas. “Era un lugar de difícil acceso, con desprendimientos de piedras, mucha agua y clima adverso, en días de mucha lluvia hay mucho desprendimiento”, explicó tras un rescate en el glaciar Martial, donde una persona resultó herida.
El profesional remarcó que la combinación de clima y terreno no solo pone en riesgo a los excursionistas, sino también a los rescatistas al describir operativos que pueden extenderse durante horas y que requieren equipos técnicos especializados.
En ese sentido, detalló que “incluso en rescates de complejidad media pueden intervenir más de una decena de personas. En un caso ocurrido en la zona de Laguna Esmeralda, participaron alrededor de 18 rescatistas para evacuar a una turista lesionada”.

Las principales causas de los rescates, según coinciden autoridades y rescatistas, son las caídas en terreno resbaladizo o técnico, lesiones físicas durante el descenso, cambios bruscos del clima y, en muchos casos, la falta de planificación o equipamiento adecuado.
Álvarez también fue crítico con ciertas conductas: “Hay gente que es negligente y eso termina generando situaciones que podrían evitarse”, afirmó, y planteó la necesidad de avanzar en sistemas de prevención, incluso con posibles restricciones de acceso según condiciones climáticas.
“El problema muchas veces lo tenemos porque la gente sale sin equipo y sin las medidas de seguridad. Es fundamental dar aviso, nunca salir solo, tener en cuenta las horas de luz que en esta época se reducen mucho, ya a las 16.30, 17hs es de noche prácticamente. Salir a caminar a la montaña tiene un riesgo implícito, es poco probable que pase algo grave pero la posibilidad está”.
Quienes tienen a cargo los rescates
En todos los casos de llamados por personas extraviadas, lesiones o pedidos de rescate en Ushuaia y alrededores la que actúa es la Comisión de Auxilio local, integrada por organismos públicos y voluntarios.
La comisión trabaja de manera coordinada desde 2008 y enfrenta una creciente demanda. “Cada operativo implica logística, tiempo y recursos que, en la mayoría de los casos, son sostenidos por el Estado y el trabajo voluntario”, expresan desde la Comisión.
En los últimos meses, la Comisión de Auxilio de Ushuaia intervino en múltiples rescates, mientras Defensa Civil advierte sobre negligencias, clima extremo y falta de preparación como factores clave, más allá del riesgo implícito que implican estas actividades.

El peor final: tragedias en la montaña
Más allá de los casos de extravíos o rescates, en los últimos años Ushuaia tuvo una sucesión de accidentes fatales vinculados al trekking y la actividad de montaña.
En enero de 2018 el turista británico David Addam Minn, de 24 años, fue encontrado muerto en una zona montañosa a unos 20 kilómetros de la ciudad. Había salido solo desde su hospedaje y nunca regresó. Su cuerpo apareció en el camino hacia el glaciar Ojo del Albino, en cercanías de la Laguna Esmeralda. Las pericias apuntaron a una posible caída, lesión o descompensación durante la caminata.
Tres años después, en abril de 2021, la tragedia volvió a golpear el mismo circuito. Carla Ferrelli, una turista argentina de 28 años, murió tras sufrir una descompensación durante una excursión al glaciar Ojo del Albino. La joven, que realizaba el trekking con una agencia, presentó un cuadro compatible con hipotermia mientras regresaba. El caso abrió interrogantes sobre las condiciones de la excursión.
En octubre de 2022, otro episodio extremo tuvo lugar en esa misma zona. El israelí Eitan Shaked sufrió una grave caída y quedó atrapado en una grieta, con múltiples fracturas y sin posibilidad de pedir ayuda. Desde allí grabó mensajes de despedida, convencido de que no sobreviviría. Su caso expuso con crudeza el nivel de riesgo del terreno, especialmente fuera de senderos señalizados.

Un mes más tarde, en noviembre de 2022, el turista brasileño Dennis Cosmo Marin murió de manera instantánea en la Cueva de Jimbo -cuyo acceso estaba prohibido-, cuando un bloque de hielo se desprendió y lo golpeó en la cabeza. El hecho evidenció los peligros propios de las formaciones de hielo inestables y la importancia de respetar los indicadores de prevención.
La secuencia continúa en octubre de 2024, con la muerte de Juan Ignacio Macías, de 48 años, rescatista local de la Comisión de Auxilio y trabajador de Defensa Civil. El hombre, experimentado en montaña, cayó por un precipicio durante una actividad personal en el glaciar D’Agostini, en la zona del Monte Olivia. Su fallecimiento impactó profundamente en la comunidad de rescate.
Este año -y previo a la tragedia de hace unos días- en marzo de 2026 el turista estadounidense Sean Christopher Bartel, de 37 años, fue hallado muerto tras permanecer desaparecido durante tres días. Había salido a recorrer el sendero hacia Laguna Esmeralda sin el equipamiento adecuado. Su cuerpo fue encontrado cerca del glaciar Ojo del Albino, luego de caer unos 90 metros. Las primeras conclusiones señalaron un accidente, posiblemente por resbalón o tropiezo, en un terreno de alta dificultad.
1“Como si fuera pandemia”: los argentinos radicados en Bolivia tienen problemas hasta para movilizarse y estudiar
2Un elogiado estudio mostró el potencial de 18 posturas de yoga para mejorar la salud física y mental de pacientes oncológicos
- 3
La consulta popular para cambiar el nombre de un barrio porteño abre una grieta entre sus vecinos
4Colesterol: los seis alimentos que ayudan a prevenirlo y en qué cantidades hay que consumirlos





