
Matan a un policía frente a su familia
El sargento Bejarano estaba con su mujer y su hijo en un restaurante; fue baleado por asaltantes que robaron en el local
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La extensa lista de policías asesinados por delincuentes se incrementó ayer cuando un suboficial de la Policía Federal cayó abatido al intentar impedir que tres individuos armados asaltaran la cantina Miranda, situada en la esquina de Cramer e Ignacio Rivera, del barrio de Belgrano, en el que se encontraba con su familia.
La víctima resultó el suboficial mayor José Mario Bejarano, de 56 años, que se desempeñaba desde hacía unos meses en la comisaría 51a., en Núñez.
Según lo relatado por algunos testigos a la policía, Bejarano estaba terminando de cenar, acompañado por su mujer y el menor de sus dos hijos, de 12 años, cuando de pronto irrumpieron en el lugar tres jóvenes, que empuñando pistolas de grueso calibre anunciaron su propósito de robo, amenazando con matar "al que se moviera".
Mientras el que parecía el jefe del grupo exigía el dinero de la caja, apuntándole a la cabeza a uno de los empleados, los otros dos empezaron a despojar de sus pertenencias a la clientela, que era de unas diez personas.
En ese momento, Bejarano decidió intervenir, identificándose y extrayendo su arma reglamentaria. No llegó a utilizarla: el delincuente que estaba más cerca de inmediato le disparó tres veces, hiriéndolo mortalmente, según el testimonio de vecinos.
Uno de los balazos alcanzó en un brazo a la mujer del policía, que debió ser llevada al hospital Churruca, en donde se informó que su estado no era de gravedad.
El trío de malhechores -descriptos como de entre 18 y 20 años, todos vestidos con jeans, zapatillas y camperas negras- huyó en un Peugeot 405 negro y en un Fiat Siena blanco.
Poco después, se montó un operativo en zonas de la Capital y del conurbano para tratar de dar con los asesinos. Por razones de jurisdicción, las actuaciones quedaron a cargo de la comisaría 37a.
Allí, el intento por obtener más datos sobre el hecho pasó por una situación extraña. Tras una prolongada espera -aceptada cuando un oficial dijo que seríamos atendidos "enseguida"-, apareció otro uniformado que modificó lo primero. "Toda información deben solicitarla al departamento de Prensa de la Policía Federal", se limitó a decir.
Con Bejarano, en lo que va del año llegan a 22 los efectivos de la Policía Federal muertos a manos de delincuentes. Sumados a sus camaradas del conurbano, la cifra asciende a 40.
El más reciente de estos últimos fue el cabo primero Enrique Alberto Ojeda, de 31 años, acribillado anteayer, cuando en Bernal se acercó a pedir identificación al conductor de un automóvil que le pareció sospechoso.





