Norteamericanos gestionan por la Escuela de Yoga
Son asesores de congresistas y quieren saber qué pasará con la causa judicial.
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Un grupo de asesores de legisladores norteamericanos llegó a la Argentina para investigar si la Justicia local violó los derechos humanos en la causa que involucra a la Escuela de Yoga de Buenos Aires, en la supuesta reducción a la servidumbre de algunos de sus alumnos.
Nueve asistentes de otros tantos congresistas mantuvieron reuniones con el diputado de la Alianza Eduardo Santín y el juez Claudio Kipper, integrante del Consejo de la Magistratura.
La ronda de entrevistas, según los asesores, continuará con los jueces de la Corte Suprema Guillermo López, Eduardo Vázquez, el ministro del Interior Carlos Corach, magistrados de la Cámara de Casación Penal e integrantes del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
El embajador argentino en Washington, Diego Guelar, se mostró preocupado por la visita y hasta intentó detenerla invitando a los norteamericanos a una reunión, que no se concretó.
"Es un problema judicial, donde el Poder Ejecutivo no tiene ninguna injerencia", señaló el diplomático a La Nación . Lo mismo les respondió el ministro de Justicia Raúl Granillo Ocampo, al rechazar un pedido de entrevista, lo que motivó una airada respuesta del diputado demócrata norteamericano Luis Gutiérrez.
La embajada toma distancia
Fuentes de la embajada norteamericana en Buenos Aires comentaron a La Nación que el viaje de los asistentes de los legisladores no es una misión oficial del Congreso norteamericano y que la legación no intervino en la gestión de las reuniones.
Cuatro de los asesores, traídos por una organización no gubernamental norteamericana que apoya a la Escuela de Yoga, y cuya cara visible es el norteamericano Larry Birns, dijeron a La Nación que vienen a la Argentina a investigar si la Justicia aquí viola los derechos humanos.
"Tenemos preocupación porque nos han dicho que hay violaciones a los derechos civiles. Nos han invitado para investigar este tema. Hemos leído notas sobre antisemitismo de la Argentina y nos preocupa el caso de la bomba en la embajada de Israel y también de la AMIA y no sabemos si los casos están relacionados o no con la Escuela de Yoga", explicó Eva Gargill, asistente del congresista Robert Wexler.
Según los integrantes de la Escuela de Yoga, los asistentes de los legisladores elaborarán un informe que haga rever el apoyo crediticio del Congreso norteamericano para la modernización del Poder Judicial en la Argentina.
-¿Ustedes vienen a presionar?
-No estamos autorizados para hacer eso. Sólo vamos a presentar un informe con recomendaciones, contestó Gargill en la entrevista que tuvo lugar en el café de la Escuela de Yoga, en Almagro.
-¿Este informe puede derivar en el cese de ayuda económica a la justicia argentina?
-Nosotros no podemos contestar eso ahora. Nosotros haremos el reporte y el Congreso decidirá si corta la ayuda o no.
Dijeron que están interesados en el caso argentino porque en una democracia la Justicia es muy importante.
El lobby de la Escuela de Yoga logró que 28 congresistas norteamericanos enviaran una carta al presidente Carlos Menem el 18 de mayo último para denunciar supuestas violaciones a los derechos humanos en la causa. Invocaron allí la preocupación del presidente Bill Clinton por el tema.
La investigación sobre la Escuela de Yoga de Buenos Aires comenzó hace 6 años. Pasó por tres jueces: Mariano Bergés, que se excusó luego de que los acusados promovieran su juicio político, Roberto Murature, y actualmente Julio Corvalán de la Colina.
La Justicia dijo que no había méritos para procesar ni sobreseer a los imputados por los delitos de estafa, hurto y abuso de mayores por los que fueron investigados, pero la causa sigue abierta por reducción la servidumbre.
El caso se reactivó en los últimos meses, cuando Corvalán de la Colina admitió como querellantes a los padres de dos alumnas de la Escuela de Yoga, María Verónica Cané, de 27 años, y María Valeria Llamas, de 30.
El juez decretó la incapacidad de las jóvenes y dio un nuevo impulso a la investigación, lo que hizo redoblar la presión de la Escuela de Yoga.



