
Magallanes, la calle de los artistas en La Boca
Junto a Caminito, es un importante circuito cultural
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Maradona, Monzón, Gardel y las viejas chusmas de barrio se asoman al balcón de un viejo conventillo, en pleno barrio de La Boca. Son los personajes que eligió Omar Gasparini para decorar el frente del Centro Cultural de los Artistas, un conventillo de 1881 restaurado con colores y materiales originales, donde las habitaciones se transformaron en ateliers de artistas plásticos y salas de exhibición de obras de arte.
A media cuadra de la casa natal de Benito Quinquela Martín un atelier tiene abiertas sus puertas para quien quiera recorrerlo e interactuar con artistas que trabajan en cuadros en óleo, arte francés, vitreaux, fotografía o reciclado. Además, hay talleres de pintura, tango y diseño, conferencias y seminarios.
Ubicado en Magallanes 861, es uno de los 14 conventillos con fines culturales que se encuentran en tan sólo 100 metros. Junto con Caminito, este rincón del barrio se convirtió en un importante circuito cultural. Allí decidieron instalar sus estudios 60 artistas plásticos, los primeros hace ya diez años. Formaron un grupo de amigos y, tiempo después, una asociación civil llamada "Magallanes, calle de los artistas".
La cuna de la pintura
Andrés Perotto es el presidente. "Magallanes tiene su historia en la plástica", cuenta, ya que en esa calle tuvieron sus talleres Fortunato Lacámera, Miguel Carlos Victorica y Miguel Diomede, entre otros. "Hay algo que atrae en esta calle, cierta bohemia. Se puede decir que La Boca es la cuna de la pintura", dice, rodeado de sus cuadros.
Pintado hoy con los tradicionales colores boquenses, el Centro Cultural de los Artistas está dirigido por Néstor Sarmiento, que también tiene su taller en el primer piso del conventillo. "La Boca me parece un lugar mágico para el arte", dice. "Tiene cosas muy pintorescas, como las construcciones típicas. Es un barrio histórico. Magallanes es muy importante porque es donde vivían y se juntaban en los cafés los artistas de otra época. Y por suerte está retomando su aspecto artístico."
Gasparini, integrante del grupo de teatro Catalinas Sur, decoró el lugar bajo la premisa de contribuir a la identidad barrial. "La Boca tiene una magia en cuanto a personajes, el puerto, la inmigración, el trabajo, todo lo que constituyó aquella Boca, mezclado con la murga, el tango, con las viejas chusmas, los antiguos trabajos, como los organilleros", dice entusiasmado. Hoy están presentes en los murales del colorido patio interno del paseo.
Para ingresar en el resto de los conventillos hay que ser un poquito curioso y descubrir que los locales que dan a la calle son parte de las pintorescas construcciones del siglo XIX, conservadas tal como las habitaron los primeros inmigrantes. En cada habitación se encuentra un artista trabajando, solo o con alumnos, con sus obras a la vista.
En Magallanes 846, diez artistas alquilan sus espacios desde hace diez años a su dueña, Amelia, que todavía vive en el lugar. Al lado, el conventillo que habitó Juan de Dios Filiberto entre 1930 y 1945 se convirtió en lugar de trabajo de otros 19 artistas plásticos.
En frente, en Magallanes 885, se encuentra "La Carbonería", una sala de exposición permanente recreada en la casa que perteneció a los padres de Quinquela Martín. Atrás, un patio con grandes plantas conecta con otros dos conventillos que alberga a doce artistas más. Es posible acceder, con permiso previo, a través de un largo pasillo y luego de traspasar la pequeña puerta de hierro negro bien colonial.
Conventillo Verde y tango
Un grupo de seis jóvenes alquila desde hace tres años el Conventillo Verde, donde organizan muestras y espectáculos de música y teatro. "Es tan multifacético que no sólo se maneja con la estética del tango y de La Boca", cuenta Gabriela Elasche. Está abierto cuando hay actividades, y cuando no, sólo hay que tocar el timbre para conocerlo por dentro.
En Garibaldi 1429, los personajes del siglo pasado toman vida. El conventillo, galería de arte y centro cultural de Marjam Grum, presenta la obra Tango del 900, que evoca aquella época por medio de un casamiento, que se hace posible a partir de la participación del público. Hay empanadas, brindis, torta y baile para disfrutar. Luego pueden recorrer el conventillo y apreciar la muestra de pinturas y esculturas de los artistas plásticos Marjam Grum y Beatriz Rod.
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