Masacre de Wilde: quieren saber quién mató a un inocente
En la mira: en principio fue señalado un policía prófugo, pero los nuevos peritajes demostrarían que hubo más autores.
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La causa en la que se investiga el episodio de brutalidad policial conocido como la "Masacre de Wilde", tuvo ayer un nuevo impulso, con la realización del tercer peritaje balístico en el automóvil del vendedor de libros Edgardo Cicutín, una de las cuatro víctimas.
El 10 de enero último se cumplieron 5 años del hecho ocurrido en Wilde, cuando un grupo de policías de la Brigada de Investigaciones de Lanús interceptó el Dodge 1500 en el que viajaba Cicutín y el Peugeot 505 conducido por Norberto Corbo, a quien acompañaban Enrique Bielsa y Gustavo Mendoza como pasajeros.
Los policías efectuaron 270 disparos contra los dos vehículos. Cicutín, el remisero Corbo, Bielsa y Mendoza murieron en el acto.
La explicación oficial que se dio después del incidente expresó que los efectivos perseguían a Mendoza y a Bielsa, en el Peugeot 505 y confundieron el Dodge 1500 en el que viajaban Cicutín y un amigo con otro similar que pertenecía a dos delincuentes.
Los peritajes realizados ayer en el Comando de Patrullas de Esteban Echeverría apuntaron a establecer fehacientemente cuántos proyectiles se dispararon y cuántos impactaron contra el vehículo de Cicutín y si éste murió en el interior del coche o fuera de él.
Los nuevos estudios fueron efectuados sobre el Dodge 1500 de Cicutín por especialistas de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, la policía bonaerense y Roberto Locles, perito de la familia Cicutín.
Entre el jueves y viernes próximos, el juez Rafael Emilio Villamayor recibiría las conclusiones de los nuevos peritajes que en caso de demostrar que Cicutín fue asesinado fuera del vehículo, comprometerían seriamente la situación de los ex suboficiales Pablo Dudek y Julio César Gatto.
Ambos fueron procesados en primera instancia como los supuestos asesinos del vendedor de libros, junto con el sargento Marcos Rodríguez, prófugo hace 5 años.
La sombra de Ribelli
Treinta días después de que ocurrió la "Masacre de Wilde", la jueza en lo penal de Lomas de Zamora Silvia González había dictado la prisión preventiva de otros ocho policías involucrados: el comisario César Córdoba; los oficiales Oscar Mantel, Hugo Reyes y Marcelo Valenga, y los suboficiales Eduardo Gómez, Osvaldo Lorenzón, Carlos Saladino y Marciano González.
Entre los fundamentos de la resolución dictada por la doctora González figuraba el informe balístico de la Gendarmería en el que se dejaba expresa constancia de que no existió tiroteo alguno y que las cuatro víctimas habían sido fusiladas fuera de los automóviles.
El cuerpo de Cicutín tenía once balazos, mientras que su automóvil tenía otros 70 disparos. Pero ante la sorpresa general, en noviembre de 1994, la Sala I de la Cámara Penal de Lomas de Zamora, integrada por los jueces Osvaldo Baccini, Juan Silvestrini y Ernesto Devoto, ordenó la libertad por falta de mérito de los policías.
En el fallo, los camaristas entendieron que los policías habían actuado en defensa propia.
El sargento Marcos Rodríguez logró evadir la resolución de la jueza Silvia González. Un día después del incidente se escapó de la brigada.
El jefe de la dependencia y cuñado del ex comisario Juan José Ribelli, comisario inspector José Miguel Ojeda, fue relevado de su cargo debido a su presunta complicidad en la fuga de Rodríguez.
En junio de 1995, el juez Rafael Villamayor, a instancias del tribunal superior, ordenó archivar la causa. Sin embargo, ante la aparición de nuevas pruebas aportadas por los abogados de la viuda de Cicutín, el magistrado se vio en la obligación de reabrir el caso.
La masacre de Wilde marcó el principio del fin para las andanzas de varios ex jerarcas de la policía bonaerense y de Ribelli, quien en la actualidad está detenido por su presunta participación en el atentado contra la AMIA.
Entre las escuchas telefónicas realizadas al celular de Ribelli figura una conversación en la que el ex comisario le explicaba a un colega cómo debían recaudar fondos para lograr a cualquier precio la liberación de los "muchachos que cayeron en desgracia por lo de Wilde".
Precisamente, la Trafic cuyos restos aparecieron entre los escombros de la AMIA habría sido producto de esa recaudación.
Carlos Alberto Telleldín, uno de los imputados por el atentado contra la mutual judía, aseguró que le entregó el vehículo a uno de los de los hombres de Ribelli.
Cinco años
El sargento Marcos Rodríguez es el único policía prófugo de la "Masacre de Wilde". Ayudado por sus compañeros, se escapó hace cinco años delante de las narices del jefe de la Brigada de Investigaciones de Lanús y nunca más se lo volvió a ver.
Curiosamente, su foto y su nombre no aparecieron en el listado de los "delincuentes más buscados" de la provincia, por los que se ofrecía recompensa, difundido por el Ministerio de Seguridad y Justicia bonaerense. Allí figuraban otros ex policías buscados por los fusilamientos de Ingeniero Budge y de Monte Chingolo, pero no estaba Rodríguez.
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