
Moda y belleza en el Este
Este año, Giordano usó como leitmotiv el triunfo de Boca Juniors y vistió la pasarela de azul y oro. Claudia Cardinale y Christopher Lambert se codearon con Diego Maradona y Guillermo Cóppola.
1 minuto de lectura'
PUNTA DEL ESTE.- "Me siento el pibe al que se le cumplió el sueño. Es que todo esto estaba dentro de mi cabeza desde hace tiempo: cerrar el siglo con el desfile más espectacular que se haya hecho en el Este."
Y sin duda. Por la puesta, por la cantidad y calidad de las modelos en la pasarela, y por la presencia de casi 5000 personas que agotaron las entradas del que ha sido considerado el megaevento de la temporada, el estilista Roberto Giordano, "el italianito de Quilmes", como insiste en autodefinirse, se dio el gusto y con él maravilló a los demás.
El espectáculo tuvo de todo, como se esperaba: fuegos artificiales, luces robotizadas, videowalls a ambos lados del escenario, 14 cámaras móviles y 250 custodios.
Y por supuesto, la presencia de 300 modelos top de la Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay -una verdadera selección de diosas del Mercosur- y figuras del espectáculo, como la actriz italiana Claudia Cardinale (la mujer que, en sus sueños, Giordano imaginó del brazo con él en la pasarela), el actor Christopher Lambert y el mejor futbolista de todos los tiempos, Diego Armando Maradona.
Todos ellos recibieron su mención, aunque el máximo homenaje de la noche fue para una figura ausente: Mirtha Legrand, a quien Giordano definió como la personalidad más destacada del espectáculo argentino de este siglo. Ella y su esposo, el fallecido director Daniel Tinayre, fueron "sus padrinos".
Después de los homenajes, llegó la hora de la alta costura y de los peinados para el fin de siglo. Y el comienzo tuvo una protagonista de lujo: Valeria Mazza, la preferida de Giordano, que entre humo y palmeras dio cuerpo a un símil de paseo por Gorlero.
La hora de la moda
Innegable en su carácter internacional, en consonancia con este balneario, el desfile continuó con la entrada de cuatro modelos top, cada una de las cuales representaba a un país del Mercosur.
En este tren de puesta en escena de situaciones que tienen relación con un mundo más amplio que los peinados y la moda, Giordano, de la mano de la ex modelo y conductora de TV Teté Coustarot, dio paso a lo que se llamó Selecciones, al ritmo de la mundialista canción "La copa de la vida", del puertorriqueño Ricky Martin.
Y, fiel a su fanatismo, el mismo que le costó una golpiza a la salida de un estadio, semanas postrado en una cama de hospital y la necesidad de ser operado nuevamente el mes próximo, Giordano quiso que el escenario se vistiese de telas azul y oro.
Todo fue auriazul: la música ("Boca es un sentimiento"), las camisetas de las modelos y la presencia sobre el escenario de Maradona, su esposa y las dos hijas, Dalma y Giannina.
Tras la fiesta boquense -"todos salimos de La Boca", se disculpó el estilista con los riverplatenses- la pasarela se cubrió de humo y, entre las volutas, un automóvil Citroën Xsara surgió de las profundidades hasta la cima de la escena. Esa fue la señal del viaje imaginario por el mundo y el paseo por las primeras marcas internacionales y los peinados que, día tras día, los quinientos peinadores de Giordano ofrecen.
Los ojos festejaron entonces las transparencias, la piel a la vista y los ágiles peinados de los 250 modelos que desplegaron su andar en las pasarelas.
Las preferidas del público fueron Carolina Peleritti, Carola del Bianco, Natalia Forchino, Katia Fucks, Bárbara Durand y Roxana Zarecki. También, las morenas brasileñas Priscilla, Silene y Zanata, la paraguaya Gloria Spínola y la modelo top local Nathalie Kriz, de recién estrenados 18 años. Entre ellos, cosecharon suspiros Tommy Dunster y Martín Barrantes, sobrino de la madre de la duquesa de York, Sarah Ferguson.
Daniel Scioli estuvo muy atento al desfile de la lingerie de su ex, Karina Rabolini; Riki Maravilla se apoltronó en la cabecera de la pasarela, con ojos muy abiertos; Guillermo Cóppola llegó de la mano de Alejandra Pradón. También estuvieron Eduardo Pena, de Wella, y Constancio Vigil.
Casi tres horas después, el desfile del siglo llegó a su fin. Con Carola del Bianco vestida de novia, girando bajo la hechizante voz de Sandro en "Trigal", con Valeria Mazza y Claudia Cardinale del brazo de Giordano. El saludo de cierre fue un homenaje a la labor de más de mil personas.
Se había cumplido, al fin, la máxima que, escrita en un cartel y firmada por el estilista, encabezó la salida de las modelos a la pasarela: "El éxito se consigue trabajando en equipo. A todos ustedes que forman parte de esto: ¡Felicidades!"




