
Los wichís luchan contra el olvido
Con fondos de la Unión Europea, del gobierno nacional y del provincial, los aborígenes ya tienen microemprendimientos
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RAMON LISTA, Formosa.- Hablar de El Potrillo, El Chorro, María Cristina o el Lote 8 orientaría a muy pocos. Ni siquiera algunos mapas de la Argentina serían útiles para ubicar estos parajes, caceríos, aldeas o localidades, aunque más bien habría que llamarlas zonas o sitios, por encontrar la denominación más genérica y adecuada.
Para situar esos lugares y dar una mejor referencia dentro de la carta geográfica argentina es conveniente decir que están dentro del departamento de Ramón Lista, en el extremo noroeste de la provincia de Formosa, junto al límite más despoblado de Salta y separados del Paraguay por el cauce del Pilcomayo.
Pero todas las indicaciones manifestadas tienen por objetivo recordar -o dar a conocer- que este espacio de casi 3817 kilómetros cuadrados fue favorecido hace cuatro años con un programa sustentado en conjunto por la Unión Europea (UE) y los gobiernos nacional y provincial, que previeron la inversión de 8.600.000 euros, unos 7.875.000 dólares actuales.
El plan, que tuvo como destino mejorar las condiciones de la población de Ramón Lista (casi toda indígena), comenzó a entregar resultados exitosos, aunque, por los vaivenes de la economía argentina, el tiempo estimado no fue suficiente: así, en noviembre próximo se tendría que dar por terminado el proyecto.
Cómo atacar la pobreza
La novedad es que la UE determinó no abandonarlo y extenderlo hasta que se instrumente todo lo dispuesto. Entonces, la primera intervención técnica y económica de la UE en la Argentina seguirá adelante porque, según su embajador, el italiano Victorino Alloco, "bajo ningún concepto se suspenderá, por la importancia social y los logros obtenidos. Esto ha demostrado -completó Alloco-, con muy buenos réditos, cómo atacar la pobreza".
La UE se hizo cargo del 64% del total de los aportes, y el programa, denominado Dirli (Desarrollo Integral de Ramón Lista), comenzó en noviembre de 1997, después de que el último censo ubicó a la región con el índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI) más alto del país.
Cómo llegar
Llegar a Ramón Lista lleva kilómetros de caminos de tierra no siempre muy consolidados, sobre todo en época de lluvias. El viaje, dentro de un clima subtropical y semiárido, muestra pastizales y un monte degradado por las necesidades del hombre, por lo que se abren espacios ausentes de vegetación, a los que llaman peladares.
Es que la gente de aquí siempre vivió de lo que tenía a mano, es decir, la madera, la pesca y la caza. En todo el territorio habitan unas 8300 personas de la etnia wichí, agrupadas en 55 comunidades, en su mayoría pequeñas aldeas, y los restantes están dispersos y con un elevado grado de aislamiento. Todo era homogéneo cuando se comparaban los caminos, la lengua (wichí), la forma de vida y la pobreza. Todavía lo es.
Pero eso comenzó a revertirse con el programa; empezaron a verse distintos cambios que sería una sinrazón abandonar. Es que entre metas y logros la relación, aunque lenta, lejos estuvo de decepcionar.
Se instrumentó la autoconstrucción de 500 viviendas para familias aborígenes con capacitación y apropiación de tecnología; ya hay 100 modernas casas en pie.
En el aprovisionamiento hídrico se recuperaron aljibes, además del plan piloto de riego forestal y la adquisición de tanques australianos.
Ayudar al despegue
La reforestación comenzó con cinco viveros que producen 15.000 plantines por año cada uno y ya se pueden ver creciendo el algarrobo blanco, el palo santo y el quebracho colorado.
En el tema agropecuario se promocionaron los cultivos familiares, con más de 300 huertas, y la incorporación de frutas, hortalizas y legumbres que no se explotaban antes.
Como en otras escuelas de la provincia, se aplicó la educación bilingüe con la intervención de maestros indígenas (memas).
En salud, se reequipó el hospital de El Potrillo y se realizaron campañas sanitarias.
Después, llegaron los microemprendimientos en carpintería, artesanías y apicultura, que incluyeron los canales de comercialización. Por ejemplo, la cooperadora de producción de miel ya vende 20.000 kilogramos por año y con marca propia: Pinu.
Y así tantas cosas. En sitios tan desconocidos, en un territorio al que consideraron el más pobre del país y que está ubicado dentro de una de las provincias a las que menos se recuerda.
Pero esta vez el departamento de Ramón Lista seguirá adelante con un programa que no detuvieron ni los caminos, ni el monte, ni la aridez ni el olvido, ni el hombre.





