Obtienen pruebas de un relato bíblico
Arca de Noé: Robert Ballard, el hombre que encontró los restos del Titanic, dice ahora haber dado con indicios del diluvio universal.
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En una publicación aparecida ayer en el diario The Washington Post, el oceanógrafo Robert Ballard -el mismo que encontró los restos del Titanic- anunció haber obtenido evidencias geológicas del diluvio universal, aquel célebre episodio bíblico que incluye la historia de Noé y su arca.
Ballard, cuyos trabajos concuerdan con lo ya anunciado por investigadores de la Universidad de Columbia, se hallaba en el Mar Negro en busca de antiguos naufragios, utilizando un aparato de sonar. Las imágenes que obtuvo, en lugar de barcos hundidos, le demostraron la existencia de una gran avenida de aguas a 150 metros de profundidad que se formó entre 7500 y 6900 años atrás, según sus exámenes de radiocarbono.
Las referencias del Génesis ubican la gesta de Noé hace unos 2900 años. Sin embargo, la tradición oral sobre el temor a una gran avenida de aguas cerca de los ríos Tigris y Eufrates es muy anterior, según los historiadores.
Precisamente, Ballard asegura haber hallado los restos de esa avenida a lo largo de la costa del Mar Negro.
Además, el investigador descubrió que, en esa zona, los restos de caracoles de agua de mar se mezclaban con los de agua dulce. Y esto -dice- demostraría que entonces las aguas subieron tanto que se superpusieron.
Ryan y Pitman, científicos de la Universidad de Columbia, también documentaron la existencia de esa gran avenida en su libro "La inundación de Noé" y, al igual que Ballard, le calculan una antigüedad de 7500 años, aunque ni sus investigaciones ni las de Ballard pueden probar en modo concluyente que ésa fuera la gran inundación que dio lugar a la historia de Noé.
Sólo una metáfora
Pero, ¿qué valor tiene para la religión constatar científicamente los hechos históricos relacionados con la Biblia?
"En este caso, ninguno", aseguró a La Nación el padre Luis Rivas, profesor titular de Sagradas Escrituras de la Universidad Católica Argentina.
Para Rivas, "un libro como la Biblia debe ser juzgado por la verdad que enseña, no por la verdad histórica".
"De hecho -continuó-, la historia de Noé está escrita con un lenguaje metafórico para contar cómo Dios estaba descontento con el hombre en aquel momento y decidió empezar de nuevo. Por eso la inundación. Pero Dios no estaba enojado con la naturaleza y decidió preservarla, de ahí el arca con los animales y las plantas."
Para el padre Rivas, por último, es muy difícil que haya existido Noé. "De hecho, es absurdo pensar que en esa pequeña barca se pudieran haber salvado todas las especies de animales y de plantas. Pero, una vez más, eso no es lo importante al leer la Biblia."



