
Pasó 30 años en un convento de clausura pero salió, formó pareja y trabaja
Una mujer integró las Carmelitas Descalzas desde los 24 años hasta los 53
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Una mujer que pasó 30 años dentro de un convento de clausura en Córdoba lo abandonó, formó pareja y se integró en el mundo laboral.
Se trata de Teresa Riego, que hoy tiene 56 años. Entró en las Carmelitas Descalzas cuando tenía 24 y las dejó a los 53.
Hoy, según cuenta La Voz del Interior, Riego está en pareja con un hombre divorciado, de 52 años. E incluso trabaja en un negocio de moda que queda cerca de las Carmelitas Descalzas. "Tuve agallas para entrar y también para irme", dijo a ese medio y enfatizó que "el ser humano es dinámico y evoluciona, y cada persona debe ser fiel a uno mismo según la etapa en la que se encuentre".
En la entrevista describió los motivos por los cuales decidió ser monja, cómo transcurrieron sus días en clausura, y las enseñanzas que obtuvo de ello. Hoy dice que no extraña "nada" de la vida en el convento, aunque sí a las otras monjas.
"Así como la entrada fue racional, la salida no fue de la cabeza sino de las entrañas. Fue como que todo mi interior dijo basta. Y en esto todo cerraba: mente, afectos, corazón. Era "yo ya no quiero estar en este tren, no quiero ir adonde van, me quiero bajar". Y empecé a desear que un vórtice me chupara y me cambiara de lugar. Pero no fue por una crisis de fe, ni una ruptura con mi búsqueda, ni mucho menos con Cristo", dijo.
Consultada sobre el arrepentimiento contestó: "Me arrepiento de no haberme ido antes. Creo que hubiera estado en condiciones de irme 11 años antes, o sea a los 42. Pero no estaba madura para dar ese paso. Necesitaba liberarme de muchos miedos, de muchos prejuicios. Pero hasta el día de hoy sigo con mi fe".





