
Matan a dos policías bonaerenses en un hospital de Morón
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Dos suboficiales de la policía bonaerense fueron asesinados ayer a quemarropa por al menos seis hombres en el Hospital Municipal de Morón, en el oeste del conurbano, donde querían liberar a un preso que estaba siendo operado.
En apenas minutos, los delincuentes entraron en el centro de salud y se dirigieron a la zona de terapia intensiva, en planta baja, situada a pasos del quirófano.
Allí estaban el sargento primero Miguel Medina, de 35 años, y el cabo primero Silvio Aguilar, de 28 años, que custodiaban al preso identificado como Luis Ramírez.
Tras descerrajar varios disparos sobre los agentes y dejarlos muertos en el suelo, la banda huyó del hospital en dos autos, sin llevarse al detenido. En el lugar había otras personas que se salvaron de milagro del tiroteo, incluyendo un camillero, una enfermera y un empleado del hospital.
En la guardia médica, a metros de donde se produjo el ataque, también había pacientes que entraron en pánico al escuchar la ráfaga de disparos.
Ramírez, de 26 años, cuenta con numerosos antecedentes penales y estaba detenido en Morón por participar -junto con otros cómplices- en un intento de asalto en la localidad de Castelar.
El sargento Medina vivía en González Catán, estaba casado y tenía dos hijos. El cabo Aguilar vivía en el barrio William Morris, también estaba casado y tenía dos hijos. Con ellos, suman 23 los agentes de la policía bonaerense que murieron en servicio, en lo que va del año.
Al cierre de esta edición, la policía había detenido a dos sospechosos, según confirmó a La Nación el comisario mayor Rubén Parravicini, director general de Coordinación Operativa.
En un primer momento, se había comentado que los delincuentes se trasladaban en un Volkswagen Polo blanco y en un Peugeot 505; pero ayer se halló un auto Daewoo blanco, con manchas de sangre, que -según la policía- podría estar relacionado con el incidente.
Los acontecimientos
Todo comenzó ayer, cerca de las 15, en la comisaría 1a. de Morón. Por causas que aún se desconocen, varios de los 29 presos que tiene la dependencia comenzaron a golpearse y empujarse. De la pelea, Ramírez resultó herido en un brazo, aparentemente por un arma blanca.
Desde allí fue trasladado al Hospital Municipal de Morón -ubicado en Córdoba al 700- para ser atendido. Lo custodiaban el sargento Medina y el cabo Aguilar.
Minutos después, una banda de al menos seis delincuentes llegó en dos autos e ingresó por la puerta principal del establecimiento. Los hombres caminaron unos metros hasta llegar a la zona de terapia intensiva, donde los dos suboficiales aguardaban hasta que terminara la intervención quirúrgica de Ramírez.
Dispararon a matar y luego huyeron, aunque no pudieron liberar al preso.
Los dos suboficiales intentaron defenderse -uno de ellos no llegó a sacar su arma-, pero recibieron proyectiles "en todo el cuerpo" que les quitaron la vida, según informó el comisario Parravicini.
Los investigadores no negaron ayer la posibilidad de que la pelea en la comisaría hubiera sido organizada a propósito para obligar a trasladar a Ramírez de la celda al hospital. Tampoco descartaron que, detrás del ataque, se esconda otro motivo, hasta ahora desconocido.
Minutos de horror
Los disparos y el movimiento de decenas de policías alteraron la habitual tranquilidad de una tarde de domingo, en los alrededores del Hospital de Morón. La mayoría de los vecinos estaba en sus casas cuando los delincuentes comenzaron el ataque. Los pocos comercios que lindan con el centro de salud estaban cerrados, por la siesta.
Pero hubo gente que sintió de cerca los disparos: "Yo estaba en la guardia pediátrica junto a otras 10 personas y otras tantas estaban en la sala de neonatología", relató una mujer, que se encontraba junto a su hijo de 10 años.
"De repente, sentimos ruidos, se generó un gran tumulto y se cerraron las puertas del hospital. Nos tiramos todos al piso porque decían que habían entrado ladrones. Las enfermeras corrían por todos lados, tuve mucho miedo", reconoció.
Crece la lista de asesinados
Con los dos policías baleados a quemarropa ayer en Morón suman ya 23 los efectivos bonaerenses asesinados en lo que va del año.
El sargento primero Miguel Medina y el cabo primero Silvio Aguilar engrosaron así la estadística oficial del Ministerio de Seguridad provincial sobre el número de uniformados caídos en cumplimiento del deber.
El 12 de agosto último, el cabo primero Luis Espeche falleció cuando intentó frustrar un robo en la delegación Don Torcuato de la Municipalidad de Tigre.
Como ayer, Espeche y su compañero Claudio Roldán fueron recibidos con disparos a quemarropa cuando se acercaron a un vehículo con cuatro sospechosos para interrogarlos.
También se destaca en la trágica estadística el homicidio de la oficial inspectora María Eugenia Alzogaray, el 17 de marzo último.
La mujer policía, de 23 años, fue asesinada de seis disparos en Banfield, cuando custodiaba la residencia de juez Federico Domínguez, presidente de la Cámara de Casación bonaerense.
Alzogaray se encontraba a bordo de una camioneta en la puerta de la casa del magistrado, con un hijo del camarista. Un grupo de delincuentes se acercó al rodado y abrió fuego en su contra.
Dos meses y medio antes, el año comenzaba con otro deceso: el 1º de enero último, el oficial Daniel Larrousse fue ultimado durante un tiroteo con ladrones que habían asaltado un banco en Olivos.
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