Nadie mantiene la ruta 29
Vialidad Provincial no arregla los pozos ni marca sus líneas
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La ruta 29, en la provincia de Buenos Aires, es de doble propósito: tiene un fin puramente económico y, en forma subsidiaria, cumple un papel turístico.
Pero su deplorable estado actual no ayuda a que se desarrolle ninguno de los dos rubros. Y en eso no hay distingos: turistas y camioneros protestan por igual.
La ruta arranca en la localidad de Brandsen y se extiende hasta las afueras de la ciudad de Balcarce, donde empalma con la ruta provincial 226.
Su trazado pasa por una zona típicamente ganadera -y en menor medida agrícola- de la región bonaerense y por eso los camiones de hacienda la transitan a diario. Pero también la utilizan otros transportes pesados, como ómnibus y camiones cerealeros.
Los vehículos más chicos son los de los productores de la zona o los de quienes practican miniturismo durante los fines de semana.
Los fanáticos de la pesca, por ejemplo, concurren habitualmente a la localidad de General Belgrano, bautizada como la "capital del río Salado", donde tientan suerte en busca de alguna tararira. La ruta sirve también para llegar hasta Tandil, luego de tomar por la 74, un clásico destino en Semana Santa, y cada vez más visitado.
Durante el verano, la 29 es una alternativa para quienes se dirigen a destinos costeros como Miramar, Mar del Sur y Necochea y no quieren desembolsar varios pesos en los peajes de la Autovía 2.
Hasta Ranchos, aproximadamente, la ruta está en condiciones medianamente aceptables, pero a partir de ahí los pozos se repiten en las dos manos.
Entra en juego, entonces, la pericia de los conductores para evitar los baches y para no chocar de frente con los camiones que se tiran a la mano contraria para evitar los pozos.
Algún paisano solidario se tomó el trabajo de marcar los sitios más peligrosos, y no es extraño ver a un costado de la banquina los restos de un lavarropas convertido en improvisada señal vial.
El cronista recorrió la ruta varias veces en lo que va del año, la última hace un par de semanas, y cada vez está peor. No se trata sólo del mal estado del asfalto, sino también de la ausencia de las líneas demarcatorias.
El presidente de la Sociedad Rural de Ayacucho, Carlos Newton, fue categórico: "El estado de la ruta es bastante lamentable, sobre todo a la altura de Solanet".
Newton se quejó porqué la provincia exige que los conductores realicen el control técnico de los vehículos, pero "con cada viaje a Buenos Aires rompemos todos los coches. Parece una tomadura de pelo".
El productor agropecuario recordó que fue construida hace unos 20 años, pero, según explicó, el pavimento se fue deteriorando y sólo se hicieron algunos bacheos.
"Hay que asfaltarla de nuevo. Como está ahora no sirve. Se tapan algunos pozos y se vuelven a abrir. Se producen muchos accidentes porque los conductores dan un volantazo para evitarlos y terminan en la banquina", explicó Newton.
La Nación intentó consultar ayer al director de Vialidad Provincial, ingeniero Benedicto Miguel Rego, pero estuvo todo el día muy ocupado. Su secretaria dijo que se estaba preparando para los festejos del Día del Camino, el 5 del próximo mes.
Los usuarios de la ruta 29 ese día no tendrán nada para celebrar.



