
Otro pueblo cordobés no quiere vecinos que tengan prontuario
Un crimen los decidió a censar a pobladores
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CORDOBA.- La indignación popular por la violación y el alevoso asesinato de una mujer ciega en la localidad de Ucacha, en el sudeste provincial, obligó a la policía del lugar a abrir un registro de trabajadores golondrina que lleguen a ese pueblo para que asienten allí sus datos personales. La medida se asemeja a la que tomaron las autoridades municipales de Tío Pujio y que provocó fuertes rechazos, con opiniones en favor y en contra de la medida.
A los vecinos no los conformó la rápida respuesta policial que permitió la detención de cuatro albañiles presuntamente vinculados con el feroz ataque a la familia, que terminó con la muerte de la mujer, con graves heridas sufridas por el esposo y con la casa del matrimonio incendiada.
"Ella era ciega, no podía defenderse ni esquivar el objeto contundente con el que le pegaron en la frente. Agradecemos el trabajo de la policía, que ha actuado con profesionalismo, pero siempre hacen falta más efectivos. Esto ha causado repugnancia y se está preparando una pueblada en reclamo de seguridad y de justicia", expresó José Marcellino, miembro del INTA Río Cuarto, primo hermano de la mujer asesinada.
Uno de los vecinos más ofuscados por la tragedia es el intendente de Ucacha, Víctor Hugo Moreyra, que en medio de ese clima anunció que el municipio instrumentará medidas "para tener la facultad de expulsar de la localidad, si es necesario, a sujetos con antecedentes o que signifiquen un potencial peligro para los habitantes" del lugar.
Además, el funcionario destacó que se siente "doblemente estafado porque algunos de los hoy detenidos, en su momento, fueron ayudados por la municipalidad con alimentos y con la cesión de un lugar donde higienizarse, con atención médica inclusive".
La falta de mano de obra en Ucacha, especialmente en la construcción, lleva a buscar obreros provenientes de otras provincias, lo cual explica la presencia de gente foránea que tanto inquieta a los pobladores.
Después del brutal crimen, los vecinos decidieron convocarse en el Instituto Secundario Libertador General San Martín, con el propósito de ponerse de acuerdo sobre una serie de medidas en reclamo de justicia e instrumentar alguna política de prevención. Allí quedó acordado y comenzó a idearse un registro de identificación de personas que arriben a la localidad, quienes deberán dejar constancia en la dependencia policial de todos sus datos personales y quién es la persona que les brinda trabajo. La medida es retroactiva, ya que quienes recientemente llegaron a Ucacha deberán presentarse a registrar sus datos.
Este punto genera críticas de personas vinculadas con el derecho, pues entienden que -tal como sucede en el caso de Tío Pujio- se está limitando el derecho constitucional de transitar libremente por el territorio argentino, de establecerse y de conseguir trabajo.
Hace una semana, la localidad de Tío Pujio fue noticia porque su intendencia había hecho entrar en vigor una ordenanza por la que se creó un registro de identificación de personas, cuyo propósito es relevar a todos los nuevos vecinos para que sus datos queden en conocimiento de la policía.
Esa medida fue adoptada por los temores que provocaron en la población varios hechos delictivos y el afincamiento en el lugar de trabajadores permanentes y transitorios llegados desde otras zonas. El registro fue defendido con énfasis por los habitantes de Tío Pujio, pero también objetado por especialistas del derecho.
Un hecho trágico
El trágico episodio que derivó en que ahora sean los vecinos de Ucacha los que buscan seguir un camino similar ocurrió a las 3 del domingo último en el interior del bar Don Moya, propiedad de Jorge Omar Pucci, de 48 años. El hombre vivía con su esposa, Cristina Oliva, de 49, no vidente, y con una hija de 17 años que en la noche de la tragedia no se encontraba en la casa, ya que había ido a bailar.
Un vecino sintió ruidos en el bar y, al ver salir humo, llamó al 101. El policía de guardia convocó a los bomberos. En una sala contigua, en medio de una gran cantidad de sangre hallada en el piso y en la pared, tendido sobre el suelo, se halló inconsciente a Jorge Pucci. Más dramático aún fue cuando los bomberos encontraron en el dormitorio, ya sin vida, a la esposa de Pucci, con el cuerpo desnudo, un trozo de vidrio clavado en la cabeza y las piernas envueltas en llamas. La mujer había sido violada.
Uno de los policías encontró un papel con anotaciones del propietario del bar donde registraba los clientes con el nombre y la consumición, pieza fundamental que permitió la captura de los sospechosos.
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