
Nuevo control de taxis en Retiro
Lo efectuará la policía dentro de 15 días; amplia repercusión del robo a un funcionario del Banco Mundial; otro caso igual.
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En los primeros días de enero se pondrá en marcha un nuevo sistema de seguridad y de control de taxis en la terminal de omnibus de Retiro, con el propósito de frenar la sucesión de robos que padecieron numerosos pasajeros en los últimos tiempos.
El nuevo dispositivo fue anunciado ayer por el comisario inspector Miguel Angel Colella, de la Superintendencia de Seguridad Ferroviaria de la Policía Federal, quien dijo a La Nación que dentro de quince días se instalará un nuevo dispositivo de control que permitirá descubrir irregularidades en los taxis.
Constará de un circuito cerrado de video que permanentemente controlará las llegadas de los taxis. Para ello, cada uno de los conductores tendrá una tarjeta magnética para ingresar en la terminal.
El anuncio oficial se conoció pocas horas después que La Nación publicó el asalto del que fue víctima, a bordo de un taxi, el directivo turco del Banco Mundial Bekir Onursal.Tras ser despojado en las inmediaciones del hotel Sheraton, Onursal quiso radicar la denuncia y la policía no quiso tomársela.
Ayer se conoció otro caso de robo en la misma zona, ocurrido hace una semana.
Nuevo control para taxis en Retiro
Consistirá en cámaras de video que filmarán el ingreso de los vehículos; los conductores tendrán una tarjeta magnética
Para detener la ola de asaltos en los taxis de los últimos tiempos, la policía instrumentará un nuevo sistema de seguridad en la parada de la Terminal de Omnibus de Retiro.
La falta de controles, la inseguridad y la existencia de mafias que operan en lugares con gran demanda del servicio son algunas de las causas de la ola de asaltos en taxis que castiga a los porteños en los últimos tiempos.
Una muestra de ello fue el robo que publicó La Nación en su edición de ayer y que sufrió el 14 de diciembre último Bekir Onursal, directivo del Banco Mundial que fue robado y herido por el conductor y dos cómplices de un taxi al que subió en la esquina del hotel Sheraton.
En esa ocasión, el hombre fue despojado de su reloj y dinero, al tiempo que fue golpeado duramente, lo que le provocó fisuras en las costillas y heridas cortantes en la cara.
Este episodio, sumado a una sucesión de hechos similares, motivó a La Nación a realizar una recorrida por las paradas de taxis de los principales hoteles internacionales, paseos de compras, y terminales de transportes.
En la parada de taxis de la Terminal de Omnibus, de la que no pocos pasajeros se quejan luego de los robos y las mafias, se pudo saber que la policía pondrá en marcha un nuevo sistema de seguridad control.
Así lo afirmó a La Nación el comisario inspector Miguel Angel Colella, de la Superintendencia de Seguridad Ferroviaria de la Policía Federal: "Dentro de 15 días instalaremos un dispositivo de control que nos permitirá descubrir irregularidades. Constará de un circuito cerrado de video que, en forma permanente, controlará el ingreso de taxis en la terminal".
Cada conductor tendrá una tarjeta magnética que le permitirá ingresar en la estación. Antes de que las barreras se abran, el taxista será fotografiado por las cámaras, agregó el jefe policial.
"Los taxis pueden entrar para buscar pasajeros, sólo si tienen los papeles en regla", afirmó un inspector de la comuna en la Terminal de Omnibus de Retiro, quien prefirió omitir su identidad, dedicado a los controles municipales.
Este hombre es el único encargado de controlar los taxis en la terminal, que antes contaba con cinco inspectores más. Y, pese a que insiste en ser implacable, reconoce que algunos casos escapan a su dominio.
"En general vienen siempre los mismos taxis, pero a veces se filtra alguno que no tiene todo en orden. Suelen ser los que se acercan con la intención de asaltar a los pasajeros".
En tanto, en los hoteles más importantes de la ciudad se advierten otros controles, pues tienen servicios de taxis o de remises habilitados para poder trabajar en el lugar.
"Acá ingresan muchos taxis por día, pero todos están autorizados por el hotel. Nosotros los controlamos en forma permanente. Los huéspedes suelen ser asaltados cuando utilizan un taxi de la calle", aseguró Nicolás Fernández, uno de los guardias de seguridad del Sheraton Hotel.
Por otra parte, la mayoría de los choferes consultados se quejaron porque el control en la calle no es el adecuado.
Un grupo de taxistas estacionado en la parada de Avenida del Libertador y Carlos Pellegrini coincidió en sus cuestionamientos: "El problema es que Sacta (concesionaria de la habilitación de los vehículos de transporte público) no tiene suficientes inspectores para controlar. Así cualquiera maneja un taxi, muchas veces con fines delictivos".
Durante un recorrido por las paradas de taxis de paseos de compras de la ciudad, los taxistas apuntaron sus dardos a los propietarios de taxímetros que alquilan sus vehículos.
"El problema más grande son las mandatarias (personas que alquilan sus taxis), que no quieren pagar ningún tipo de impuestos. Les ceden sus taxis a cualquier persona, con los papeles fuera de regla", se quejó Juan, un taxista que espera a algún cliente cargado de regalos o compras frente al Patio Bullrich, sobre la Avenida del Libertador, quien también prefirió no dar su apellido "para no tener problemas con sus colegas".
La mafia sigue en Aeroparque
Al llegar a la Costanera, se pudo advertir que el sistema de control de taxis del Aeroparque es similar al que se instalará en la Terminal de Omnibus de Retiro. Si bien este método evita, en gran medida, el robo en los taxis, no puso fin a la llamada "mafia", según lo afirmaron los taxistas de dicha parada.
Uno de los taxistas que esperaba en la larga fila, frente al espigón de la empresa LAPA, sostuvo con temor: "A veces no te dejan entrar, ni en la parada de Austral, ni en la de Aerolíneas Argentinas."
El hombre, de esa forma, hizo referencia a que la llamada mafia de los taxistas parece seguir vigente allí.
Prueba de ello fue la llamada que efectuó a La Nación ese mismo taxista horas después para pedir que sus declaraciones no fueran publicadas: "Después de hablar con ustedes los integrantes de la "organización" me amenazaron por haber hablado con la prensa. Es más, planeaban seguirlos para apretarlos".
El mismo miedo también lo reflejó un lector de La Nación quien, por su seguridad, prefirió el anonimato, relató su extraña y riesgosa experiencia a bordo de un taxi.
"Subí en Alem y San Martín y al llegar a Alto Palermo Shopping se subieron dos aguerridos muchachos que me exigieron la tarjeta Banelco, el código y todo lo que tenía encima. No suelo llevar esa tarjeta y sólo llevaba $ 3 para pagar el viaje. Ello desilusionó a los cacos que, tras pasearme 10 interminables minutos, se bajaron, se disculparon y me dijeron con ironía "viste, no te hicimos nada".
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