
Más de mil fieles despidieron al cura asesinado en Pablo Podestá
Conmovidos: feligreses y amigos del padre Mario se juntaron en Ituzaingó para rezar por su muerte; el dolor de tantos habló del espíritu fraterno y abnegado que el cura cultivó en su comunidad.
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El padre Mario Borgione fue un hombre carismático que se jugó por las comunidades de Ituzaingó y de Moreno para las cuales trabajaba. Se notó ayer durante su velatorio y el sepelio. Miles de seguidores del sacerdote que fue asesinado anteayer de dos balazos en la localidad de Pablo Podestá se apretujaron en la parroquia de Nuestra Señora de Itatí, en Ituzaingó, para acompañar su cuerpo. Muchos lloraron y la mayoría se refirió a él en estos términos: "Mario era un tipo valiente. Se jugó para salvar a los chicos de la droga y así terminó".
El padre Mario era director del Centro de Rehabilitación de Drogadictos Don Bosco, en Moreno, a raíz de lo cual había recibido amenazas de muerte por la ayuda que brindaba a los jóvenes.
Fuentes policiales admitieron que la principal hipótesis que sustenta la investigación se orienta hacia el narcotráfico, pero que no se descartan otras teorías.
Valentía
"El estaba dispuesto a hablar. Quizá sabía algo muy fuerte que estaría por decir", expresó Daniel Pereira, integrante del consejo directivo de la Fundación Hogar Don Bosco, el centro de rehabilitación de drogadictos de Moreno que presidía el padre Mario. Para Pereira, los homicidas tendrán que gastar muchas balas más para que las cosas que el cura sabía no salgan a la luz. "La información que él manejaba la conocen muchos otros", afirmó dejando ver su dolor ante la pérdida de su compañero.
Pereira no fue el único en mostrar su congoja. Más de mil fieles y seguidores de este cura de 39 años rezaron y lloraron amargamente durante el velatorio, que se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora de Itatí, en Ituzaingó, y en el sepelio, en el cementerio Parque de Hurlingham. En cualquier dirección que uno mirara se veían rostros hinchados por las lágrimas, que ayer parecían no encontrar consuelo.
Testimonios de amor
"Era un segundo Cristo, por eso murió de esta forma", exageró Rosa Quintero, vecina de la parroquia. "Nunca conocí a alguien tan abnegado como él. Si tenía algún problema personal no lo demostraba. Sólo se preocupaba por los demás", comentó durante el velatorio, un muchacho llamado Horacio.
A juzgar por la cantidad de fieles, amigos, familiares y compañeros de Mario que ayer rezaron por el fallecido en la parroquia y en el cementerio, no cabe duda de que el sacerdeote era un líder.
"El salía a la calle a buscar a la gente. Le habían regalado una moto impresionante que donó y se trasladaba en una motito de segunda calidad", comentó Jorge Rojas, un miembro de un grupo médico que trabajó ayer intensamente. Dentro de la parroquia Nuestar Señora de Itatí, donde el padre Darío Betancourt celebró la misa previa al entierro, se juntó tanta gente que hicieron falta varios voluntarios para sacar a los desmayados por falta de oxígeno.
Lo importante en todo momento fue rezar por este hombre que según dijo el sacerdote Betancourt durante su homilía "no murió sino que encontró la vida eterna en la casa del Padre".
"El me apoyó y me sacó de la droga"
"Entrar en el Hogar Don Bosco fue como volver a nacer", dijo Silvio Menichone, un muchacho de 26 años que se recuperó de la droga gracias al padre Mario y que, al igual que muchos de sus compañeros, ayer estaba quebrado de dolor. Este fue su diálogo con La Nación.
-¿Cómo caíste en la droga?
-Era chico, tenía 14 años . Me metí en realidad por seguir la moda.
-¿De qué manera te ayudó Mario en tu rehabilitación?
-El fue un guía espiritual para mí. Era un hombre sencillo y muy cariñoso. Mil veces me dijo que me convenía largar (la droga) e internarme en un centro de rehabilitación. Esto fue hace diez años. Un día decidí hacerle caso y me interné. Esto me dio resultado un tiempo. Luego, me alejé de Mario y caí otra vez.
-¿Cómo te sentiste?
-Pésimo. Caí preso y todo. En ese momento decidí seguir los consejos de Mario y buscar un apoyo espiritual. Me enganché tanto con él que lo ayudé a fundar el hogar Don Bosco. Durante cuatro años trabajé codo a codo con este cura excepcional. Conseguimos un espacio físico donde organizar el hogar y cuando la obra comenzó a marchar sobre rieles yo me alejé.
-¿Qué le dirías a un chico que está en la droga hoy?
-Que busque consuelo y apoyo espiritual. Para salir de esta enfermedad uno necesita apoyarse en algo o en alguien.
Carismático pedido: perdón a los culpables
"La pena de muerte en este caso no soluciona nada. Aunque en el futuro podría pensarse en aplicarla para que los traficantes de droga se abstengan de hacer tanto daño", dijo ayer a La Nación el líder del Movimiento de Renovación Carismática, el padre colombiano Darío Betancourt, con referencia al asesinato de Mario Borgione, sacerdote carismático, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Itatí, en Ituzaingó.
Betancourt presidió la misa que se celebró en la parroquia donde trabajaba Borgione. Conmovido y con la voz entrecortada por la emoción, el cura instó a la masa de fieles y seguidores del joven sacerdote muerto a "perdonar a los culpables. Aunque esto resulte difícil."
-No me queda claro: ¿usted está a favor o en contra de la pena de muerte?
-No lo pondría en esos términos. En este caso creo que no es una solución. Confío además en lo que las autoridades puedan hacer para esclarecer el crimen y dar la pena que consideren necesaria a los responsables del homicidio. Lo que sí puedo decir es que en Nueva York, donde vivo, se ha restablecido la pena de muerte para los traficantes de droga y para quienes atentan contra la autoridad policial y creo que va a resultar muy saludable para la comunidad.





