Más de 600 integrantes de una familia celebraron sus 220 años en América
Los Beláustegui se reunieron para recordar al primero de ellos que llegó al país
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Para llegar a estas tierras, hace 220 años, el patriarca de la familia tuvo que viajar a bordo de la fragata San José por cinco meses. Para volver a reunirse, los casi 2000 descendientes de Francisco Antonio Beláustegui, que hoy habitan San Isidro, Rosario, Corrientes, San Martín de los Andes y Miami también tuvieron que navegar. Pero por Internet.
El domingo último, unos 600 descendientes de don Francisco se reencontraron con sus orígenes en la estancia La Mimosa, de Exaltación de la Cruz. "La gran juntada" de los Beláustegui y la confección de un árbol genealógico de 12 metros de largo fueron posibles gracias a la red de redes.
Hace un año, uno de ellos, Sebastián Beláustegui, tuvo la idea y la compartió con su prima Laura, pero les pareció imposible. Entraron en Internet y se encontraron con que otra rama de la familia ya había avanzado en ese sentido y había registrado el dominio belaustegui.com .
Se conectaron con quien resultó ser Carlos, un tío lejano, y se pusieron manos a la obra: empezaron a trabajar en una base de datos para avanzar ramas arriba de su árbol genealógico, y así reunir y contabilizar a todos los descendientes de don Francisco.
Cada uno motorizó a sus propios familiares. Las tías fueron las que más rápido difundieron la noticia. Mientras tanto, aquellos que -no sin cierto afán narcisista- pusieron su apellido en algún buscador de Internet terminaron remitidos a la página.
En la página no sólo se difundió "la gran juntada". También creó un espacio para que los descendientes tuvieran foros de discusión y que acordaran sesiones de chat. Fue allí, por ejemplo, donde Sofía Beláustegui de Zamora se enteró de que una amiga suya del Jockey Club, de apellido Arana, en realidad era su familia.
En los intercambios de mails y llamadas, cada uno aportó el pedacito de historia familiar que tenía guardado en un arcón: hubo que confrontar varias versiones para establecer cuál fue el escudo original del apellido.
El doctor Luis Beláustegui, que fue ministro de Justicia durante la presidencia de Félix Uriburu, redactor del Código Civil, figura entre los descendientes "ilustres" de la familia.
Don Francisco era el segundo hijo de una familia vasca, que a los 17 años decidió embarcarse y probar suerte en otras tierras, con sus títulos nobiliarios a cuestas. Primero, se instaló en Montevideo, y luego, hace 220 años, en Buenos Aires. Tenía su casa en lo que en ese entonces eran las afueras de la ciudad y hoy es Perú y Florida.
Abrió una de las principales casas de comercio y tuvo parte en la lucha contra las Invasiones Inglesas.
También estuvo en el cabildo abierto del 25 de mayo de 1810. Pero su participación le valió el exilio. Como era realista, intentó oponerse al grito de libertad. Y lo desterraron a Chascomús "como a un facineroso", según él mismo escribió en una carta a su familia.
En el asado del reencuentro, se comieron 160 kilos de carne, 1200 chorizos, 500 pizzetas y 300 litros de vino.
Otra de las curiosidades es que tienen cuatro tatara, tatara nietos coreanos que llevan el apellido Young Shin Saavedra Beláustegui y conforman la rama oriental de la familia.
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