Masiva inscripción de adultos en la UBA
En los dos primeros días, 910 personas que no completaron el secundario se anotaron para rendir un examen de ingreso
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A dos días de abrir sus puertas a los mayores de 25 años que no han completado la escuela secundaria, y cuando aún restan siete días de inscripción, la Universidad de Buenos Aires (UBA) ya anotó a 910 postulantes para estudiar en sus aulas.
De acuerdo con las previsiones, estimadas por el personal de la UBA sobre la base de las consultas de los interesados y la proyección del número de los primeros inscriptos, el total de postulantes rondará los 5000. Entre el casi millar de inscriptos se notó una amplia variedad de aspirantes. El promedio de edad supera los 30 años, e incluso se anotaron personas mayores de 70.
La creciente demanda registrada reactiva el debate sobre el acceso a la Universidad de quienes no llegaron a completar la enseñanza media.
El marco legal que autoriza este ingreso, ya instrumentado en unas 20 universidades nacionales y otras tantas privadas, es la ley de educación superior impulsada fervientemente por el gobierno nacional y sancionada a mediados de 1995.
Mientras la ley federal de educación promueve la extensión de la obligatoriedad de la enseñanza a diez años, la norma que rige la enseñanza universitaria prevé la admisión excepcional en las aulas de las personas que, a pesar de no contar con el diploma secundario pero sí con el primario, desean abocarse al estudio de una carrera de grado.
El artículo 7º de la ley establece que los mayores de 25 años sin estudios secundarios completos pueden acceder al título universitario si superan una evaluación especial que acredite que poseen capacitación o experiencia laboral acorde con la carrera que desean cursar, o aptitudes y conocimientos suficientes para hacerlo.
Desde el lunes último, y hasta el viernes de la semana próxima, los interesados en bregar por un diploma de la UBA pueden anotarse para rendir, en septiembre, una evaluación de ingreso que los habilite para cursar, en 1999, el Ciclo Básico Común (CBC) e ingresar así en las diversas facultades de la casa de estudios porteña.
Las inscripciones se están realizando en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, de 11 a 17, según la inicial de los apellidos. Hoy, el turno corresponderá a las letras F, G, H e I.
Críticas y controversia
En diciembre último, la UBA decidió reglamentar lo normado por la ley, después de un amplio debate y de la controversia generada por la recomendación que el defensor del pueblo de la Nación, Jorge Maiorano, hizo en julio de 1997 a la institución porteña para que aceptara a una aspirante mayor de 25 años que no tenía estudios secundarios. En la UBA, al igual que en otras universidades nacionales, la aplicación del artículo 7° fue muy resistida.
La secretaria de Asuntos Académicos, Alicia Camilloni, comentó a La Nación : "Nosotros pensamos que es una medida confusa, sobre todo en un país como el nuestro, donde las tasas de deserción escolar son muy altas. Pero en la medida en que quede claro que se trata de algo excepcional y que no reemplaza a la escuela secundaria, nos decidimos a instrumentarlo".
Esa secretaría elaboró, en colaboración con docentes secundarios y universitarios, los contenidos (definidos por Camilloni como "conocimientos básicos que se adquieren en la escuela media") que deberán demostrar poseer los aspirantes.
El programa de contenidos mínimos, que junto a una bibliografía recomendada se distribuye entre los inscriptos, incluye las áreas de lengua y literatura, matemática, ciencias sociales y ciencias naturales.
La evaluación se tomará en cuatro etapas, una por área temática, y las cuatro pruebas deberán ser aprobadas con siete, como mínimo, para acceder al CBC.
"Los exámenes no van a ser fáciles -explicó Camilloni-, van a ser muy exigentes porque queremos alentar a los mayores de 25 para que hagan el secundario. Además, existen otras opciones, como las escuelas para adultos o los bachilleratos acelerados."
Pocos aprueban
En los casos registrados hasta hoy en otras unidades académicas, el porcentaje de aspirantes que aprueba es escaso y se prevé que la UBA no será una excepción.
En la Universidad Nacional de Córdoba, que se abrió a los requerimientos de la ley de educación superior en 1996, ese año 600 personas solicitaron su ingreso, pero sólo 25 quedaron en condiciones de cursar.
En 1997, de 480 aprobaron 92 y, este año, de 490, 51 superaron la prueba. La mayoría de los adultos optó por anotarse en la carrera de Derecho. En tanto, en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), donde desde el 96 se anotaron por promedio 30 personas al año, el porcentaje de quienes salen airosos apenas supera el 10 por ciento. Y a la hora de elegir, la mayor parte se inclinó por las Ciencias Económicas y también por el Derecho.
El rector de la UNL, arquitecto Hugo Storero, en diálogo con La Nación , aseguró: "La solución al problema de toda esa gente debería darse en el nivel medio de la educación.
Pero la ley fuerza a la Universidad a reparar una falencia que no le corresponde afrontar. Es una alteración de las funciones y, encima, nuestro presupuesto no es reforzado".
"Para progresar"
"Yo pensé que la vida era casarse y tener hijos, pero me equivoqué", dijo a La Nación Alicia Espinoza, de 44 años y casada con un arquitecto, mientras esperaba su turno en el Colegio Nacional de Buenos Aires para inscribirse en el CBC.
Alicia no terminó el colegio secundario, pero trabaja como empleada de una AFJP y sueña con obtener un título en Relaciones Públicas.
"Para que los chicos pudieran seguir en el mismo colegio empecé a trabajar, hace cuatro años. Ahora quiero seguir estudiando para progresar", agregó.
El caso de Alicia no es el único. En el Colegio Nacional de Buenos Aires se inscribieron el lunes 360 personas -con apellidos que comienzan con la A, B o C- y ayer se había acumulado una pila considerable de formularios en el escritorio de Analía Acuña, una de las jóvenes que se encargan de recibir a los interesados.
"La mayoría de los que vienen son mayores de 30 años, pero se ve de todo. Hoy se inscribieron dos mujeres de 70", contó Analía.
Mari Davids tiene 35 años y trabaja como enfermera auxiliar en el Hospital Francés. Dejó el secundario en 2º año porque tenía que trabajar y luego llegaron los hijos, que ayer la acompañaron a inscribirse. "Ahora que están grandes y tengo la posibilidad, no me gustaría quedarme atrás", dijo Mari.
El caso de Fernando Díaz es similar. Tiene 37 años, es enfermero y abandonó el secundario en 2° año por problemas económicos.
Sólo que Fernando quiere estudiar porque, según él, en su trabajo le exigen el título. "La mayoría de mis compañeros no completaron el secundario, pero están rindiendo libres las últimas materias o ya se anotaron en el CBC", aseguró.
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