Murió el ex obispo Jerónimo Podestá
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A los 79 años, víctima de una crisis cardíaca, murió en esta ciudad el ex obispo Jerónimo Podestá, que protagonizó un capítulo traumático para la vida de la Iglesia en nuestro país.
Precursor del movimiento tercermundista, que afloró en nuestro país en la década del sesenta, Podestá fue obispo de Avellaneda entre 1962 y 1967, donde impulsó la experiencia de los curas obreros y apoyó las acciones renovadoras del clero.
Su perfil combativo lo distanció del pensamiento predominante en la Iglesia y lo enfrentó con las autoridades del Vaticano, que dispusieron su alejamiento de la sede episcopal de Avellaneda, en 1967. Cinco años después, el Papa lo suspendió a divinis en el ejercicio del ministerio sacerdotal, por lo que no podía confesar ni oficiar misa. Por tratarse de un obispo, tampoco podía ordenar sacerdotes.
Alejado de las filas institucionales de la Iglesia, decidió compartir su vida con Clelia Luro, una mujer que había sido su secretaria personal durante sus años como obispo de Avellaneda. Impulsó, así, el movimiento de sacerdotes casados, que se extendió a 27 países hasta formar una federación latinoamericana, que ambos presidían, y la federación internacional, de la que actualmente eran vicepresidentes.
Celibato opcional
Podestá lideró en nuestro país la prédica en favor del celibato opcional para los sacerdotes, encabezó el movimiento de curas casados y fue defensor de la teología de la liberación. Era muy amigo del obispo brasileño, de Recife, Helder Cámara, y también de Ernesto Sabato, quien públicamente declaró que el ex obispo había "sufrido la injusticia, la incomprensión y la calumnia". Mantuvo, además, buenas relaciones con los obispos Jaime de Nevares, Enrique Angelelli, Alberto Devoto y Miguel Hesayne.
Nacido en Ramos Mejía en 1920, fue uno de los socios fundadores del Centro de Jóvenes de la Acción Católica de Ramos Mejía. Dejó sus estudios de medicina para ingresar en el seminario en 1940. Recibió la ordenación sacerdotal en La Plata, en 1946, y se graduó de licenciado en Derecho Canónico y profesor de Teología.
Entre 1961 y 1964 fue vicario general de La Plata, en la arquidiócesis que conducía monseñor Antonio Plaza, con quien años más tarde se enfrentó. En diciembre de 1962 asumió como el segundo obispo de Avellaneda, donde se identificó con los reclamos sociales, en tiempos agitados para el país.
En reiteradas ocasiones atribuyó el abrupto final de su ministerio episcopal a razones políticas, a partir del presunto malestar que su prédica causaba en el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. En realidad, el conflicto planteado en torno de Jerónimo Podestá reflejaba en su trasfondo el severo choque de tendencias que se daba en ese momento en la Iglesia Católica y, en un plano más amplio, en el conjunto de la sociedad argentina.
Podestá tuvo un duro enfrentamiento con el entonces nuncio apostólico, monseñor Humberto Mozzoni. Tras frustrarse un encuentro con el Papa, que él puso como condición para la aceptación de su renuncia como obispo, abandonó la diócesis de Avellaneda, donde fue reemplazado por Eduardo Pironio.
Casado ya con Clelia Luro, que tenía seis hijos de su primer matrimonio, en 1974 emigró por amenazas recibidas de la Triple A. Tras su exilio en Roma, París, México y Perú, regresó al país y en 1982, durante la Guerra de las Malvinas, llevó el cáliz de su primera misa al Fondo Patriótico.Al año siguiente, rechazó una oferta de Oscar Alende para acompañarlo como candidato a vicepresidente en las elecciones de 1983.
Los últimos 20 años los vivió con su mujer en una casa que había sido habitada por el hijo de un mazorquero de Rosas y a la que concurrían con frecuencia dirigentes políticos, en Gaona al 1300. Sus apariciones públicas estuvieron dirigidas, básicamente, a difundir el movimiento de los sacerdotes casados y sus esposas.
Sus restos son velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura porteña, Perú 130, donde hoy, a las 9.30, se hará una celebración ecuménica. El sepelio será hoy, a las 12.45, en el cementerio privado Parque del Campanario, en la intersección del cruce Varela y la autopista a La Plata.






