Mar del Plata: despiden los restos de la policía asesinada por su expareja
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SANTA CLARA DEL MAR.- Primero una formación con venia y silencio absoluto ante el paso del féretro, en la puerta de la sala velatoria. Luego el aplauso de esos mismos compañeros de fuerza, varios de ellos en llanto para despedir a Gisel Varela, la oficial de Policía Comunal que ayer fue asesinada por su ex pareja, un hombre al que ya había denunciado por violento y al que la justicia le había impuesto restricción de acercamiento a quien fue su víctima.

Mientras en tribunales el fiscal Fernando Castro se preparaba para tomar declaración indagatoria a Sergio Cejas, acusado de este crimen bajo la carátula de femicidio, familiares, colegas y vecinos en general participaban a mediodía del sepelio y posterior sepultura de los restos de esta joven de 33 años, baleada con su propia arma reglamentaria mientras esperaba el colectivo.
Orden judicial
El caso generó conmoción y abrió un amplio debate, ya que Varela hacía casi cinco meses que había decidido pedir ayuda ante el acoso de Cejas, que nunca aceptó la ruptura del vínculo que los había unido durante los últimos cinco años. Un juez había atendido el planteo de la joven y dispuso que su expareja no se acerque a menos de 300 metros. Esa orden judicial la tenía ella, impresa y guardada en su bolso, cuando la asesinaron.
Vecinos de la suboficial, que tiene a su familia en Santa Clara del Mar pero por cuestiones de servicio vivía en un departamento a pocos metros del shopping que funciona en la ex terminal de ómnibus marplatense, denunciaron que Cejas la molestaba de manera constante, aun cuando existía aquella orden de restricción. Y que la había golpeado en más de una oportunidad.
"No me puedo ir del país por un enfermo", le había confiado vía chat al encargado del edificio donde ella vivía. El hombre fue testigo varias veces de los intentos de Cejas de llegar hasta el departamento de Varela cuando sabía que no debía acercarse.
El ataque
Cejas la atacó cuando ella esperaba el colectivo en Alberti entre Lamadrid y Las Heras, a pocos metros de su casa. Eran las 6.45 cuando se le acercó, discutió con ella, le dijo que la iba a matar, forcejeó hasta quitarle su arma reglamentaria y le disparó cinco veces. Dos proyectiles impactaron en el mentón de la víctima y otra en el cuello, todas provocando heridas mortales.
El asesino huyó en el mismo auto en que había llegado y la policía lo pudo capturar una hora después en Miramar, donde lo encontraron en un bar. En el vehículo estaba el arma homicida, secuestrada para los respectivos peritajes. El acusado, una vez que cumpla con la declaración indagatoria, continuará detenido en la Unidad Penal 44 de Batán.
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