“Me gusta el peinado de Milei”. Quién es el hijo del último gran evangelista que predicará en el país ante 80.000 fieles
Franklin Graham es el heredero del predicador que marcó un hito en el crecimiento de la iglesia evangélica en la Argentina; es una persona cercana a Donald Trump; el martes pasado estuvo en Casa Rosada
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La visita del predicador Billy Graham a la Argentina fue un hito para la iglesia evangélica en el país, en 1991. Más de 250.000 personas participaron de las tres jornadas de campaña en el estadio de River y se estima que más de 5 millones vieron las transmisiones en vivo en ese momento. Un evangelista norteamericano de unos 73 años, cabello blanco, agitando la Biblia en su mano, dio su mensaje con un nivel de emoción y pasión que conmovió a miles de personas que no eran evangélicas y que en esos días, al escuchar el llamado del pastor, decidieron pasar al frente del escenario y abrazar esa fe.

El coro de 5000 voces que cantó ese día desde la tribuna de River, la presencia de artistas como Steve Green y Sandy Patty marcaron los recuerdos de toda una generación de evangélicos, quizás porque fue una de las últimas grandes campañas de ese tipo que se hicieron en el país.
Pero, más allá del impacto de la convocatoria multitudinaria, los investigadores del crecimiento del movimiento evangélico en el país reconocen que después de aquellos años y sumado a otras campañas locales como la del pastor Carlos Annacondia, que por más de cinco años recorrió localidades bonaerenses y otras, comenzó un proceso de crecimiento exponencial, en miles de pequeñas iglesias, levantadas precariamente en los garajes de las casas, muchas en el conurbano bonaerense, que absorbieron el crecimiento numérico de aquellas campañas de evangelismo intensivo y lo multiplicaron hasta llegar a los números que de la última encuesta sobre religión del Conicet, en la que se expone que hoy los evangélicos representan al menos el 15% de la población
“Mi padre está más vivo que nunca, ahora en la presencia de Dios”, dice el predicador Franklin Graham, el hijo del evangelista, que falleció en 2018, a los 99 años. Por estos días, el heredero de la Asociación Evangelística Billy Graham, está de visita en la ciudad y predicará en la campaña Esperanza Buenos Aires, un evento que convocará a unas 80.000 personas en dos jornadas en el estadio de Vélez Sarsfield, de las que también participarán artistas muy reconocidos en el ambiente evangélico, como Redimidos, Michael W. Smith y el grupo local Rescate, entre otros.
Franklin Graham tiene 73 años, exactamente la misma edad que tenía su padre en aquella campaña de 1991 y un parecido físico muy sorprendente. Aunque, a diferencia de Billy, Franklin suele intervenir explícitamente en política y alguna de sus expresiones generaron controversias, como sus dichos sobre el matrimonio igualitario o sobre el aborto, o cuando cuestionó que el expresidente Barack Obama fuera realmente cristiano y no musulmán.

La visita a Casa Rosada
Durante su visita, Franklin Graham, quien es cercano al presidente Donald Trump y predicó durante sus dos asunciones, mantuvo un encuentro con Javier Milei en Casa Rosada y aseguró que lo sorprendió su personalidad y su carisma. “Es una persona comprometida con la fe de su gente”, dijo en una entrevista con LA NACION. “Además, me gusta su peinado”, disparó.
-Su padre fue uno de los últimos grandes predicadores norteamericanos en realizar una campaña multitudinaria en la Argentina y en América Latina en 1991. ¿Por qué cree que fue? ¿Qué cambió en la forma de hacer evangelismo desde entonces?
-Creo que cambiaron las formas, la tecnología está mucho más presente y hoy es fundamental en la forma en que difundimos el mensaje de salvación. Sin embargo, lo que no ha cambiado es la necesidad que las personas tienen de conocer a Dios. Por eso, aunque hoy los eventos no sean tan masivos como fueron en otros tiempos, como en los años en los que mi padre recorría cientos de países, el mensaje sigue siendo el mismo. Dios está allí y las personas necesitan conocerlo.
-¿La gente está dispuesta hoy a escuchar a un evangelista como en aquel entonces?
-Claramente la necesidad de conocer a Dios, de reconciliarse con el creador y encontrar un propósito sigue vigente. Los predicadores tenemos que buscar en estos tiempos la forma de hacernos escuchar. En estos días vamos a tener un gran encuentro en el estadio de Vélez, esperamos más de 40.000 personas cada noche que ya comprometieron su participación, muchos son cristianos y muchos otros son sus amigos y conocidos a quienes han invitado. Ellos necesitan escuchar este mensaje.
-Después de la visita de su padre a la Argentina se produjo un gran crecimiento de la iglesia evangélica. Según explican quienes investigan la evolución de las religiones aquí, muchas de esas conversiones empezaron en aquella campaña, y después continuaron en pequeños templos, las llamadas “iglesias de garaje” en el Gran Buenos Aires. Hubo muchos autodenominados pastores, que abrieron sus iglesias en sus casas y fue allí donde más creció la iglesia evangélica en los últimos años. ¿Lo sabía?
-No, pero me alegra mucho escucharlo. Trabajamos con ese enfoque. Que el crecimiento de la evangelización masiva se derrame en las iglesias locales, que suelen trabajar juntas en la organización previa de las campañas. Son ellos quienes van a cosechar el crecimiento que se produce. Mi padre realmente siempre fue un apasionado de la predicación del Evangelio, de que las personas supieran que necesitaban conocer a Jesús, lo emocionaba y apasionaba esa idea durante sus mensajes.
-El martes pasado tuvo un encuentro con el presidente Javier Milei, en la Casa Rosada. ¿Deberíamos hacer alguna lectura política de su visita a la Argentina?
-Bueno, yo soy una persona política. Soy un predicador, pero también intervengo desde mi lugar en política. Me gusta su presidente. Me gustó mucho conocerlo. Me pareció una persona fascinante. Muy enfático, con carisma, como el presidente Trump. Muy sincero. Y me gustó mucho su peinado (ríe). Realmente es una persona que está interesada en la fe y en las creencias de su gente. Le regalé una Biblia, lo animé a que la leyera, me dijo que él había tenido una formación católica, que había ido a un colegio católico, pero que realmente en esos años jamás la había leído ni aprendido nada de la Biblia, que recién tiempo después, hace algunos años, se interesó en conocer la vida de los profetas. Me prometió que la iba a leer. Veo en él a una persona abierta a la fe e interesada en que la gente tenga valores relacionados con aquello en lo que cree. Y no hablo solo de la fe cristiana o evangélica, también de otras religiones. Eso es muy positivo para un país.
-Hace algunos meses, el presidente Milei participó de la inauguración del mayor templo evangélico del país, en Chaco, y se habló mucho de la cercanía entre el Presidente y la iglesia evangélica. Incluso el martes participó de un encuentro con pastores en la Casa Rosada…
-Eso me han contado y me dio mucha alegría. Es una muy buena noticia que un presidente esté atento y abierto a las creencias de su país. Que haya cercanía. Por su puesto que siempre pueden existir intereses políticos de por medio, pero cada uno sabe cuál es su parte…

