
Lucha de intereses entre las empresas
Denuncian que existe evasión impositiva.
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Una torta que reparte entre 800 y 1000 millones de pesos de facturación anual es el botín que se disputan las empresas de transporte de larga distancia, agrupadas en dos cámaras que se preocupan por diferenciarse muy bien entre sí.
La Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta) reúne a las compañías que en el mercado son conocidas como "las viejas", entre las que se encuentran El Cóndor-La Estrella, La Internacional y Costera Criolla, entre otras. En la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi), en tanto, se reúnen "las nuevas": Flecha Bus, Almirante Brown y Vía Bariloche, entre otras.
No es su antigüedad lo que las enfrenta, sino que las normas que unas y otras deben respetar para funcionar se convirtió en la línea divisoria.
Para entender el inicio de la crisis que estalló entre los empresarios hay que retroceder hasta 1992. Fue ese año cuando, mediante un decreto, el ex presidente Carlos Menem autorizó la desregulación del sector.
La apertura del mercado provocó la coexistencia de dos sistemas muy diferentes, que aún hoy persisten. Las líneas de la Aaeta están obligadas a trabajar bajo el régimen que se denomina "servicio público". Esto es: tienen el compromiso de operar determinadas rutas, con frecuencias fijas, entre otras obligaciones.
En cambio, las que se incorporaron al mercado con la flexibilización de 1992 se rigen por las normas del servicio de "tráfico libre": no tienen restricción de itinerarios, frecuencias, horarios ni tarifas.
Esta dicotomía fue, según Jorge Maihlos, directivo de la Aaeta, el principio del fin. A tal punto que hoy todas las empresas que integran esa asociación están en convocatoria de acreedores o quebradas.
Para los diputados de la Alianza Ricardo Vago y Juan Carlos Farizano, que se reunieron ayer con el secretario de Transporte, Jorge Kogan, para el análisis de la prosperidad de algunas líneas y la bancarrota de otras, la desregulación complicó la situación.
"A la crisis de las empresas se le contrapuso el crecimiento vertiginoso de otras que a partir de recibir múltiples adjudicaciones precarias de tráfico libre, por parte de la Secretaría de Transporte de la gestión anterior, multiplicaron sus kilómetros de servicios, superpuestos generalmente sobre trazas concesionadas de servicios públicos", explicaron.
Pero las empresas señaladas como las beneficiadas por la administración menemista, entre las que se menciona a General Urquiza, Flecha Bus y Almirante Brown, negaron haber tenido un crecimiento vertiginoso.
"Sé que Flecha Bus tuvo una inspección impositiva desde diciembre hasta abril y no tuvieron problemas. Pullman General Belgrano también tuvo durante cinco meses a la DGI metida en sus oficinas y no encontraron nada", dijo Gabriel Martínez, gerente de General Urquiza.
Ocurre que una de las principales acusaciones que la Aaeta hace con insistencia se refiere a la presunta evasión impositiva y previsional de las líneas agrupadas en la Celadi, y hasta difunden números: 100 millones de pesos dejarían de entrar anualmente en el fisco. Este dato no pudo ser confirmado por la AFIP.
Mientras Transporte anticipa que realizará un nuevo marco regulatorio, el Gobierno acaba de avalar que una unión transitoria de empresas integrada por compañías de la Celadi se quede con La Internacional.
"Las empresas de la Aaeta fueron invitadas a participar, pero como están quebradas o convocadas no pueden hacerlo. No hay otra alternativa hasta que se reliciten las rutas", respondió Kogan cuando La Nación preguntó si no se propiciaba la concentración de las líneas en pocas manos.
Flecha Bus, una empresa entrerriana propiedad de los hermanos Derudder, que comenzó a operar desde Retiro a partir de la desregulación de 1992, es la marca que más se repite cuando se hace referencia al llamativo crecimiento empresario.
Según el documento citado, la empresa pasó de tener dos ómnibus aquel año a una flota de 402 unidades con una antigüedad promedio que no llega a los tres años.
Esto fue desmentido por Martínez: "Flecha pasó de tener 15 coches en el 92 a los 170 que posee hoy. Nosotros teníamos 55 coches y hoy, 113, me hacen reír mucho", dijo anteayer. Ayer, Martínez se excusó de hacer declaraciones sobre el informe de los diputados. "Primero preferimos ver bien qué dice el informe, no nos parece acertado opinar sin conocer de qué están hablando (los legisladores)".





