
Matan a un policía y a un suboficial de Prefectura
Sucedieron durante dos asaltos
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El delito violento parece no tener freno. Anteanoche, un policía federal y un suboficial de la Prefectura Naval fueron asesinados por delincuentes.
El primer hecho ocurrió en la localidad de Billinghurst, en el partido bonaerense de San Martín. El agente Ismael Cruz, de 21 años, volvía en un Fiat Palio a su domicilio vestido de civil, tras cumplir con un servicio. Al detenerse en el semáforo en rojo del cruce de Triunvirato y Márquez, fue interceptado por tres delincuentes armados que viajaban en un Ford Falcon.
Los asaltantes quisieron robar el vehículo de Cruz, que se identificó como policía y desenfundó su pistola, generándose un tiroteo que terminó cuando el policía dio muerte de cinco tiros a uno de los ladrones, que había bajado del vehículo y que había salido de la cárcel de Olmos en 1999, tras purgar una condena por robo calificado.
En esa ocasión, el agente fue sorprendido por los cómplices del muerto que, a bordo del Ford Falcon y a toda velocidad, atropellaron al joven agente, provocándole gravísimas heridas.
Los delincuentes huyeron y el policía fue llevado al hospital Castex, donde falleció. Cruz, que se convirtió en el décimo policía federal asesinado en lo que va del año, se desempeñaba en el Cuerpo de Policía Montada desde hace dos años.
Lo mataron en San Cristóbal
El otro hecho tuvo lugar en el barrio porteño de San Cristóbal, a las 23.30. El suboficial de la Prefectura Naval Néstor Cepeda cenaba con tres amigos en el restaurante Musel, en la esquina de Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos, cuando dos ladrones armados irrumpieron en el lugar.
Uno de los asaltantes exigió la recaudación en la caja, mientras que el otro tomó como rehén a un mozo. Cepeda se levantó de su silla e intentó extraer su arma para impedir el robo, pero antes de desenfundar su arma fue baleado por el ladrón que mantenía apuntado al mozo. "Apenas atinó a sacar el arma le tiraron a un brazo y luego lo acribillaron", dijo un testigo.
El suboficial Cepeda, de 37 años y padre de una niña, recibió cinco balazos, tres de los cuales impactaron en su cabeza, tórax y abdomen. Gravemente herido, fue trasladado al hospital Argerich, donde falleció en la madrugada de ayer.
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