
Macri cree que se debe frenar el referéndum
"Esto era evitable; no fue un tsunami"
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En el living de su casa, Mauricio Macri deja la impresión de que no puede revelar realmente lo que siente. Es Macri y su coyuntura. No sería creíble si anunciara un voto en favor de Ibarra, pero, al mismo tiempo, supone que el gobierno lo convertiría mediáticamente en un golpista si sostuviera lo contrario. En ese contexto, pide que no haya un plebiscito en la ciudad.
"Lo del referéndum es una maniobra política para cambiar el eje de la discusión, que debería ser por qué desde 2003 el gobierno no inspeccionó Cromagnon. Es inconstitucional, está armado para generar distracción y, además, obstaculiza a la Justicia", consideró el líder de Compromiso para el Cambio durante una entrevista con LA NACION.
-Pero lo real es que, una vez que se junten las firmas, habrá un plebiscito.
-Yo espero que Ibarra revea su decisión. Tiene que frenar el referéndum. Acá lo importante es que la Justicia investigue y que se llegue a la verdad. Con el plebiscito, Ibarra podría condicionar a la Justicia de manera mañosa.
-¿Por qué?
-En esta sociedad débil, si la gente vota que siga Ibarra, ¿cuánto puede hacer después la Justicia? Está claro que actuaría condicionada. Yo creo que Ibarra, siendo un hombre democrático, no debería arriesgarse a condicionarla. Y menos con semejante maniobra. Además, ahora va a poner su energía en la recolección de firmas en lugar de dedicarse a la gestión, y esto me parece otra irresponsabilidad.
-¿Por qué cuestiona tanto la salida política? ¿No le parece casi necesaria en medio de la crisis y de la debilidad del gobierno?
-La verdad es que estoy sorprendido. No puedo creer que tantos líderes de opinión hayan alabado esta maniobra política. ¡Hablan del referéndum como si la política fuera un juego sin responsabilidades! Y esto no puede ser. No es lo mismo elogiar la habilidad de un jefe de gobierno que justifica por quinta vez obras que prometió y nunca cumplió que hacerlo ahora con esta tragedia. Hay que tener un límite. No hay maniobras políticas elogiables en un caso como éste.
-¿Usted votará en contra, entonces?
-Ni me puse a pensarlo. A la gente no le preocupa si Ibarra sigue o no, sino qué pasó y qué niveles de corrupción y negligencia hubo.
-¿Y usted qué cree?
-Que esto no fue el tsunami, sino algo evitable. El gobierno acá incumplió varias normas, pero el problema mayor es que así es el sistema que conduce Ibarra. Hasta él admitió durante la interpelación que el sistema había fracasado. Encima, las áreas de control estaban manejadas por su cuñado [Juan Carlos López, ex concuñado de Ibarra] y una amiga de su hermana [Fabiana Fiszbin]. ¿Por qué no puso gente idónea? Hay cosas que a uno, que no viene de la política, le cuesta entender. El es el responsable por este sistema. Con un mínimo de gestión esto no pasaba. Pero él no gestiona.
-Queda la impresión de que usted quiere que se vaya, pero que no lo dice porque teme que lo acusen de golpista, como sucedió con la interpelación.
-Esa fue otra maniobra de la corporación política, que, evidentemente, tiene mucha fuerza en los medios de comunicación.
-Pero las críticas surgieron de Jorge Mercado y Sandra Bergenfeld, dos legisladores que respondían a usted.
-Ellos son parte de la misma maniobra política. Son dos aliados circunstanciales que operaron políticamente para cambiar de bando. Nada de lo que dijeron tuvo fundamento.
-¿Usted no los presionó?
-No. Ellos sostuvieron que no había necesidad de pasar a un cuarto intermedio porque no había más preguntas. Todo este informe que elaboraron los diputados de Compromiso para el Cambio [muestra un trabajo con más de 100 páginas] se hizo con preguntas que decían que no había. Sí que había. Lo que no había era respuestas. Por eso la Justicia tiene que poder trabajar sin condicionamientos.