-Al igual que ocurre con el presidente Trump, algunos creen ver detrás de ese acercamiento una comunidad de valores conservadores sobre la familia, los derechos humanos, la propiedad privada, entre otros… Sin embargo, algunos encuentran una gran contradicción entre el mensaje del Evangelio y los discursos de odio que se promueven. ¿Cómo interpreta esto?
-Es cierto. Como cristiano no apruebo la forma de hablar de un presidente que resulte agresivo o que pueda pronunciar improperios en sus discursos. Supongo que a eso se refiere. No conozco particularmente cómo es el caso del presidente Milei, pero en mi experiencia, y por mi cercanía con el presidente Trump me ha tocado hacerle algún comentario al respecto, en distintas oportunidades. Y me escucha. No sé si después se olvida, o solo me escucha, pero al menos yo le hago saber que no estoy de acuerdo con esas formas de expresarse.
-Recientemente el presidente Trump amenazó con una invasión militar a Nigeria, en defensa de la libertad religiosa de los cristianos en ese país. Dijo que sería “rápida, feroz y dulce”. ¿Cómo interpreta esas palabras? ¿Se puede ir a una guerra en nombre de la fe cristiana?
-La situación en Nigeria es muy complicada. No solo para los evangélicos. También para los católicos y para los judíos. Creo que el presidente Trump está preocupado por la falta de libertad religiosa en ese país, y a diferencia de otros líderes, decide intervenir.
-Hace algunos años, unas declaraciones suyas sobre el expresidente Obama y su formación cristiana o musulmana generaron mucha controversia. ¿Cuál es su opinión sobre el triunfo de Zohran Mamdani, el joven musulmán que será alcalde de Nueva York?
-Primero que nada, debo felicitarlo, porque tuvo una excelente performance en las elecciones. Y logró convertirse en el próximo alcalde de Nueva York. De todas formas, el comentario que voy a hacer tiene más que ver con el hecho de que él mismo se define como comunista. Y hemos visto el impacto que ha tenido el comunismo en Cuba, en Venezuela y en China y en otros países. Yo lo interpreto como una amenaza latente que está allí y que puede crecer. Respecto del presidente Obama, mis comentarios fueron porque él mismo contó que su padre era musulmán y después su madre se convirtió al cristianismo, pero luego se volvió a casar con un hombre musulmán. No fue mi intención poner en duda su fe o su identidad.
-¿Qué va a ocurrir el viernes y el sábado en la campaña Esperanza Buenos Aires y quienes están convocados?
-Va a haber muy buena música, vienen músicos muy reconocidos como Michael W. Smith, Redimidos, y otros músicos locales. Yo voy a compartir la palabra de Dios los dos días. Va a ser un encuentro maravilloso.
-¿Por qué la Argentina necesita escuchar un mensaje de salvación?
-Creo que hoy muchos no saben quién en Jesús y necesitan conocerlo. Necesitan saber que Jesucristo es el Hijo de Dios y vino al mundo en una misión de rescate para salvarnos de nuestros pecados. ¿Cómo pueden tener una relación con Dios? A través de la fe Jesucristo, quien vino del cielo no para condenarnos, sino para salvarnos. Él vino para morir en una cruz por cada uno de nosotros. Y el tercer día, Dios lo resucitó. Y queremos que la gente sepa que si están dispuestos a confesar sus pecados y a arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo, pueden recibir esa salvación. Este es nuestro mensaje. El mismo que hemos predicado durante todos estos años.
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