
Más controles para evitar robos a taxis
El gobierno porteño proyecta desde multar hasta retirar las licencias a los propietarios de vehículos usados para asaltar
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La guerra contra los asaltos a pasajeros en taxis se librará desde ahora con nuevas armas: aumento de control y sanción a los propietarios de los vehículos.
El gobierno porteño analiza castigar con penas que van desde multas hasta el retiro de la licencia a los dueños de autos de alquiler cuyos choferes intervengan en delitos o cuando el conductor circule con la documentación en forma irregular, informó el subsecretario de Tránsito y Transporte de la Ciudad,Horacio Blot.
"Cuando el propietario facilita un auto a un conductor no habilitado se puede encuadrar como un hecho doloso que podría ser castigado con la caducidad de la licencia", señaló el funcionario.
Además, un grupo especial de fiscales centralizará todas las investigaciones de robos a pasajeros en taxis, para elaborar una base de datos de sospechosos y un mapa con los lugares más frecuentes donde operan los asaltantes del volante, de manera de encarar esta lucha en forma global.
"Nos reunimos con los representantes de los propietarios de taxis y los peones y están de acuerdo con el sistema", informó Blot.
Un problema de magnitud
Actualmente, cuando un auto de alquiler es utilizado en un robo, su licencia es automáticamente bloqueada. Por lo menos, hasta que se esclarezca si el propietario fue sorprendido en su buena fe por algún chofer desleal, que a su vez subalquiló el vehículo a un delincuente, o si el dueño del taxi facilitó el robo.
No es un tema menor si se considera que diariamente circulan por la ciudad de Buenos Aires 38.650 taxis, y menos de un tercio de ellos están asociados a un sistema de radio, que brinda a los pasajeros mayores garantías de seguridad.
La reforma en la normativa permitirá que los dueños de vehículos tomen sus precauciones a la hora de alquilarlos o de contratar a un peón para que los maneje.
Nadie lo admite públicamente, pero muchos empresarios del sector y policías repiten en voz baja: entre las mandatarias y los dueños de automóviles circula una especie de "lista negra" con nombres de choferes a los que no es aconsejable contratar, ya sea porque tuvieron problemas con la Justicia, con otros propietarios de vehículos o por su desapego para hacer la plata manejando.
Los taxis porteños son controlados por Sacta, una empresa contratada por la Ciudad. Se encarga de los controles técnicos de los vehículos y de verificar la documentación.
Además, tiene una base de datos, conectada con el Departamento Central de la Policía Federal, que permite informar en el acto si el número de licencia corresponde al auto, si el chofer está autorizado a conducirlo y si hay irregularidades en los papeles.
"Este es un sector muy controlado, pero siempre ocurren irregularidades que hacen que redoblemos los controles. Los pocos delincuentes comunes disfrazados de taxistas son los que perjudican al sector", dijo a La Nación el ingeniero Osvaldo Gallupo, vicepresidente de la compañía.
Gallupo apoyó la postura del gobierno porteño de castigar con el máximo rigor al propietario del vehículo en caso de que se cometa un hecho ilícito. "Si detienen a un chofer no registrado debe ser una falta muy grave que se castigue hasta con la anulación de la licencia", dijo Gallupo.
Para la empresa, "no existen taxis ilegales", sino que hay delincuentes que los utilizan para robar.
Al castigo administrativo se suma ahora una nueva herramienta para perseguir a los delincuentes: el refuerzo de la persecución penal.
Una comisión especial de fiscales, presidida por NorbertoQuantín, efectuará un seguimiento permanente y se abocará a los casos de robos a pasajeros en taxis.
La comisión está integrada, además, por los fiscales Félix Crous, Ana Cristina Yacobucci,Adrián Giménez y Marcelo Munilla Lacasa.
"La idea es recibir información sobre estos hechos para diseñar una estrategia que pueda combatir este delito", señaló el fiscal Quantín.
Ante cada robo, los fiscales se proponen reunir la mayor cantidad de datos y detalles con el fin de poder armar una base de datos de sospechosos y de metodologías delictivas , tener un perfil de los autos usados para cometer el delito y un mapa de los lugares más habituales donde suelen operar, para agudizar allí los controles.
"Al delincuente se le atribuye generalmente el último delito que cometió, pero nunca se sabe cuáles fueron los anteriores. Debemos investigar con atención todas su trayectoria", sostuvo el fiscal.
La comisión centralizará los datos, sin perjuicio de las investigaciones que en cada caso realicen otros fiscales en los que recaigan las denuncias.
El objetivo de la comisión de fiscales es diseñar estrategias para que los operativos policiales sean capaces de prevenir los asaltos a pasajeros, pero a su vez investigar a fondo los robos concretados, determinar cuántos hechos ha cometido cada detenido y que ninguno de los hechos ilícitos quede sin su correspondiente castigo.
Legislador asaltado
(Télam).- Dos delincuentes armados que se movilizaban en un taxi clandestino asaltaron anoche al legislador porteño Abel Latendorf (PJ) quien, tras ser paseado por la ciudad, fue obligado a extraer dinero de un cajero automático, informó la Policía Federal.
Cerca de las 21, Latendorf abordó un taxi para dirigirse a la Feria del Libro, pero dos individuos subieron al mismo rodado y, tras amenazarlo de muerte, lo despojaron de sus pertenencias y luego lo llevaron a un cajero de la red Banelco, donde extrajeron el dinero disponible.
Otra víctima amenazada
Mónica, de 45 años, no quiere dar su apellido porque aún tiene miedo. Hace tres sábados fue asaltada en un taxi que tomó en Rodríguez Peña y Avenida del Libertador. Pero sólo ayer se animó a hablar.
"Tomé un taxi en esa esquina y cuando estaba llegando a Rodríguez Peña y Posadas, el taxista se empezó a pelear con otro que venía al lado. Yo me quise bajar y dejar que se arreglaran entre ellos. Pero el taxista me convenció con que subían muy pocos pasajeros, que tenía una familia y que encima todo el mundo tomaba radiotaxi por la inseguridad", contó Mónica.
"En Ecuador y Mansilla, dos tipos se metieron en el taxi por las puertas de atrás. Estaban muy acelerados. Me revisaron la cartera, yo no tenía plata, me sacaron los documentos y anotaron mis datos. De repente se pusieron como locos y el taxista reaccionó como cómplice. El auto no paraba en ningún semáforo y en un momento me pareció ver unas luces de policía", agregó la mujer, que debió soportar que uno de los asaltantes la acosara usando una pistola.
"El peor momento fue cuando me apuntaron en la cabeza y gatillaron en falso. Creí que me moría. Finalmente, me soltaron en parque Centenario y me dijeron: "Si hacés la denuncia, te vas a encontrar con nosotros que la vamos a levantar y vas a ser boleta"", concluyó atemorizada esta nueva víctima del horror cotidiano.





