Mame
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Mi mame o mi mamele.
Cómo la extraño. Cómo la añoro. Cómo la sueño. Cómo la recuerdo a cada instante.
Se fue hace 23 años y aún tengo intactos los aromas de cada uno de sus manjares, pero lo que más presente aún tengo es su aroma a mame mamele.
Aroma de amor, de dulzura, de cariño, de perseverancia, de bondad, de caricias, de sonrisas, de besos, de palmadas, de consejos, de retos, de advertencias, de enseñanzas, de juegos, de paseos, de hamacas, de toboganes, de narraciones de hermosos cuentos e historias de vida, de lágrimas. Esas lágrimas derramadas por haberse separado ella de su mamele y solo tener durante 44 años contacto escaso de breves cartas llenas de angustia, dolor, tristeza, lejanía y ausencia.
Aromas de mi mame. Aromas de mi mamele. Aromas eternos, infinitos, únicos e inolvidables.
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