
Pedofilia en “streaming”, gran mercado de tarjetas robadas y más pequeña de lo que parece: así es la “dark web”
Un grupo de investigadores españoles aclara en un nuevo estudio cuánto material delictivo original hay en el rincón más profundo de internet
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MADRID.- Un paseo por todos los rincones de la dark web no es algo que un ciudadano haga a menudo. Es en parte un lugar tétrico, peligroso y sucio. Por eso un grupo de investigadores españoles creó un robot original que hurgara en las esquinas del cibercrimen para lograr uno de los mayores mapas de la dark web. Su principal hallazgo es que el contenido delictivo es más reducido de lo que parece. La mayoría de sitios son solo espejos, sitios que replican el contenido de otros para que sean más fáciles de encontrar.
Nadie había encontrado esta magnitud de espejos ocultos: “Es la primera medición sin espejos a esta escala de la red Tor [nombre oficial de la dark web]. No se había hecho porque el método no es trivial: los espejos no son copias idénticas. Hay que ser resistente a pequeños cambios que aparecen de forma intrínseca al clonar un sitio”, dice Guillermo Suárez-Tangil, investigador de Imdea Networks y uno de los coautores.
La investigación encontró un total de solo 4008 sitios potencialmente delictivos originales de entre un total de 24.911. Por tanto, solo el 16% de los sitios con contenido sospechoso de la dark web son únicos. La inmensa mayoría son repetidos. Esto no implica necesariamente que la dark web sea pequeña, solo que es menor de lo que se creía hasta ahora. Al menos la parte con contenido peligroso, porque la internet oscura es mucho más que delitos potenciales.
Algunos de esos sitios pueden contener foros o menús con muchísimas páginas y usuarios: “Nuestro robot está diseñado para alcanzar contenido ilícito, así que no podemos extrapolar al total de la dark web; pero sí podemos decir que el ecosistema de contenido ilícito está más acotado de lo que se pensaba. Y cada sitio único puede tener mayor o menor tamaño interno: nuestro rastreador es horizontal, no desciende a páginas enlazadas en segundo o tercer nivel”, explica Suárez-Tangil.
El acceso a la dark web necesita de un navegador distinto, Tor, que es una versión modificada de Firefox y cuyo objetivo es anonimizar al usuario. En esa red los dominios no son “.com” sino “.onion”, y no se pueden encontrar con buscadores convencionales. Las direcciones no están indexadas, son largas cadenas de caracteres y cambian con frecuencia o desaparecen. Para orientarse, los usuarios recurren a buscadores específicos o a directorios de enlaces que funcionan como índices manuales.
Esos índices, que forman una categoría llamada “hosting”, son el segundo gran contenido sospechoso de la dark web. La primera es falsificación, que se centra en la venta tarjetas de crédito robadas: “El ecosistema de la compraventa de tarjetas de crédito robadas es enorme y es algo muy volátil porque sirve en tanto que no son canceladas por sus propietarios”, dice Sergio Pastrana, profesor en la Universidad Carlos III y coautor del artículo.
La tercera categoría con más coincidencias es el porno, que ofrece contenido sexual explícito. Esta categoría se divide entre venta de cuentas de acceso, páginas verificadas u otros negocios vinculados de sitios como Onlyfans o Pornhub y sobre todo pornografía infantil.
“Lo que más nos sorprendió es encontrar sitios que ofrecen streaming en vivo de vídeos con menores, no solo material pregrabado, sino webcams interactivas”, dice Suárez-Tangil. “Detectamos 159 sitios únicos (505 contando espejos) distribuyendo material de abuso infantil; varios siguen activos casi tres años después y fueron reportados a las fuerzas y cuerpos de seguridad”, añade.
El anonimato que garantiza Tor es una protección para disidentes, pero también para criminales. Pero no es el único problema que tienen los policías para detener estas prácticas horribles, que ya habían sido denunciadas. También está el problema de la jurisdicción, dice Alfonso Rodríguez, investigador de Imdea Networks y la Universidad Carlos III y también coautor: “Las páginas pueden no estar alojadas en territorio nacional, sino en países con marcos jurídicos distintos, prioridades políticas diferentes o mecanismos de cooperación internacional más lentos y difíciles. Por eso, no se trata únicamente de detectar una página y reportarla. Sino que es un problema global que incluye cooperación”.
El trabajo no puede dar ningún tipo de retrato de los usuarios de este rincón de internet: “Nuestra medición no observa accesos, así que no sabemos si un sitio lo visitan cientos de personas o solo unas pocas, ni que tipo de usuarios son”, dice Suárez-Tangil. Aunque sí pudieron hacer algún pequeño retrato de una parte de esos perfiles, dice Rodríguez: “Al contrario de lo que la mayoría piensa, la dark web no es un lugar perverso de por sí. Incluso en las profundidades de internet la pornografía infantil está muy mal vista. En mi experiencia, casi todas las páginas marcadas como pornografía sin contenido de menores remarcaban explícitamente, y a veces hasta de manera amenazadora, que en esa plataforma el contenido de menores estaba terminantemente prohibido”.
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