Multitudinaria ocupación ilegal de tierras en Puerto Iguazú
Los usurpadores, de humilde condición, quieren extender el asentamiento
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PUERTO IGUAZU.- Doscientas familias humildes, ya conocidas aquí como los Sin Tierra y con un promedio de cuatro hijos cada una, tomaron anteayer los terrenos donde la intendencia proyecta construir la anunciada Zona Franca, un megaproyecto ansiado por todos los misioneros y que ayudaría a aliviar la difícil situación económica local.
La zona es conocida como "las 2000 hectáreas", tierras que fueron cedidas a la Municipalidad de Puerto Iguazú por el Estado nacional a través de la ley 23.810 para el desarrollo, en 200 hectáreas, de una zona libre de impuestos que intentará rivalizar algún día con la temida Ciudad del Este, en Paraguay, a escasos kilómetros.
La inesperada toma de tierras sorprendió al intendente justicialista Timoteo Llera, quien rápidamente responsabilizó a la Gendarmería, encargada del patrullaje, por no haber cumplido con el deber de cuidar el terreno inaccesible, húmedo y peligroso.
Una fuente de esa fuerza de seguridad consultada por La Nación deslindó responsabilidades y explicó que "hace un par de meses le advertimos al intendente sobre la posibilidad de una toma ilegal de terrenos, pero no nos hicieron caso. Es un tema político", dijo.
Ayer, Llera viajó a Posadas y no respondió los llamados telefónicos de La Nación . Tampoco lo hicieron el secretario de Hacienda, Angel Nieva, ni el presidente del Concejo Deliberante, Claudio Filipa, quien, según un familiar, estaba en Brasil: es que en Puerto Iguazú también es fin de semana largo.
El fantasma brasileño
Si bien ya hubo tomas de terrenos en Misiones, ésta es la primera en forma masiva y en tierras destinadas a un emprendimiento que se publicita con bombos y platillos. Los políticos locales, en especial el Ejecutivo, sienten el fantasma de los Sin Tierra brasileños rozándoles la piel y pisándoles los talones. Sin embargo, la versión local de estos necesitados se diferencia mucho de los del otro lado de la frontera: no están, al menos por el momento, organizados políticamente, a pesar de que una fuente que prefirió el anonimato (de este tema aquí nadie habla con nombre y apellido) dijo que "un tipo, desde una FM trucha, los alienta para que ocupen. Ese señor -del que no dieron el nombre- estuvo en la manifestación que ayer (por anteayer) hubo frente a la municipalidad".
Porque los Sin Tierra fueron a quejarse, a pedirle al intendente igual trato que a las 28 familias relocalizadas en terrenos fuera de las "2000 hectáreas", cuyo límite es una línea imaginaria difícil de establecer.
Así las cosas, las familias "legales" están en terrenos delimitados y separados de los usurpadores por un sendero mínimo que, según las autoridades, constituye el límite exacto que divide las hectáreas de la futura zona franca de las tierras fiscales.
Esta tierra es mía
"Yo no tengo casa, ni trabajo y no sé nada de límites. A ellos les dieron un pedazo de tierra y nosotros queremos el nuestro", dijo Ana María, una empleada doméstica sin trabajo.
Juran que el intendente los amenazó con acciones legales y con hacerlos desalojar por la Gendarmería. Dicen que los asustó con herramientas penales de las que no saben nada, pero parecen estar clavados en sus trece y no tienen en mente abandonar la zona.
La fuente de Gendarmería dijo que no está en el ánimo de las autoridades utilizar la fuerza. "Para poder actuar es necesaria una orden judicial y hasta ahora no recibimos nada. Nuestra misión es patrullar y eso hacemos", finalizó.
Los Sin Tierra, gente evidentemente muy empobrecida, comenzaron la ocupación a machetazos por la noche, cuando el único gendarme de guardia estaba a muchos metros. La mayoría viene de zonas ribereñas donde el agua se llevó sus viviendas o, en otros casos, se trata de gente que se quedó sin trabajo y que no tiene dónde dormir.
A diferencia del grupo brasileño, que acampa cerca de las rutas para que todos los puedan ver, estas familias eligieron una zona casi impenetrable.
Un hombre que se identificó como Báez, dijo: "Yo no tengo nada que perder, así que de acá me sacan muerto. No es justo que los paraguayos y los brasileños tengan sus tierras y nosotros nada".
Noemí Matter y Alber Techeira tienen dos hijos y vinieron hasta "las 2000 hectáreas" con otros familiares. Ambos perdieron el trabajo y fueron desalojados. Ellos se definen como de la frontera, Techeira resumió su situación así: "Estamos en crisis debajo de los árboles".
Vecinos preocupados
PUERTO IGUAZU (De una enviada especial).- La zona de la triple frontera se torna inmanejable. Muchos habitantes de Puerto Iguazú viajan al Brasil o a Paraguay para hacer las compras diarias, lo que redunda en grandes pérdidas para los comerciantes argentinos. No en vano, cada vez que se los consulta, los locales dicen que en los últimos siete años cerraron 380 comercios, mientras que Foz do Iguazú creció, vertiginosa, y sus hoteles pueden albergar en una noche la misma cantidad de turistas que Puerto Iguazú en tres semanas.
De ahí que el anuncio de la zona franca haya sido para los habitantes de esta ciudad un gran alivio. Algunos comerciantes aseguran que se está viviendo una pequeña reactivación económica, gracias al megaproyecto. Pero por la ocupación ilegal se teme que se trate de una tendencia que atentaría contra los intereses de la ciudad. A nadie le gusta saber que tan cerca de una de las bellezas naturales más importantes del mundo, las cataratas, hay familias que se metieron en la selva intentado sobrevivir.
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