
Murieron seis niños al arder su vivienda
En el Neuquén: las víctimas fueron atrapadas por el fuego, que consumió la precaria casilla; el barrio no tiene provisión de agua.
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NEUQUEN.- En un barrio donde ni siquiera existe una canilla para el agua, seis hermanos menores de edad murieron ayer carbonizados mientras dormían en su pequeña vivienda, una casilla construida por su madre con nylon y maderas de álamo.
Herminia Flor (15), Florín Enrique (12), Viviana Beatriz (10), Gloria Flor (8), Rosa Yolanda (5) y Roberto (2), quedaron atrapados por las llamas de un incendio que consumió en pocos minutos la casa ubicada en el sector Asentamiento Esfuerzo, del barrio Hipódromo.
En la desesperación por combatir el siniestro, los vecinos intentaron todo lo imaginable: buscaron baldes, los llenaron de arena y hasta arrojaron tierra para intentar controlar las llamas que acabaron con gran parte de la familia.
La madre de los chicos, Marta Flor Silva Burgos, chilena, había abandonado su hogar durante 15 minutos para cargar combustible a su motocicleta. El padre, Floreán Garrido, también chileno, vive en otro barrio con el único hijo que sobrevivió a la tragedia, Flaminio Arcadio, el mayor, de 17 años.
El lugar donde vivían los chicos no tiene agua. La luz llega al barrio a través de conexiones clandestinas con cables que dibujan una peligrosa telaraña y las calles fueron construidas por los vecinos con picos y palas.
Para soportar el invierno, la gente se calefacciona con leña, sólo compra querosene cuando puede y a menudo cocina con gas de garrafa de 10 kilos.
El asentamiento donde ocurrió la tragedia fue "fundado" hace seis meses por unas 100 familias que ocuparon esas tierras fiscales y construyeron allí sus viviendas con cartones, maderas y chapas. La mayoría de ellos no tiene empleo o sobrevive con el dinero de las changas que consiguen de tanto en tanto.
Sin escape
El incendio se declaró ayer a la 0.30, pero el fuego tardó pocos minutos en destruir la precaria vivienda. Y también a la familia Garrido Silva.
El resultado de los peritajes aún no se conoce, pero la policía ya baraja una hipótesis: un cortocircuito podría haber originado el fuego que envolvió a los seis chicos sin darles tiempo para escapar.
En el Asentamiento Esfuerzo no sólo no hay agua; ni siquiera hay un tanque cisterna. La canilla más próxima está a casi un kilómetro de distancia y la última vez que un camión de la municipalidad dejó un poco de líquido para el consumo fue hace dos semanas.
El acceso a la zona es tan precario como las casas que levantaron los vecinos. El camión de Bomberos estuvo a punto de volcar y las dificultades para encontrar el lugar fueron tantas que llegaron tarde. Cuando la autobomba estuvo lista, la vivienda ya no era más que cenizas esparcidas sobre el piso.
Los vecinos estaban ayer indignados porque sus reclamos para la instalación de tanques cisternas y canillas no fueron escuchados, mientras que las autoridades se llamaron a silencio y enviaron al barrio a funcionarios de segunda línea.
En tanto, el obispo de Neuquén, Agustín Radrizzani, consideró que lo ocurrido es el reflejo de "la falta de solidaridad y sensibilidad de un sistema donde hay pobres, excluidos y desniveles sociales".




