Murió una de las siamesas en el Posadas pocas horas después de la separación
Se trata de Bianca Fernández; su hermana, Luciana, está en estado crítico
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La pequeña Bianca Fernández, una de las siamesas que fueron separadas anteayer en el hospital Posadas, no resistió demasiado tiempo sin la ayuda de su hermana, Luciana. La beba, de 14 meses, murió en la tarde de ayer. La otra beba permanece en terapia intensiva, en estado crítico.
"Comunicamos que la paciente Bianca tuvo una falla hemodinámica irreversible por lo que falleció en el transcurso de la tarde", se informó poco antes de las 17. Habían transcurrido seis horas del primer informe médico con el que las autoridades del Hospital Nacional Dr. Alejandro Posadas daban cuenta de la separación de las pequeñas.
Bianca y Luciana nacieron en febrero del año pasado. Compartían el tubo digestivo, el aparato urinario y los genitales. El proceso de separación comenzó cuando tenían un mes de vida. En ese momento, con una cirugía se les proporcionó autonomía para alimentarse al dividir el aparato digestivo.
Desde entonces, Paula, la madre de las siamesas, relató cómo iban creciendo sus hijas. Así se pudieron ver fotos del bautismo, el primer cumpleaños y la respuesta a las convocatorias solidarias para que la familia Fernández pudiera recibir pañales, leche sin lactosa, guantes esterilizados y bolsas de colostomía, entre otros elementos que necesitaban Bianca y Luciana para los cuidados diarios en su casa del barrio La Perlita, en Moreno.
Ahí, el sábado pasado más de cien personas concurrieron a donar sangre en la Unidad Sanitaria del barrio, donde estuvo trabajando personal del Servicio de Hemoterapia del Posadas antes de la cirugía. Necesitaban 50 donantes y la convocatoria que lanzó Paula vía Internet logró superar ese obstáculo.
También por medio de Facebook se supo anteayer que, a las 8.30, las pequeñas habían sido trasladadas a quirófano. Las esperaban 40 profesionales, organizados en dos equipos para atender a cada una de las bebas por igual. El Comité de Ética del Posadas participó desde un principio en el proceso de preparación de esta cirugía de alta complejidad.
"Orgullo" y "trabajo en equipo" fueron las palabras que eligió Carlos Perea, urólogo y jefe del Servicio de Cirugía Infantil del Posadas. "Como intervención en salud fue muy bueno", agregó el especialista, con más de 40 años de trabajo en el hospital.
"Cuando uno ve el resultado, después de que todo en el quirófano fuera perfecto, se siente mal", dijo Fabio Díaz, cirujano pediátrico de planta. Es que la duración del procedimiento demuestra que estuvo bien programada. De lo contrario, se hubiese prolongado. En siete horas, distintos equipos dividieron la cadera, los músculos, la piel y los sistemas urinario, digestivo y genital alojados en la pelvis. "Una vez separadas, cada una pelea por su cuenta y la más débil, se cayó antes", agregó Díaz.
Los profesionales las conocían desde que habían nacido. Las habían monitoreado en la sala de terapia intensiva, en las derivaciones a otros servicios, durante las interconsultas y en los estudios por imágenes y de laboratorio necesarios para confirmar o descartar la posibilidad de la separación.
La madre estaba decidida a que se hiciera el procedimiento, pero había que garantizar que no se sacrificaría a una para salvar a la otra. "Cuando se separa a siameses hay que hacerlo éticamente. De lo contrario, no se realiza la cirugía", precisó Díaz, con experiencia en otras dos intervenciones. En este caso, los equipos contaban con muy poca información en la literatura médica sobre la división de siameses isquiópagos (el cuerpo se fusiona por la parte baja de la cadera).
En las intervenciones previas preparatorias también tuvieron que ser muy cuidadosos para evitar la muerte en espejo de las pequeñas. Una de ellas, Bianca, era más chiquita que su hermana. De hecho, era la que más le preocupaba a la madre. A Bianca todo le costaba más, pero su hermana la ayudaba.
En el quirófano, la cirugía comenzó a las 10.30: primero trabajaron los traumatólogos para partir la cadera y le siguieron los cirujanos pediátricos para dividir todos los órganos pélvicos y hacer las reconstrucciones necesarias. Otros equipos, con profesionales invitados de otros hospitales que trabajaron a la par de un residente, completaron la tarea. Los traumatólogos finalizaron el procedimiento cuando les colocaron tutores externos en la cadera. Eran casi las 18 de anteayer.



