Murió Jean Guitton, uno de los máximos pensadores católicos
Convocado por el papa Juan XXII, fue el único laico en el Concilio Vaticano II.
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PARIS (AFP).- El académico y filósofo católico francés Jean Guitton murió ayer, a los 98 años, en esta ciudad, en el hospital militar de Val-de-Grace, se supo en el entorno de Maurice Druon, secretario vitalicio de la Academia Francesa.
Autor de una treintena de obras y primer auditor laico en el Concilio Vaticano II, en 1962, para el que fue invitado especialmente por el papa Juan XXIII, Jean Guitton fue uno de los máximos representantes del pensamiento católico moderno.
Ingresó en la Academia Francesa de Letras, de la que era el decano, en 1961. Ocupó el sillón de León Berard.
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Estudioso de la Biblia, investigador del pensamiento de Pascal y de San Agustín, Guitton fue uno de los intelectuales más lúcidos del pensamiento católico contemporáneo.
Después de Jacques Maritain fue el pensador cercano a la Iglesia que tuvo mayor influencia en este siglo.
Nacido en 1901 en Saint-Etienne, egresó de la Escuela Normal Superior. En 1933 presentó su tesis doctoral sobre "El tiempo y la eternidad en Plotino y San Agustín", que causó gran impresión, y la Universidad le abrió sus puertas.
Fue catedrático de Filosofía antes de ser enviado como prisionero a Alemania, entre 1940 y 1945. Al finalizar la guerra retomó sus estudios universitarios en Dijon, entre 1948 y 1954, y posteriormente obtuvo la cátedra de Filosofía e Historia de la Filosofía en la Sorbona, entre 1955 y 1968.
Fue un autor fecundo, que dejó una valiosa obra filosófica, pero también religiosa y literaria. En 1954 se le concedió el Gran Premio de Literatura de la Academia Francesa.
Testamento filosófico
Entre sus libros más importantes se cuentan: "Retrato del señor Pouget", "Pascal y Leibnitz", "El problema de Jesús", "El tiempo de una vida", "Un siglo, una vida", "Dios y la ciencia", "Los poderes misteriosos de la fe", "El siglo que se anuncia", "Una búsqueda de Dios", "El absurdo y el misterio" y "Mi testamento filosófico".
Curiosamente, en este último libro, escrito en 1997 en Francia, imagina cómo serían los últimos momentos de su vida. Durante su agonía, alguien llega a visitarlo y le pide hablar a solas. Se trata de Lucifer, que llega para poner a prueba su fe, como después lo hacen otros personajes de la historia, como Dante, el Greco, Sócrates, Charles de Gaulle y el papa Pablo VI, en cuyos brazos muere.
Mientras el capítulo inicial habla "de cómo un extraño visitante vino a sembrar confusión en mi espíritu", Guitton imagina en el final del libro su propio juicio final, presidido por Jesús. Editado por Sudamericana, "Mi testamento filosófico" llegó a nuestro país en diciembre último.
Hace tres años, en un encuentro que recorrió el mundo, el pensador católico mantuvo un diálogo con el libre pensador socialista y ex presidente francés François Mitterrand, cuando éste sobrellevaba los instantes finales de su enfermedad fatal.
Tras el Concilio Vaticano II, Guitton publicó "La Iglesia y los laicos" y "Diálogos con Pablo VI", de quien fue amigo por más de 30 años. Conoció a Henri Bergson, Paul Valéry y fue profesor del filósofo marxista Louis Althusser, por quien profesaba gran afecto.
También mantuvo un diálogo sobre el compromiso político de los cristianos con su compatriota André Frossard y escribió artículos para La Nación .
A lo largo de su vida, Guitton participó en múltiples actividades. En 1977 fue mediador durante el encierro de católicos tradicionalistas que ocuparon la iglesia de San Nicolás del Chardonnet y, diez años después, fue elegido miembro de la Academia de las Ciencias Morales y Políticas de Francia. También fue un pintor prolífico.
Entre otros honores, Guitton recibió el título de comendador de la Legión de Honor francesa y la Gran Cruz de San Gregorio el Grande, la más alta distinción del Vaticano.
Una de las primeras reacciones tras su muerte fue la del presidente francés, Jacques Chirac, quien lamentó haber perdido "un amigo muy querido y preciado" y "un hombre que, más que un filósofo, era un maestro. Buscó a Dios y el sentido de las cosas durante toda su vida".





