
Para mi madre que está en el cielo
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No te imaginas cuánto te extraño y la falta que me haces. Cada día que pasa me pregunto por qué las personas tan buenas como tú se marchan rápidamente de nuestras vidas dejando un gran vacío.
Desde que no estás conmigo no hay un solo minuto que deje de pensar en ti. Te extraño con todo mi corazón y daría mi vida entera por verte aunque fuesen 5 minutos más y poder decirte todo aquello que me guardé y ahora me arrepiento.
Siempre fuiste una excelente madre, amiga, consejera, fuiste la mejor de todas y siempre lo serás.
Cada día me haces más falta y añoro tener nuevamente tus regaños, caricias, que me mimes así como siempre lo hacías.
Pero sé que si Dios te llamó es porque necesitaba un ángel más en el cielo y aquí ya habías cumplido tu misión de vida. Espero que donde quiera que te encuentres puedas darte cuenta de todo lo que siento por ti mamita, cuídame y protégeme, vela por todos tus hijos y nietos, gracias por enseñarme a ser luchadora y lograr cada cosa que me propongo.
A pesar de que ya no estés físicamente siempre estarás presente en mi corazón. Te amo y te extraño.
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