
Perpetua por el crimen de una joven francesa
La pena recayó sobre el vigilador privado Pablo Olivares
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Un vigilador privado de un edificio de Retiro fue condenado a prisión perpetua acusado de haber violado y asesinado a Périne Bermond, una joven vecina francesa de 25 años, estudiante de intercambio, durante la Semana Santa de 2004.
El proceso fue seguido por los padres de la víctima, Maryèle y Thierry, que llegaron desde Francia junto a sus otros dos hijos, y el cónsul general de Francia, Dominic Homa, que los acompañó en casi todas las audiencias.
El condenado es Pablo Olivares, de 25 años, quien tras escuchar la sentencia y mientras era esposado, miró a los padres de la víctima y les dijo: "Su hija no tuvo justicia, esto es para tapar las macanas de otro".
El fiscal del juicio, Horacio Michero, había pedido esta condena al entender que Olivares violó a la chica, que estudiaba en la Universidad Católica, y que luego la asesinó al clavarle un cuchillo en el cuello para ocultar el abuso. Los abogados de Olivares dijeron que el fallo es arbitrario y anticiparon que lo recurrirán ante la Cámara de Casación Penal para que revea la sentencia.
La madre de Olivares, apenas contenida mientras estaba en el Palacio de Justicia, al llegar a la calle se desahogó. Lloró y entre gritos e insultos proclamó la inocencia de su hijo. "Se la agarraron con mi hijo, mi hijito, mi bebé", exclamó. Su hijo, al pronunciar las últimas palabras antes del veredicto, dijo que fue víctima de "una mala investigación".
El fallo fue dictado por los jueces del Tribunal Oral N° 9 Luis García, Luis Cabral y Fernando Ramírez, quienes darán a conocer los fundamentos del veredicto el 24 de este mes.
La noche del asesinato
Olivares trabajaba para la empresa de seguridad privada Segam y cubría el turno noche, de los fines de semana y feriados, en el edificio en el que vivía la estudiante francesa, situado en Florida 878. Bermond fue hallada asesinada el domingo de Pascuas del año último, cuando la policía llegó al departamento 36 del octavo piso de ese edificio, a raíz del aviso de unas amigas, también francesas, que estaban preocupadas porque no tenían noticias suyas.
La joven estaba tendida en el piso junto a la cama, vestida con un pijama y con un cuchillo clavado en la garganta. La autopsia determinó que la chica había muerto asfixiada luego de ser golpeada y se encontraron restos de semen.
En la investigación, el fiscal de instrucción porteño Juan Andrés Necol y policías de la comisaría 15a. y de la División Homicidios de la Policía Federal obtuvieron varias pruebas para considerar como principal sospechoso del ataque al vigilador, que fue detenido en su casa de Florencio Varela.
La chica era oriunda del pueblo de Du Crès, en el sur de Francia, donde su madre es concejal y su padre tiene una activa participación social.
Olivares fue procesado por el crimen el 4 de mayo de 2004 por el juez de instrucción porteño Vicente Cisneros y luego el fallo quedó firme.
Durante la investigación se estableció que en la entrada del edificio había dos libros de novedades a cargo de la vigilancia privada. Allí aparece anotado el nombre Sergio, junto a un número de pasaporte, para identificar a la persona que visitó a la víctima la noche del viernes. Peritajes caligráficos determinaron que Olivares había hecho esa anotación y un experto dijo que estaba bajo un estado de claro nerviosismo.
Según el abogado Luis Velasco, que representa a la familia, los padres de Bermond "lo único que siempre dijeron es que venían con la incertidumbre de lo que iban a encontrar y presenciaron un juicio donde las autoridades actuaron. No corresponde ningún odio, ni festejo".




