
Miedo y dolor en casa del ingeniero Feijó
El hombre que anteayer mató a un asaltante está deprimido y teme por eventuales represalias de los delincuentes.
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Horacio Feijó, el ingeniero que anteayer mató a uno de los dos delincuentes que intentaron robarle su automóvil e hirió de gravedad al cómplice, pasó el día después del incidente deprimido y encerrado en su casa del centro de Caseros.
"Horacio no paró de llorar y preguntar por el delincuente herido", expresó Javier, un amigo de Feijó.
Dos hechos similares ocurridos ayer muy cerca de la casa del ingeniero parecieron confirmar que nada frena la ola de inseguridad que azota el Gran Buenos Aires.
Mientras Feijó intentaba recuperarse del pico de presión que sufrió después del tiroteo, un grupo de delincuentes asaltó la sucursal del Correo Argentino situada en la esquina de Merlo y la avenida San Martín, situada a cinco cuadras de la casa del ingeniero.
Durante el violento episodio, que ocurrió a las 6.30, un sargento de la Policía Federal resultó herido a golpes cuando custodiaba una camioneta perteneciente al correo que fue interceptada por cuatro ladrones, que sustrajeron cuatro sacas con correspondencia.
Unas horas después, a 10 cuadras de la esquina de Alzaga y Nuestra Señora de la Merced, donde había ocurrido el tiroteo entre el ingeniero y los dos delincuentes, Jorge Calegari vivió un hecho similar, aunque con final distinto.
Igual que en el caso de Feijó, dos delincuentes le cortaron el paso a Calegari, cruzándole el vehículo en el que viajaban para robarle su automóvil.
Calegari no estaba armado, y los delincuentes lo tuvieron como rehén hasta que comprobaron que el automóvil no tenía dispositivos de corte de combustible.
Luego de 10 minutos, los asaltantes abandonaron sano y salvo a Calegari, en la esquina de Fichet y Hornos.
El ingeniero practicaba tiro
Sobre Feijó se supo que se trata de una persona muy querida en el barrio, al que regresó hace tres años tras vivir una temporada en Villa Devoto.
La noticia sobre el tiroteo sacudió el castigado organismo de su padre, de 90 años, que con cuatro by pass encima tuvo que ser internado en una clínica privada de Caseros.
Javier precisó que su amigo "ya había sufrido varios asaltos. Hace cinco años estuvieron a punto de matarlo cuando salía de un banco con poco dinero; creyeron que llevaba mucho, lo interceptaron, lo balearon, lo golpearon, Horacio estaba armado y no les tiró. Tres años después intentaron secuestrar a su hija".
Este hombre, quien aparentemente compartió con el ingeniero las horas posteriores a su liberación, indicó que su amigo concurrió en varias oportunidades a un polígono de tiro y que ayer "se preocupó por el herido e intentó ir a visitarlo al hospital Carrillo, pero la familia le sugirió que no lo hiciera".
Sobre el asalto, el amigo del ingeniero dijo que cuando estaba herido en el piso, Leiva "en un momento le dijo que si la ambulancia no venía, para dejarlo así lo matara, pero Horacio le dijo que no, que ya venía la ambulancia".
Antecedentes
Con respecto a la situación procesal de Feijó, en la Fiscalía de Cámara de San Martín se confirmó que el ingeniero fue liberado porque el fiscal Rubén Moreno entendió que actuó en legítima defensa.
Según fuentes policiales, los dos delincuentes que intentaron asaltar al ingeniero fueron identificados como Flavio Oscar Leiva y Sergio Daniel Rizzo, ambos de 30 años.
El primero de los malvivientes seguía internado en la sala de terapia intensiva del hospital Carrillo, luego de que Feijó lo hirió de tres certeros disparos en el abdomen, y fue, según afirmaron a La Nación varios testigos, el primero en abrir fuego contra el ingeniero.
Rizzo tenía antecedentes por robo de automotor y tenencia ilegal de arma de guerra.
Tres meses antes había salido de la comisaría de Villa Bosch, tras pasar dos años preso por un asalto que cometió en 1996.
Ambos asaltantes procedían del complejo habitacional Ejército de los Andes, también conocido como Fuerte Apache, en Ciudadela.
Ayer, el miedo invadió otra vez a Feijó, cuando un policía le confesó que temía que los familiares y cómplices de ambos asaltantes intentaran vengar la muerte de Rizzo.





