Marcha en Buenos Aires. “Estoy sufriendo mucho por la masacre que pasa en mi patria”
Descendientes de ucranianos se reunieron en la Plaza Vicente López y marcharon hacia la embajada de Rusia para pedir el cese de la escalada militar
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“Estoy sufriendo mucho por la masacre que está pasando mi patria”, dijo con angustia Oleh Jachno nació el Kiev, pero viajó a la Argentina en 1948, porque su padre vino como refugiado político. “Solo quiero que haya paz y que deje de morir gente inocente”, contó a LA NACIÓN, mientras alzaba un cartel que decía: “Putin, saca las manos de Ucrania”.
Jachno acudió a la concentración que la Asociación Ucraniana de Cultura Prosvita convocó en la Plaza Vicente López a las 17, para protestar por la invasión rusa a ese país.
Estaba acompañado por su amigo Juan Iwaszkiw, argentino de padres ucranianos, que consideró que “todo esto es un delirio de un asesino”, en relación al mandatario ruso, Vladimir Putin. “Se trata de crímenes de lesa humanidad: invadir un territorio matando gente”, afirmó.
A las 17.30, la plaza se conmovió por el sonido del himno nacional de Ucrania y la calle se tiñó de azul y amarillo cuando las decenas de personas que asistieron iniciaron la marcha hacia la Embajada de Rusia, al grito de “gloria Ucrania”.
“Fuera Putin”, gritaron una y otra vez al llegar a la sede de la embajada de Rusia en Buenos Aires, en cuya fachada y en el piso se podían leer pintadas como “Putin terrorista”, “No a la guerra” y “Queremos paz”.
“Hoy marchamos por la paz, para contarle al mundo lo que pasa en Ucrania, tierra de nuestros padres y ancestros, y que hace 30 años logró encaminarse hacia la democracia y la libertad”, reclamaba un vocero de la colectividad ucraniana. “Lo que está pasando es algo que no vive Europa desde la Segunda Guerra Mundial y ahora persiste el mismo miedo y terror. Los tanques avanzan y la gente muere. Exigimos al embajador de Rusia en la Argentina, para que le comunique al Presidente Vladimir Putin, que retire sus tropas de todo el territorio y de manera inmediata”, agregó, frente al edificio y rodeado de todos los manifestantes.
Natalia Koroluk estampaba un cartel en el vallado de seguridad de la embajada que decía: “Stop Putin, stop war”. Argentina descendiente de ucranianos, contó que sus abuelos vinieron al país huyendo de la guerra. “Ahora nos encontramos con el mismo escenario, muchos años después. Mi familia y mis amigos siguen allá, están encerrados y con miedo. No salen de sus casas. El país se paró, sus escuelas, todo. Es muy triste”, agregó. Y apuntó que, desde la Argentina, “se puede ayudar difundiendo lo que está pasando. O viniendo a reclamar a la embajada, como estamos haciendo hoy”.
Oleksander Nefodov, nacido en Ucrania y con ascendencia rusa, alzaba en una mano la bandera ucraniana y en la otra el rostro de Putin con la palabra “repudio”. “Veo un futuro muy negro. Putin está acorralado y se le terminaron las posibilidades de salida, y esta ofensiva a Ucrania es el último paso. Ya no se puede negociar con un hombre que es culpable de tantas muertes inocentes. La única salida es que el mundo democrático se una, porque Ucrania quiere vivir y no bajo tiranía de Kremlin como rehén”, aseveró. Y añadió: “Todos los que vinimos hoy acá llamamos a la unidad mundial ante estos hechos aberrantes. A mí me duele por ambos lados, porque esto no es una guerra de un imperio contra un pueblo; es una guerra de una sola persona”.
Teresa y Pedro, que prefieren preservar su apellido, son hijos de padres ucranianos que escapaban en 1938 de la guerra. “Toda su vida añoraron volver a Ucrania y nunca pudieron hacerlo, porque había mucho miedo. Nosotros llevamos a Ucrania en el corazón y no podemos creer lo que está pasando”, contó Teresa. En 2020 viajaron juntos a Ucrania. “Es tal como mi papá me había contado, pero ahora se está destruyendo. Por desgracia, esta guerra va a conllevar mucha sangre derramada, porque Putin quiere continuar con sus pretensiones hacia delante y tienen que frenarlo”, aseveró Teresa. Pedro agregó: “Es una invasión contra un pobre país que se estaba levantando. Caímos nuevamente bajo el mismo soviético”.
A las 19, tras escuchar otra vez el himno de Ucrania, los manifestantes de la marcha pacífica se retiraron de la embajada de Rusia, clamando esperanza por su país.
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