
No los dejaron viajar debido a su apariencia
Denuncian que tres jóvenes que iban a Miami fueron discriminados en Ezeiza.
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Los tres hermanos Martínez querían viajar a Miami, pero a pocos pasos de subir al avión de Aerolíneas Argentinas tuvieron que rendir un inesperado examen. Fue el principio del fin de sus vacaciones. "Empezaron a preguntarnos quién creó la Bandera, cuál es el Día de la Independencia, quién es Carlos Corach y otras cosas por el estilo", relata Silvio, de 30 años, el mayor del trío.
Era la noche del 9 de junio, en Ezeiza, y esos tres jóvenes de piel morena y estatura baja que viven en el complejo habitacional Fuerte Apache, en Ciudadela, protagonizaron una historia que hoy llegará a la Justicia, patrocinada por el Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia (Inadi).
Ese organismo, dependiente del Ministerio del Interior, entiende que los hermanos Martínez sufrieron un caso de "grave discriminación" por parte del personal de la Dirección de Migraciones y de la Policía Aeronáutica Nacional (PAN), que les prohibieron viajar.
Según consta en la denuncia ante el Inadi, esa noche cuando quisieron subir hacia la zona de preembarque un hombre de Migraciones les cerró el paso. Otros empleados comenzaron a interrogarlos. "Nos decían que no podíamos viajar, que no somos argentinos, que teníamos documentos falsos. Nosotros nacimos acá y tenemos todo en regla", explica Silvio Martínez.
Después llegaría lo peor, según cuenta el hermano mayor: "Ya habíamos perdido el vuelo. Delante de nuestros familiares y de toda la gente que había en Ezeiza nos llevaron a una sala, custodiados por policías. Ahí nos desnudaron y nos revisaron todo el cuerpo. Nos insultaban y nos decían "boliguayos". Después, de vuelta en el hall central, nos sacaron fotos de frente y de perfil, como si fuéramos delincuentes".
Cuatro horas después, tras dejar registradas sus huellas dactilares, los Martínez volvieron a su casa. Miami había sido sólo un sueño.
El jefe de turno de la PAN en Ezeiza ese día decidió secuestrar los pasaportes de los tres hermanos e inició una causa por supuesta falsificación de documentos ante el juzgado federal Nº 2 de Lomas de Zamora.
El Inadi considera que existió abuso de autoridad agravado por la discriminación debido al aspecto físico y a la procedencia social de los frustrados viajeros. "Evidentemente, no podían creer que tres morochitos pudieran viajar a Miami", señaló Víctor Ramos, titular del Inadi.
Consultado por La Nación , el director nacional de Migraciones, Hugo Franco, indicó que iniciará una investigación interna para determinar la supuesta responsabilidad del personal de esa dependencia en el caso.
El episodio trae a la memoria lo que sufrió el prestigioso economista bengalí Muhammad Yunus, que por su aspecto y nacionalidad fue retenido en el mostrador de American Airlines, de Ezeiza, durante cuatro horas, cuando en abril último terminó su visita a la Argentina y regresaba a Nueva York.
El fin de la aventura
Silvio Martínez es diariero. Tiene 30 años, es padre de cinco niños y dice que quería cumplir la ilusión de sus hermanos. Juntó dinero, compró los pasajes y pagó nueve días de estada en el hotel Castillo del Mar, en Miami Beach.
Cuando aquella noche de junio, con las tarjetas de embarque para el vuelo AR 1302 en la mano, se acercaba a la escalera que lo debía llevar hacia la zona de preembarque esperaba repetir la aventura de unos primos suyos que habían visitado las playas de Florida, el año último.
Ahora, llora cuando refiere lo que ocurrió segundos después y asegura que ya no quiere viajar a ninguna parte. "Fue denigrante. Esto me mató", susurra, cuando termina el relato.
Tanto para él como para sus hermanos Adam, de 18 años, y Gustavo, de 22, iba a ser su primera salida del país. Dos semanas antes del frustrado viaje, los Martínez sacaron los pasaportes, de los que hoy sólo les queda el sobre con la estampilla de la empresa postal en el que la Policía Federal envía los documentos.
"Además de todo, perdimos una fortuna, ya que la agencia de turismo sólo nos devuelve el 60 por ciento de los 2700 pesos que pagamos", comenta Gustavo Martínez.
De la noche negra de Ezeiza recuerdan con amargura un episodio: "Cuando empezaron a preguntarnos sobre historia -cuenta el hermano mayor-, otros empleados se acercaron a los familiares que habían ido a despedirnos y les pidieron documentos. ¿Qué tenían que ver ellos?" La acción judicial que promueve el Inadi persigue que se identifique a los responsables del supuesto acto discriminatorio, que les pidan perdón a los tres hermanos y que se repare el daño económico.





