
Menos travestis, pero muchas dudas
Mientras la policía no tenía en claro cómo actuar, entre los vecinos de Palermo hubo clima de triunfo
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"Somos los rehenes de dos poderes que no se ponen de acuerdo y están en conflicto." Con esta frase, un comisario de alto rango de la Policía Federal explicó a La Nación el estado de ánimo de la fuerza respecto de la reforma del Código Contravencional que entró en vigor a las cero de ayer.
"Parece que no saben nada", bramaba, en tanto, un alto funcionario de la comuna cuando se le informó que los fiscales dijeron que, en realidad, la norma comenzó a regir sólo en la noche de ayer.
"¿Y ahora con cuál nos manejamos?", preguntó un uniformado que, alelado, miraba el Boletín Oficial de la ciudad de Buenos Aires y el del Poder Ejecutivo nacional.
Es que los dos poderes publicaron ayer la entrada en vigor de la reforma al Código Contravencional, que entre otras cosas prohíbe la oferta y la demanda de sexo en la vía pública, y el decreto 150 del presidente Carlos Menem que dice lo mismo en ese punto.
La diferencia radica en que en el primero de los casos la pena es de "reproche", multas o trabajos comunitarios, mientras que el decreto presidencial prevé la detención por averiguación de identidad y, en el caso de encontrar reincidencias, será el juez ordinario quien dictará las sanciones correspondientes.
Los fiscales contravencionales consultados ayer por La Nación explicaron que la actitud que deberá tomar la fuerza si encuentra a alguien ejerciendo la prostitución en la vía pública, será la de persuadir para que cese en su actitud.
"Si las cosas se ponen difíciles, se les labrará un acta y luego nos informarán a nosotros", dijo el fiscal de cámara, Walter Fernández.
-¿Pero a cuál de las dos normas le dará importancia la policía?
-Al Código Contravencional. Que quede claro: nosotros no vamos a salir a hacer razzias.
-¿Pero usted cree que tienen clara la ley?
-Sí. De todos modos, hoy (por ayer) nos encontraremos con los comisarios para explicarles los pasos por seguir.
Fernández se refería al encuentro que mantuvieron los dos fiscales de cámara con los comisarios de las 52 comisarías de la Capital durante el cual convinieron los pasos por seguir. Según uno de los testigos, la policía sólo balbuceaba: "No sabemos qué hacer, cómo actuar".
"Para mí la ley Lázara no tiene nada de nuevo: es papel pintado", dijo a La Nación el fiscal de cámara Juan Carlos López.
El comisario mayor Silvio Letancio explicó que la pregunta más importante de la reunión -que duró tres horas- fue a qué consideraban los legisladores espacio público. "Se convino en que se trata de calles, plazas, terminales de micros, de trenes y parques", dijo.
Una historia que se repite
La labor de los fiscales para con la policía no es nueva. El año último, cuando se sancionó el Código Contravencional, los representantes del Ministerio Público se reunieron con los comisarios para explicarles los alcances de la norma. En aquella oportunidad les dijeron que hasta las grabaciones caseras de prostitutas en acción era importante. Ayer, y con la ley Lázara en mano, los fiscales repitieron el mismo concepto.
Pero la desorientación de la policía no parece preocuparle al ministro del Interior, Carlos Corach. El funcionario dijo ayer: "La Policía Federal tiene estrictas instrucciones de obedecer las leyes de la Ciudad de Buenos Aires para erradicar este tema", dijo.
Desde el Gobierno de la Ciudad, el vicejefe Enrique Olivera -en ejercicio del Ejecutivo- señaló que las reformas habían sido reclamadas en reiteradas oportunidades por la gestión radical.
Menos prostitución
Ayer, luego del chaparrón, La Nación realizó una recorrida por la llamada "zona roja" de Palermo. Allí, los patrulleros y los travestis brillaban por su ausencia. Sólo cuatro hombres vestidos de mujer y una prostituta hacían "la calle".
En Oro y Uriarte, Claudia, que bajó de un Peugeot 504 blanco, dijo: "El trabajo no empeoró, no es tan dramático y no tengo miedo. La diferencia es que ahora tenemos que ir más tapadas. En cuanto a las leyes, me da lo mismo cualquiera".
Un travesti que dijo llamarse Florencia Nannis, explicó: "Nosotros no nos vamos a mover de Palermo. Los que dejaron de venir con esta movida son los jovencitos. Los mayores vienen, pero con un poco de miedo.
Eliana, que dijo ser madre de seis hijos, explicó: "La situación va a seguir igual, sólo que vamos a tener que pagarle más a la policía.
Entre los vecinos se notaba el triunfo. Adriana Loketek, dijo que hasta ayer había dos o tres travestis por cuadra. "Hoy, si ves a uno, tenés suerte. Para mí es importante porque puedo salir con los chicos a la calle". Ernesto Agüero coincidió: "A esta hora normalmente ya solía haber un montón de prostitutas y de travestis en cada esquina, pero hoy no hay nadie".
El elemento imprevisto de la jornada lo puso ayer la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), que, según anunció, hoy intentará presentar en la Embajada Británica, donde estará el príncipe Carlos, una solicitud de asilo político por la vigencia del nuevo Código Contravencional.
La norma
- Fiscales: ayer explicaron a la policía los alcances de la reforma del nuevo Código Contravencional y anunciaron que no habrá razzias.
- Palermo: si bien la policía no patrulló más que otros días, tanto prostitutas como travestis prefirieron no salir a la calle. Sólo un puñado se animó a ofrecer el cuerpo.
- Dos leyes: la Policía Federal se sentía ayer "rehén de dos poderes".
Tanto la comuna como el Ejecutivo nacional dieron publicación oficial a dos normas: la reforma al Código Contravencional, aprobada por la Legislatura, y el decreto 150.
Numerosos policías decían no saber a cuál de las dos normas obedecer.



