
Nueva ley para los ascensores porteños
Cambio de puertas: la Legislatura fijó en 80 cm el espacio mínimo en las cabinas para que puedan ingresar las sillas de ruedas.
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Una nueva norma rige desde ayer para los 100.000 ascensores que funcionan en la Capital Federal. La Legislatura porteña aprobó una ley que fija en 80 centímetros el espacio mínimo que debe quedar libre en las cabinas para la normal circulación de las personas con necesidades especiales que se mueven en sillas de ruedas.
Esta ley obliga a los consorcios de los edificios que tengan puertas tijera a cambiarlas por las del tipo placa, que son las que permiten un mayor espacio libre y de esa manera facilitar el ingreso de los minusválidos.
Pero como los informes técnicos que analizaron los legisladores dicen que el 95 por ciento de los accidentes se producen por problemas con las puertas del tipo tijera de las cabinas, a partir de ahora no habrá que cambiar también las puertas de los rellanos como lo establecía la ordenanza 46.275 promulgada en 1997, sino sólo las del interior de los coches.
Se calcula que de la totalidad de los ascensores que hay en Buenos Aires, menos del 20 por ciento cumplen con lo que indica la ley.
Un nuevo cambio
El diputado frepasista Eduardo Jozami explicó que se aprobó también una excepción para los consorcios que habían cumplido con la ordenanza 46.275 y que ahora deberán cambiar nuevamente las puertas.
"Por lo pronto autorizamos para los edificios que tengan más de un ascensor el cambio de la puerta de una sola cabina y estudiaremos la posibilidad de financiar el recambio mediante la utilización del fondo de multas que se creó", sostuvo el legislador.
Según Jozami, "esta nueva ley tiene tres ventajas importantes, por lo que supera a la ordenanza 46.275:más allá del beneficio para los discapacitados y de la mayor seguridad que se conseguirá, no habrá que cambiar todas las puertas de un edificio, costosa inversión que pocos consorcios pueden realizar".
Por su parte, el diputado aliancista Rubén Campos informó que también se prohibió el uso de cerrojos, cerraduras o trabas que impidan la libre apertura de las puertas.
El legislador agregó que dentro de un mes se deberá crear una comisión técnica para elaborar un proyecto de reforma en el Código de Edificación en vista a las futuras construcciones.
Lo que no ha quedado muy claro será quién ejercerá el control del cumplimiento de la norma.
En rigor, le corresponde al Gobierno de la Ciudad, pero como la repartición que se encarga de la fiscalización no cuenta con el personal suficiente para verificar los 100.000 ascensores porteños, se analizaba la posibilidad de que el control lo realice una empresa privada y lo paguen los consorcios.
La veintena de vecinos en sillas de ruedas que se acercaron hasta el recinto para seguir de cerca la sesión se retiraron contentos por lo resuelto;hacía varios años que habían expresado la necesidad del cambio y finalmente lo consiguieron.





